1 de diciembre de 2016 10:29 AM
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Son numerosas las distorsiones que afectan a la vitivinicultura argentina

En el trabajo se proponen diversos desafíos para revertir los resultados de la actividad.

El complejo vitivinícola argentino se encuentra afectado por un conjunto de distorsiones que debilitaron a la cadena, impactaron en la rentabilidad y a la competitividad, advirtió el informe “La vitivinicultura en la economía argentina”, presentado este miércoles en la sede porteña de Came (Confederación Argentina de la Mediana Empresa).

En el trabajo que forma parte de la serie “Estudios de Cadenas de Valor”, los especialistas remarcaron que como todos los sectores de base agropecuaria, la actividad vitivinícola está expuesta a fuertes oscilaciones, al tiempo que la etapa actual es una de las más delicadas en la historia.

“La actividad tiene una estructura de costos crecientes, mayor presión impositiva, ausencia de crédito, cambio en las preferencias de los consumidores, menor poder de negociación de los productores, regulación deficiente del Estado y falta de trasparencia, entre otros problemas estructurales”, señaló Raúl Robín, presidente de Economías Regionales de la CAME.

Ante este complejo panorama, agregó: “Se advierte que en los últimos años se sumaron distorsiones coyunturales como, por ejemplo, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores, retrasos en la cadena de pagos, caída de la demanda externa, un tipo de cambio poco competitivo y bajas en el precio internacional del mosto”.

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El informe de la CAME se mencionan también otros problemas como la sobreoferta de vinos en el mercado local y la fuerte concentración en todos los eslabones, que disminuye el poder de negociación de los pequeños y medianos empresarios.

Sin embargo, para el año que viene se prevé cierta mejora si la inflación se desacelera y los ingresos de la población repuntan. “Si se fortalecen los controles y mejoran las condiciones de colocación del mosto en el mercado o se promueven alternativas de diversificación la rentabilidad de los pequeños productores podría comenzar a mejorar”, concluyó Robín.

Asimismo, se plantearon desafíos como la reactivación del ciclo de la vitivinicultura mediante el diseño de políticas y mecanismos que aseguren la sustentabilidad de los distintos actores, de manera tal de impedir caer en una crisis de ocupación en las regiones productivas.

Para lograr estos objetivos, se propone la elaboración de estrategias para limitar los abusos de poder de las grandes empresas, mejorar la integración de los agentes, incrementar los canales de comercialización, abrir nuevos mercados externos y aumentar la productividad de los pequeños productores.

La presentación del estudio contó con la presencia de la presidenta de la Comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados de la Nación, Miriam Juárez y el ministro de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquis

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