17 de noviembre de 2016 18:18 PM
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Carne: suspenden una cooperativa que creció con el kirchnerismo

Luego de las advertencias de la cadena de la carne sobre la existencia de pseudocooperativas que plantean una competencia desleal en el mercado, valiéndose de la figura de la cooperativa para no pagar ciertos impuestos, el Gobierno bajó del Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), que está en el ámbito del Ministerio de Agroindustria, […]

Luego de las advertencias de la cadena de la carne sobre la existencia de pseudocooperativas que plantean una competencia desleal en el mercado, valiéndose de la figura de la cooperativa para no pagar ciertos impuestos, el Gobierno bajó del Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA), que está en el ámbito del Ministerio de Agroindustria, a una de las más importantes cooperativas que estaban operando.

Se trata de la Cooperativa de Trabajo 1° de Mayo, de Escobar. Esa cooperativa surgió en 2013 luego de la quiebra del frigorífico Panamericano. De Jorge Martínez, un hombre que supo estar en el grupo de empresarios favoritos del ex secretario Guillermo Moreno, se dice en el mercado de la carne que está detrás del manejo de esta cooperativa, aunque él no figura en ningún lugar.

A este empresario, acopiador de cueros y menudencias y controlante del sebo, fuentes del sector le atribuyen relación con un total de cuatro cooperativas. El año pasado, ante LA NACION, Martínez negó cualquier vínculo: “No tengo nada que ver, estoy lejos de ser cooperativista; le han informado mal”, dijo.

 

Aumentan los controles en la cadena de la carne
Aumentan los controles en la cadena de la carne.

La decisión oficial en torno de esta cooperativa sobrevino luego de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Agroindustria de la Nación, el Ministerio de Agroindustria de Buenos Aires y el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes). Desde hace un tiempo, esos organismos, además de la Afip, Arba y la cartera de Trabajo, vienen intercambiando información en una comisión sobre cómo transparentar la actividad de las cooperativas que faenan hacienda.

Luego de la disolución de la ex Oncca, en 2011, que fiscalizaba el comercio de carne, y en medio del cierre de frigoríficos, muchas empresas se hicieron cooperativas. Moreno mismo impulsó su creación con la excusa de mantener las fuentes de trabajo. Sin embargo, en algunas se refugiaron empresarios, según dicen en sector, que las pasaron a manejar aprovechándose de sus beneficios. No pagan ganancias e ingresos brutos y tampoco aportes a la seguridad social.

“Esto se empezó a generar tras la disolución de la ex Oncca. Cerraba un frigorífico y se hacía una cooperativa de trabajo, en muchos casos para competir deslealmente”, contó una fuente oficial. Cámaras de frigoríficos como Ciccra y ABC han venido quejándose de la competencia desleal de firmas que usan la figura de cooperativas.

Hay 32 cooperativas de trabajo a nivel país que faenan el 10% de la hacienda. De ese número, en la provincia de Buenos Aires son 21 las cooperativas y representan el 11 por ciento de la faena.

En el caso de la Cooperativa 1° de Mayo, la baja del RUCA se concretó de manera veloz. Hace unos días, un funcionario del INAES alertó que a esta cooperativa se le había retirado la autorización para operar como tal en noviembre de 2014 por no estar en condiciones para ello.

En ese momento, el mismo INAES informó al ex Ministerio de Agricultura sobre este estado, pero las entonces autoridades dejaron seguir operando a la cooperativa. En la Cooperativa 1° de Mayo hay unos 170 empleados y tuvo una faena de 11.000 animales en octubre pasado.

Con la información del INAES en la mano, en Agroindustria, donde se acaba de crear la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario, se bajó del RUCA a la firma. “Es inadmisible que no se haya hecho nada en dos años”, contó la fuente.

La firma ya no puede comprar hacienda en el Mercado de Liniers. Fue autorizada a faenar los animales que tenía en los corrales.

En el Gobierno están trabajando para dar una solución a los operarios. Ayer, los empleados estuvieron con funcionarios del Ministerio de Trabajo de Buenos Aires para buscar una salida. La idea es encontrar una figura que permita poner otra vez en marcha la planta. “Ya no va ser una cooperativa pero podría operar como sociedad anónima, si paga todos los impuestos”, reflexionan en el Gobierno.

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