8 de noviembre de 2016 02:37 AM
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Estalló la guerra del cerdo en la Patagonia

Amparo ante la Justicia para frenar ingreso de carne fresca.
Los gobernadores de la Patagonia confirmaron ayer su rechazo a la decisión del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de permitir el ingreso de carne fresca de cerdo doméstico sin hueso -y embutidos frescos- a esa región del país.

Por caso, el gobierno de Neuquén presentó ayer un amparo ante la Justicia para frenar la resolución. “Es terminal para nuestros productores, porque los grandes hipermercados tienen sus propios mataderos y frigoríficos, y si distribuyen sus productos en todos los supermercados de la Patagonia nuestros productores dejan de existir”, argumentó el ministro de Producción, José Brillo.

La ganadería argentina, tanto porcina como vacuna, está delimitada con dos estatus sanitarios: libre de aftosa con vacunación -al norte del Río Colorado- y libre de aftosa sin vacunación- al sur del Río Colorado. Desde hace alrededor de 30 años que la carne porcina de las provincias del norte no se comercializa en la región de la Patagonia pero con esta nueva resolución cambia el panorama.

Mientras que los productores e industriales porcinos patagónicos advierten que están frente a una competencia desleal, en la otra vereda explican que justamente en esa región hoy están importando carne desde Dinamarca y es ilógico que no puedan recibir carne local por la disposición que acaba de abolir el Senasa. Además aclaran que los cerdos nacionales, de todo el territorio, no tienen aftosa y ni siquiera se vacunan porque en esta especie la enfermedad está absolutamente bajo control.

Así es que mientras los patagónicos reclaman que está en peligro su estatus sanitario y hasta su mercado interno, desde la otra vereda detallan que “ahora las reglas de juego son las mismas para todos”. La palabra final la tendrá la Justicia.

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