7 de noviembre de 2016 13:28 PM
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“No podemos venderle carne al mundo con esta carga impositiva”

Durante la jornada ganadera que se realizó el último martes en la Cooperativa Agraria quedó claro que la carne argentina tiene un futuro promisorio. Pero también se hizo hincapié que a esas expectativas concretas de buenos negocios hay que ayudarlas, y mucho. “El principal problema que tenemos hoy son nuestros costos internos. No podemos venderle […]

Durante la jornada ganadera que se realizó el último martes en la Cooperativa Agraria quedó claro que la carne argentina tiene un futuro promisorio. Pero también se hizo hincapié que a esas expectativas concretas de buenos negocios hay que ayudarlas, y mucho. “El principal problema que tenemos hoy son nuestros costos internos. No podemos venderle carne al mundo con esta carga impositiva”, advirtió Egidio Mailland, presidente de Coninagro y uno de los oradores del encuentro que fue auspiciado por el Instituto de la Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y que tuvo una gran concurrencia.

“Si bien la carne marca un futuro promisorio también tenemos que ser conscientes de que tenemos que resolver cuestiones internas. Hoy cualquier país está ávido de comprar carne argentina, nos lo dice el mismo Gobierno. Pero el problema es cómo resolvemos las cuestiones de nuestros costos internos, y cómo y a qué valor llegamos a poner la carne adentro de un contenedor y la subimos a un barco”, expresó Mailland.

El titular de Coninagro explicó que hoy la actividad ganadera enfrenta “un montón de problemas bastante serio, que van desde lo impositivo, burocráticos y sindicales, que hacen que perdamos competitividad”. Y agregó: “Nuestros frigoríficos no pueden llegar al precio que se vende hoy la carne en el mundo. Tenemos dos o tres países de Sudamérica que están exportando a valores que nosotros no somos competitivos”.

– ¿Cuáles son los problemas a resolver?

– El principal problema es el que tenemos en todas las cadenas agrícolas, no sólo en la de la carne. Está en la leche, en el arroz, en la fruta, en la yerba, en los cítricos. Y es que el componente impositivo es muy alto. Esto no sólo está reclamado por nosotros sino reconocido por el propio gobierno, que sabe que la carga impositiva que está pesando sobre todas estas producciones es enorme. En todas las actividades entre un 40 y un 50% del componente de un precio que llega a la góndola es impositivo. Esto es insostenible si queremos ser competitivos y salir al mundo con nuestros productos.

– ¿Los mercados están?

– Sí, lo importante es que tenemos los mercados. Pero también como segundo paso es que debemos empezar a producir los novillos, porque hoy todavía no están. Es todo un proceso, y es fundamental que nosotros ayudemos al Gobierno a resolver esta situación, porque si no, será imposible poder llegar a poner un contenedor arriba de un barco.

– Usted dice que el Gobierno es consciente de la situación, pero ¿está trabajando en busca de las soluciones?

– Al Gobierno lo vemos muy preocupado y lo vemos constantemente trabajando en esto. Lo que pasa es que los tiempos políticos y las urgencias políticas no son las mismas que las del productor. Nuestras urgencias son mañana, porque en esta región no se observa tanto, pero cuando uno camina y ve economías regionales de otras zonas del país la situación es grave. Está mal la vitivinicultura en Mendoza, la fruta en el alto valle, la citricultura en Corrientes y Entre Ríos, la yerba en el norte. Este problema está en todas las mesas. Es un grave problema que hemos contraído, de cargarnos de cosas, burocracias, gastos y fletes que hacen que, en la sumatoria, sea insostenible.

Lentitud

El presidente de Coninagro valora que el Gobierno tenga detectado el problema, “que ya es saludable porque por lo menos se parte de un buen diagnóstico”, aunque también asume que “el proceso de cambio va a ser muy lento”. En este sentido, admite que “el proceso es mucho más lento de lo que esperábamos. Pero no podemos cambiar todo de un día para el otro, entonces ahora lo que tratamos es de perder la menor cantidad de gente posible”.

Entonces, la charla con Mailland vuelve a la cuestión de los tiempos de la política. “Toda medida que se tome va a ser a ser aplaudida de un lado y cuestionada de otro, entonces quizás el Gobierno hace bien en medir los daños colaterales, y la gran mayoría de las medidas lo tienen. Si uno le pide al Gobierno que baje drásticamente la carga impositiva, me va a preguntar ‘¿y con qué pago los salarios a fin de mes?’, O cómo se hace cargo de la asistencia de los hospitales y las escuelas…”, planteó con mucha razón.

“Es descomunal el número de empleados públicos que tiene la Argentina y que quieren cobrar a fin de mes. ¿Y cómo se hace para bajar la cantidad de empleados sin que nadie quede fuera de sistema? Es muy difícil la cuestión, el movimiento de las piezas tiene que ser muy lento.

– ¿Cómo ve la situación gremial del sector?

– Desde el punto de vista gremial rural, nosotros estamos acompañando este proceso, queremos que esto mejore y queremos que las medidas que se tomen sean las correctas. Y a pesar de que tengamos diferencias entre las entidades, porque cada una tiene su impronta y su ideología, en lo macro vamos a coincidir en que hoy por lo menos hay un rumbo, un horizonte, hacia el que se va.

– Está claro que tienen buena relación con el Gobierno.

– Hoy la discusión es sana, y como siempre pedimos, estamos en la mesa de las discusiones. Podemos decir que las cuatro entidades estamos sentadas en las mesas de discusión, y con algo que es muy interesante: un nivel de conflictividad muy bajo. Lo que tenemos que recordar muy claro es que en la década que pasó el grado de conflictividad fue tan alto que fue nefasto para todos, para el país.

Hoy se discute, pero en el buen sentido de la palabra. Con la Provincia igual, tenemos un muy buen grado de diálogo y creo que estamos lejos de lo que puede llamarse conflictividad. Hay algunos chispazos en algunos sectores. La gente del alto valle tiene sobrados motivos para estar enojada, y estas cuestiones van a aparecer. Insisto en que este proyecto se está poniendo muy lento, entonces a la gente que no le llegan las medidas, obviamente reacciona.

Poner el hombro

El presidente de Coninagro cuestionó la actitud de otros sectores gremiales y sindicales del país por entender que no están decididos a colaborar para sacar el país adelante. “Nos empieza a preocupar ver que no todo el gremialismo y todo el sindicalismo argentino esté consustanciado en acompañar para mejorar la situación”, manifestó.

“Para mi generación -y no quiero ser dramático- es la última oportunidad de lograr un gran cambio. Pero para eso tenemos que poner el hombro todos. Porque muchos dicen que quieren cambiar, pero después se ve que mucho no les gusta el cambio”, indicó.

Y agregó: “El sector productivo está esperando que el sector industrial y sindical se ponga a la altura del campo, que sí se puso en marcha rápidamente. Nosotros, como sector, vemos que los otros sectores no acompañan en la medida en que este país lo está necesitando”.

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