31 de marzo de 2010 09:17 AM
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Prohiben la salida de camiones con cebolla rumbo a Brasil

La manifestación tuvo su origen en los bajos precios que se pagan por hora de trabajo en los galpones, así como el que se abona por taco en los campos. Hasta anoche ningún empresario se había presentado en el lugar para acercar una solución.

Una protesta que convocó a alrededor de 200 empleados de los galpones de empaque situados en esta localidad, Hilario Ascasubi y Pedro Luro, se desarrolló durante toda la jornada de ayer en Funbapa (Fundación Barrera Patagónica), donde, al cierre de esta edición, permanecían 14 camiones cargados de cebolla a quienes se les impedía la salida rumbo a Brasil para su comercialización.
La concurrida manifestación tuvo su origen en los bajos precios que se están pagando por hora de trabajo en los galpones, así como el que se abona por taco en los campos, es decir, la bolsa de cebolla de 50 kilos.
Es que la rentabilidad no fue la esperada por los empresarios cebolleros, teniendo en cuenta los inconvenientes que generaron las repetidas lluvias de febrero y marzo, que sumaron más de 300 milímetros –valor que supera la media anual de 2008 y 2009– justo cuando se iniciaba la cosecha.
Precisamente el agua provocó no sólo falta de piso para poder extraer la cebolla, sino, lo más grave, bacteriosis en buena parte de la producción, lo que llevó, irremediablemente, a rechazos de carga por cebolla enferma.
La cifra oficial rechazada al 28 de marzo es del 10 por ciento del total de la cebolla que se exportó. Por otro lado, y como dato positivo, a esta fecha de 2009 se había exportado un 30 por ciento menos.
La actividad por parte de los manifestantes comenzó ayer en horas de la mañana en la vecina localidad de Hilario Ascasubi, donde se procedió a convocar a la gente que iba a trabajar a los galpones a presentarse en la plaza central, frente a la delegación de esa localidad.
Fue así que, pasado el mediodía, se encontraban allí alrededor de 200 personas que, al no tener respuestas por parte de sus patrones, decidieron trasladarse a la sede de la barrera fitosanitaria ubicada en el ingreso a Buratovich.
El objetivo fue prohibir el paso de los camiones cargados con cebolla con destino a Brasil para su comercialización.
Alrededor de las 14 los empleados se concentraron en ese lugar y comenzaron a prender fuego algunas cubiertas como forma de repudio y a impedir el paso de las cargas.
Un poco más tarde se llamó a una asamblea, a la que fueron convocados los dueños de los galpones de empaque de toda esta región para que, junto con los trabajadores, se llegara a un acuerdo.
En la manifestación no faltaron descoladores de cebolla –tarea que se desarrolla en los campos–, cargadores de camiones y empleados de los propios galpones.
Rubén Cea, uno de los representantes de los empleados cebolleros, comentó que el precio mínimo para el taco debe ser de 4 pesos –a diferencia de los 3,20 pesos que se abonan hoy– y de 12 pesos la hora de trabajo en el galpón.
"Queremos que se estipule una suma pareja para todos, porque hay galpones que están pagando entre 11 y 12 pesos la hora de trabajo y otros que no superan los 9,50 pesos. Todavía no entendemos porqué para algunos se puede pagar más y para otros no", criticó.
Ayer, al cierre de esta edición, no se había presentado en el lugar ningún empresario cebollero, hecho que aumentó la bronca entre los empleados que discutían los pasos a seguir.
Mientras tanto, sumaban 14 los camiones con carga de cebolla cuyo paso se cortó hasta nuevo aviso.
De allí que los transportistas también manifestaron preocupación e incertidumbre por la situación, ya que nadie pudo responder cuándo podrían comenzar a circular.
"La cebolla no está en las mejores condiciones y un día más en los camiones podrían terminar por empeorar notoriamente su estado", dijo ayer uno de los camioneros.

Lluvias que entorpecieron la cosecha
El pasado 1º de marzo, "La Nueva Provincia" publicó una extensa nota que refería a los numerosos inconvenientes que generaron las lluvias registradas poco antes en el valle inferior del río Colorado, del orden de los 220 milímetros.
Sergio Urrutia, titular de la Asociación Productores Rurales Villarino Sur, explicó, en aquella oportunidad, que los lotes atrasados presentaban problemas de sanidad, como hongos y encharcamiento, mientras que también se evidenciaban inconvenientes de piso, al encontrarse la zona anegada.
A esto se sumó el aumento en los costos de producción.
"Los intensos milimetrajes generaron entorpecimiento general en lo que respecta a la recolección y comercialización del producto", manifestó, a su vez, Horacio Brion, productor y exportador de cebolla.
"También tuvimos granizo, que afectó la calidad de la cebolla, pero, de todas maneras, lo que más perjudicó fue la gran cantidad de milímetros caídos, ya que fue justamente la época de cosecha", explicó.  

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