15 de diciembre de 2016 10:55 AM
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Almacenaje: la clave está en el tiempo

Un grano que debe esperar húmedo, tendrá después una conservación más difícil, requiriendo mayores cuidados en todo sentido

Sabemos que el tiempo es una de las variables principales en todas y cada una de las operaciones que se realizan. En el manejo de granos la cosa no es diferente.

Un viejo dicho dice que “entre un buen y mal agricultor hay 2 semanas de diferencia”, aquí lo que se pretende rescatar es la oportunidad de las tareas a realizar. Claro que en la producción tenemos más variables, principalmente de carácter ambiental que afectan. Mas en la post-cosecha de granos (acondicionamiento – conservación) también tenemos grandes diferencias en función del tiempo.

Veremos a continuación algunos ejemplos:

1)            Acondicionamiento: ¿Tendremos diferencia en secar en forma inmediata o en esperar días o semanas para secar?

En la medida que no se seca inmediatamente se favorece el desarrollo de los hongos, una vez iniciado su desarrollo es mucho más difícil detenerlos, recordemos también la sucesión ecológica que se va dando un cambio en la especie predominante, sobre todo en Aspergillus.

Un grano que debe esperar húmedo, tendrá después una conservación más difícil, requiriendo mayores cuidados en todo sentido.

Las curvas de TAS (Tiempo de Almacenaje Seguro) nos orientan sobre el almacenaje húmedo y sabemos que se va consumiendo parte de su vida útil de conservación, en la medida que se demora el secado.

2)            Enfriamiento: ¿Tendremos diferencia si enfriamos inmediatamente o esperamos 2 o 3 semanas?

Un porcentaje aún bastante alto trabaja con la aireación extrayendo, lo que hace que esperen a completar el silo para iniciar la aireación, esto demora el enfriamiento. Y un porcentaje aun mayor de los depósitos tienen una aireación pobre que los lleva a necesitar 2 a 3 semanas para enfriar. ¿Será diferente enfriar en 5 días o en 15? Sin dudas que sí, porque por cada 5ºC de temperatura se duplican los ritmos respiratorios y por lo tanto las pérdidas, el desarrollo de hongos, etc., por otro lado la infestación que viene de campo continua su desarrollo normal en la medida que tiene calor suficiente. El ciclo del gorgojo que en temperaturas de 25-28ºC se cumple en 30 días, con temperaturas de 15ºC puede llevar más de 60 días, y si la temperatura se mantiene baja, a veces no se cumple todo el ciclo. Tanto el alargamiento del ciclo, para llegar a adulto, como la oviposición, como el consumo, todo se reduce cuando se logra bajar la temperatura rápidamente. Por esta razón también los equipos de refrigeración dan satisfacción, no solo porque se logra menores temperaturas meses antes de llegar el frio, sino porque se puede en 1 o 2 días lograr lo que con una aireación convencional se tarda 15.

3)            Zarandeo: ¿Lo hacemos antes o lo dejamos para después?

Este es un tema muy interesante, si se hace el zarandeo antes del secado, la perdida de ME (Materia Extraña) es menor, la seguridad en el secado aumenta, se evita secar ME húmeda, y esto tiene muchas ventajas operativas desde el punto de vista del acondicionamiento, pero obliga a disponer de la ME prácticamente en forma diaria; esto se resuelve bien en el caso de tener un destino, por ejemplo para alimentación animal. En el caso que no se pueda disponer diariamente de los residuos húmedos, se tiene que zarandear después del secado, con lo que las pérdidas y los gastos son mayores, pero nos da un tiempo para trabajar en la venta del subproducto.

4) Mantenimiento: ¿Deberemos instrumentarlo en forma preventiva?

Aquí radica una de las principales diferencias entre los que trabajan esperando que las cosas acontezcan y los que las previenen. El mantenimiento preventivo, da grandes resultados y es siempre recomendable. Claro está que se necesita de una organización, una previsión y disponer de gente para realizarlo. De otra forma las máquinas se rompen cuando se usan, llevando a paradas inoportunas y a correr detrás de personal y repuestos, en los momentos que deberíamos estar recibiendo y secando.

5) Actualización/Capacitación: ¿Esperamos a tener un problema para solucionar o buscamos siempre lo mejor?

Hay un viejo dicho que dice “el inteligente soluciona problemas, el sabio los evita”. Porque una vez que ya diagnosticamos un problema, ya estamos pagando su costo. Aquí también el timing es fundamental, si se trabaja en la capacitación tendremos un equipo preparado para enfrentar los desafíos diarios. Solo la gente que sabe lo que hace y lo que pasa, puede tomar las medidas ciertas.

6) Tratamientos terapéuticos: ¿Se realizan cuando se recibe, cuando se detecta plagas, cuando se va a despachar?

Este es un tema en el cual debemos cambiar la mentalidad de bombero (el que apaga incendios) de ir detrás del problema por el de la prevención. Tratamientos terapéuticos de último momento, preocupados en evitar rechazos, es la mejor muestra de que no se están haciendo las cosas bien. Esto implica mayores pérdidas de peso, mayores pérdidas de calidad, mayores costos y mayores riesgos para todos.

Siempre y en toda terapéutica, es mejor prevenir que curar, sobre todo en la post-cosecha donde en muchas oportunidades las infestaciones pasan desapercibidas. Esa prevención como sabemos se basa en limpieza y tratamientos de instalación, uso de lucha física, frío por ejemplo y los gorgojicidas, ya sea residuales o fumigantes sobre el grano lo antes posible.

En fin podríamos seguir abundando en muchos aspectos. En los temas operativos de manejo hay un tiempo justo para cada cosa, en los aspectos relacionados a los ajustes, capacitación, asistencia técnica, cuanto antes se concreten mejor.

 

* Domingo Yanucci es ingeniero agrónomo y editor responsable de la revista Granos

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