12 de noviembre de 2016 10:49 AM
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Fertilizantes: una batalla por la eficiencia

Un productor y un ingeniero químico impulsan la fertilización fosforada líquida para bajar costo.

En el mundo de los fertilizantes hay novedades. Y algunas están ocurriendo muy cerca. Una de ellas es una fábrica de fertilizantes líquidos que se inauguró recientemente en Colonia, Uruguay. Se trata de la firma Flagro, que en la Argentina importa el producto con el nombre de F2l Fertilizantes.

Jorge Cardini, productor, y Lisandro Dorbessán, ingeniero químico, están a cargo del emprendimiento. En diálogo con La Nación, explicaron las ventajas que, en su visión, ofrece este producto.

“El fertilizante fosforado era el único eslabón de la cadena agrícola que no se había modificado en 55 años, vimos que había una oportunidad” , señaló Dorbessán. “El fertilizante líquido (F2L) es una alternativa innovadora de fertilización fosfatada respecto de las fuentes de fósforo tradicionales como superfosfato Triple o simple, DAP o MAP que se aplican actualmente”, añadió.

La planta de fertilizante líquido, en Uruguay
La planta de fertilizante líquido, en Uruguay. 

Entre sus características, se destaca que se aplica con pulverizadora (chorreado o asperjado) antes, durante o después de la siembra. “Liberamos a la sembradora de la tarea de fertilizar con todas las complicaciones y demoras que ello implica; además es compatible con insecticidas y herbicidas “, señala Cardini.

Además es una solución, no es una suspensión y no precipita. “Aplicada, no volatiliza, tampoco hay perdidas por lixiviación y escurrimiento. El líquido tiene 10% de P2O5, 2% S y 2% N. La densidad es aprox. 1.05. Se puede almacenar indefinidamente en tanques plásticos”, sostiene Dorbessán. “Formulamos una concentración que puede compararse en aplicación 1 a 1 con los fertilizantes granulados DAP o MAP, para mismos niveles de rinde esperado”, dice. “Una dosis recomendada de 100 kilos/ha de DAP, MAP o SuperFosfatoTriple equivale a aplicar 100 litros/ha de F2L”, agregó.

A la pregunta de cómo es posible que 10% rinda lo mismo que 46%, el especialista señala: “Nuestro producto está formulado de la forma en que las plantas lo asimilan (ortofosfatos diácidos) mientras que los sólidos deben pasar por un proceso de disolución en el que solamente entre el 15-18% está disponible para la planta. Haciendo una rápida cuenta el 18% de 46 es 8,3 y nuestro producto tiene el 10% de P2O5”, dice.

Otras ventajas que encuentran son:

Menor costo por hectárea sembrada ya que, comparado con los fertilizantes sólidos tradicionales, se obtiene un importante ahorro tanto en producto como en labranza. “También se favorece la ventana de siembra de las semillas”, explica Dorbessán.

Debido a su proceso productivo, facilidad de manejo y aplicación es energéticamente más eficiente y sin residuos contaminantes. “No es un tema menor para empresas comprometidas con el medio ambiente y sus respectivas certificaciones”, señaló Dorbessán.

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