14 de diciembre de 2016 11:27 AM
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Una sucesión de derrotas que obliga a recalcular !!!

CompartiremailFacebookTwitterA pesar de los beneficios recibidos, y del costo fiscal de la reforma, el miércoles pasado los gobernadores fueron indiferentes. Juan Manuel Urtubey criticó la iniciativa opositora. Pero su diputado Pablo Kosiner la aprobó. Lo mismo pasó con el socialista Miguel Lifschitz y Alicia Ciciliani. Juan Schiaretti aportó un solo voto a su amigo Macri. […]

A pesar de los beneficios recibidos, y del costo fiscal de la reforma, el miércoles pasado los gobernadores fueron indiferentes. Juan Manuel Urtubey criticó la iniciativa opositora. Pero su diputado Pablo Kosiner la aprobó. Lo mismo pasó con el socialista Miguel Lifschitz y Alicia Ciciliani. Juan Schiaretti aportó un solo voto a su amigo Macri. Los demás cordobeses votaron con el PJ: el factor De la Sota. El pampeano Verna y el chubutense Das Neves, el preferido de Frigerio, aplauden lo que se sancionó.
Mañana los gremialistas irán a la Comisión de Presupuesto, que preside Juan Manuel Abal Medina, a defender la versión de Diputados. No corren riesgos. Macri ya les cedió la Superintendencia de Salud y les reconoció una deuda de $ 30.000 millones con las obras sociales.
Anoche había una mayoría de senadores del PJ dispuesta a no tocar el texto recibido. Pero apareció una disidencia norteña porque, como denunció Eduardo Amadeo, la ley perjudica a las provincias más pobres, donde se pagan salarios más bajos. La encabezan el salteño Rodolfo Urtubey y su primo el catamarqueño Dalmacio Mera Figueroa. Tal vez tampoco quieran facilitar un triunfo de Massa, adversario del gobernador Urtubey en la interna peronista.
Miguel Pichetto llamó a reunión de bloque para esta tarde. Le costará modificar una reforma que tuvo un apoyo abrumador de su partido. Además, debería garantizarse que, si la ley vuelve a Diputados, esa cámara sesione. Macri pidió que Pichetto reflexione. Pero el senador tiene una excusa inobjetable: en marzo propuso un acuerdo de gobernabilidad y se lo rechazaron.
La reforma tiene un costo de $ 56.000 millones. El proyecto oficial, de 30.000. Y el primer borrador de Massa, de 70.000. La pérdida se reparte entre la Nación y las provincias. A muchos gobernadores no los inquieta ese deterioro. Confían en que Macri, más responsable que ellos, vetará. Gabriela Michetti les facilitó la apuesta al adelantar esa decisión. Macri tendría otra salida: suspender hoy las sesiones extraordinarias. Cuenta con una excusa razonable: por primera vez desde 1983 la oposición pretende fijarle los impuestos al presidente. Es la infinita audacia de Massa. ¿La tendrá Macri para una respuesta contundente? Difícil. Más probable es que emita un decreto para subir el mínimo no imponible y retocar las escalas. ¿Por qué no empezó por ese decreto y evitó la derrota parlamentaria? El misterio del globo amarillo.
Massa no vuelve al pasado por entenderse con Máximo Kirchner. Vuelve por su irresponsabilidad fiscal, exhibida cuando, en 2007, entregó más de dos millones de jubilaciones sin aportes, con lo que aumentó el gasto de la Anses en 57%. Contra ese antecedente, su rol actual es paradójico: estaría llamado a emancipar al peronismo de la trampa populista en que lo metieron los Kirchner. Pero Massa no piensa a la luz del largo plazo. Captura el instante: haberse puesto al frente del PJ, levantando una bandera de Macri como la de Ganancias, y arrastrando a los salteños de Urtubey y al kirchnerismo a votar contra su propia agenda.
Esta unificación peronista, improbable en lo electoral, es riesgosa en la lucha de poder. Sobre todo si se la superpone con el almuerzo al que convocó el hombre de negocios del “Garante” Zannini, Gustavo Cinosi, hace dos viernes, narrada en LA NACION por Francisco Olivera. Cinosi, Adrián Werthein, Eduardo Eurnekian, Miguel Acevedo, Daniel Funes de Rioja y Héctor Méndez despellejaron a Macri en términos que hace dos años se hubieran considerado “destituyentes”.
Massa no es indiferente a que le digan populista. El jueves sugirió a varios legisladores oficialistas “votar algo juntos antes de fin de año”. Macri no le quiere regalar esa desintoxicación. Sólo en un tema los peronistas fueron más responsables que Cambiemos: el gravamen sobre el juego. El miércoles, en una enigmática negociación, quienes explotan tragamonedas consiguieron atenuar muchísimo la tasa de $ 40.000 que proponía el oficialismo. Dicen los opositores que no hubo nada raro. Pensaron en las fuentes de trabajo. Ética pura.
Las versiones de un encuentro entre Massa y Cristina Kirchner serían falsas. Pero ella busca, desde el otro extremo, el centro. En la visita a Lula da Silva se hizo acompañar por peronistas clásicos. Nadie de La Cámpora. La ex presidenta se ve cada vez más con dirigentes del PJ. El problema sigue siendo la mancha de la corrupción, que la persigue: el día que llegó a Brasil, la justicia imputó a Lula por tráfico de influencias, lavado de dinero y organización criminal. La sufrida patria grande.

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