14 de diciembre de 2016 16:39 PM
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Situación del fraude alimentario en la UE y recomendaciones para profesionales de la industria

Desde 2013 opera en la Unión Europea la red de fraude alimentario, un mecanismo de intercambio de información entre las autoridades competentes que recoge los incidentes en materia de presunto fraude alimentario con implicaciones transnacionales. En el artículo hacemos un balance de las conclusiones sobre el fraude alimentario en la UE recogidas en el último Informe RASFF. También avanzamos, a modo de conclusión, diferentes recomendaciones para la industria de alimentos y bebidas.

El informe anual del RASFF 2015 recoge un resumen de la actividad de la Food Fraud Network (FNN). Su análisis permite sacar conclusiones de cuáles son las presuntas infracciones (algunas de ellas están todavía en fase de investigación y estudio) que en materia de fraude alimentario han sido notificadas.

Durante 2015 se han producido 120 notificaciones, la mayoría de ellas, un 36%, debidas a etiquetado no conforme (fundamentalmente por errores u omisiones en la lista de ingredientes). La segunda causa, con un 18% de las notificaciones es la sospecha de tratarse de productos exportados de forma ilegal, seguida de la de tratamientos o procesos no autorizados con un 13% (como adición de glicerol de síntesis al vino, o descongelación y posterior congelación de productos congelados).

Informe RASFF 2015 - FF

Fuente: Informe RASFF 2015

Con menor incidencia encontramos causas como falsificación de certificados o documentación, productos no aptos para el consumo, sustitución de especie o ingrediente, ausencia de documentación o sustancias no permitidas.

La gran mayoría de casos, aún pudiendo constituir un fraude, no ponen en riesgo la salud del consumidor. Solo cinco de ellos (tres de los cuales se encontraban todavía en fase de investigación a la hora de elaborar el informe) podrían involucrar a la salud del consumidor, relacionados con la presencia de alérgenos no declarados en la etiqueta, niveles altos de plomo o presencia de Listeria.

Aunque son significativos y podemos hacernos una idea de la naturaleza de las infracciones en materia de fraude alimentario, estos datos no constituyen una estadística completa ya que, como hemos indicado con anterioridad, se recogen únicamente los casos en los que hay implicación transfronteriza (no se recogen los que quedan  a nivel interno de cada país).

 

Planes de control contra el fraude en mieles y pescado

Durante 2015 se han llevado a cabo además, dos planes de control coordinados organizados por la Comisión Europea sobre mieles y sustitución de especies de pescado. En el caso del plan sobre especies de pescado se tomaron 2429 muestras de pescado fresco y 1477 de procesado, encontrándose no conformidades en un 6% y un 5% de las muestras respectivamente. En el caso de la miel, los resultados preliminares arrojan una incidencia de un 7% de no conformidades en la declaración de la especie botánica y un 6% por adición de azúcar.

RASFF 2015, Food Fraud Network (FFN): Los rechazos de mercancías en frontera

Un total de 21 notificaciones se corresponden con rechazos de la mercancía en frontera. De ellas 15 se debían a falsificación de los certificados que acompañaban a la carga, siendo China el país de origen más frecuente. Este hecho ha provocado que la Comisión Europea ponga en marcha un plan coordinado en este ámbito que en la actualidad está en marcha.

 

Fraude alimentario en la UE, recomendaciones para profesionales de la industria

Como primera conclusión, podemos resumir que la lucha contra el fraude alimentario se ha convertido en una materia prioritaria para la Comisión Europea. Este hecho se ha concretado en la puesta en marcha de un sistema de intercambio de información transnacional, así como en una intensificación de los planes de control coordinados destinados a identificar posibles fraudes.

Aunque no está dentro del alcance del informe que estamos valorando, es importante destacar que también se ha intensificado la acción policial en el ámbito europeo con el fin de perseguir los delitos relativos al fraude alimentario.

Desde el punto de vista de la industria alimentaria se pueden hacer las siguientes recomendaciones sobre medidas de prevención:

  • Se debe prestar especial atención al etiquetado/información de los productos. Un etiquetado incorrecto puede dar lugar a la paralización de nuestros productos y puede levantar una sospecha de fraude (aunque para constituir fraude el error debe ser intencionado). En cualquier caso, es altamente recomendable que las etiquetas de nuestros productos estén revisadas por expertos en materia de legislación alimentaria.
  • Dada la complejidad actual de la cadena alimentaria se hace especialmente crítico el control exhaustivo de los proveedores y de las materias primas e ingredientes que incorporamos en nuestros productos, ya que un posible fraude aguas arriba de la cadena alcanzará a los productos de los operadores posteriores.
  • Para abordar esta sistemática de control en materia de fraudes, se deberá realizar una evaluación de los riesgos en materia de fraude alimentario, adicional a la evaluación de riesgos en materia de seguridad alimentaria. De esta manera podremos integrar la gestión del riesgo por fraude en nuestro sistema APPCC, generándose puntos de control crítico en este ámbito, así como medidas preventivas y correctivas
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