20 de noviembre de 2016 23:42 PM
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¿Será Argentina el semillero del mundo? (Manifestaciones por Ley de Semillas)

•Esta semana, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados recibió a representantes de entidades semilleras y de la producción. Debaten sobre los alcances de los proyectos de ley

Luego de la reunión, los semilleros confiaron en que los Diputados van a legislar para transformar a la Argentina en el Semillero Tecnológico del Mundo, y advirtieron que si se avanza con propuestas como las del Ejecutivo “nos exponen a un apagón tecnológico que nos desacopla de la región y del resto de los mercados”.

En declaraciones periodísticas, el tuitular de la Asociación de Semilleros Argentinos, Alfredo Paseyro, señaló que “la industria semillera espera una nueva Ley de Semillas que permita contar con un marco regulatorio moderno, que brinde previsibilidad a toda la propiedad intelectual contenida en la creación de nuevas variedades”.

Paseyro explicó a los Diputados, que la industria se encuentra seriamente afectada por un mercado de semilla fiscalizada que “mientras para semillas como el maíz y el girasol es del 100%, en el caso de las semillas como la soja, el trigo, la papa, el algodón, el arroz, la avena, el poroto, el lino y el maní, oscila entre el 5% y el 20% en la mayoría de los casos, y solo en el trigo y el maní es de apenas un 30%”.

Falta mucho

Concretamente en el caso de la soja, señaló que se pasó de un mercado de fiscalizada de casi el 50% en el 97/98 a menos del 15% hoy”. Y explicó que esta es la principal razón por la que desaparecieron la mitad de los semilleros obtentores y de los multiplicadores en las últimas dos décadas. “Si se mantiene esta tasa, el mejoramiento vegetal estará supeditado a la importación de variedades”, advirtió.

“Las consecuencias de seguir operando con una Ley que tiene más de 40 años y sin contar con ninguna solución lógica para resolverlo, son que bajo el marco actual un productor que adquiere 2 bolsas de semillas fiscalizada para sembrar 1 hectárea de soja en el 2016, podría sembrar 1.360 has en el 2018, sin necesidad de comprar ninguna bolsa”. Lo más dramático de esta situación, señaló, es que por cada punto porcentual que se incrementa el uso de semilla fiscalizada, se generan 850 nuevos puestos directos de trabajo; y con el marco actual esto no se logra. Lamentó además que por el momento no se prevén nuevos lanzamientos de tecnologías incorporadas a las semillas en soja, lo que afecta seriamente la competitividad de la agricultura argentina.

En este sentido, Paseyro defendió el proyecto presentado por la industria de semillas, que contempla el Uso Propio Oneroso, el Pago en cada uso de la variedad protegida, y no establece ningún mecanismo de fijación de precios. Y destacó la necesidad de contar con un marco de control eficiente (Ley 24.425) público-privado.

Finalmente, el Gerente General de ASA señaló la preocupación que como empresas argentinas, las semilleras tienen en relación a algunos de los proyectos presentados para modificar la Ley de Semillas, particularmente el del Poder Ejecutivo, ya que genera intervención estatal en las relaciones contractuales entre empresarios (productores y semilleros), cuestionando derechos adquiridos por Tratados Internacionales ratificados por el país y estableciendo un “orden público” no razonable para cuestiones comerciales.

Defender el uso propio

Por su parte, Confederaciones Rurales Argentinas expuso su visión acerca de una nueva legislación de semillas, surgida de los acuerdos de las 16 confederaciones que conforman a la entidad a lo largo y ancho de todo el país.

En representación por CRA estuvo el coordinador de la Comisión de Granos de la entidad, Roberto Campi, quien expuso ante funcionarios, diputados nacionales y representantes de los distintos eslabones de la cadena granaria argentina. “Por sobre todas las cosas CRA defiende el derecho de uso propio. Sostenemos que este derecho debe limitarse a la semilla originalmente comprada. Esto parece poco, pero en realidad es mucho lo que resignamos los productores agropecuarios”, expresó Campi.

En esa misma línea dijo que “cuando compramos semillas estamos pagando todas las tecnologías incluidas en la misma, es por eso que es lógico que los derechos que otorgan las patentes a las distintas tecnologías se agoten en la misma semilla”.

La puja por la renta

El dirigente de CRA denunció es su ponencia a las empresas semilleras que no conformes con vender semilla, “quieren apropiarse de una parte de la renta de los productores forzándonos a comprar semillas todas las campañas o en su defecto cobrarnos regalías extendidas”.

Sosteniendo que la ley de semillas reconoce la propiedad intelectual de los obtentores y les otorga derechos, es lógico que se produzca “un agotamiento de los derechos y es la propia ley la que marca un límite cuando dice que no se lesionan los derechos de los obtentores cuando el productor usa, vende lo producido, o hace uso propio del cultivar originalmente comprado”, expresó el dirigente de CRA.

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“La industria semillera espera una nueva Ley de Semillas que permita contar con un marco regulatorio moderno, que brinde previsibilidad a toda la propiedad intelectual contenida en la creación de nuevas variedades”

Alfredo Paseyro. ASA

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