20 de diciembre de 2016 01:07 AM
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Reinhart: “La Argentina sufrirá por el fortalecimiento del dólar

Carmen Reinhart es una autoridad mundial en crisis financieras. Dice que es comprensible que el Gobierno tome deuda, pero señala los riesgos.

Carmen Reinhart, 60 años, es una de las economistas más influyentes del mundo. Publicó, junto a su colega Kenneth Rogoff, el descomunal Esta vez es diferente (2009), una historia sobre las crisis financieras de los últimos 800 años. Sí, leyó bien: ocho siglos de burbujas y defaults. Vale la pena. Reinhart-Rogoff concluyen en 460 páginas que la memoria corta de los mercados facilita las corridas recurrentes. No importa dónde y cuándo. “Los inversores prestan, por ejemplo, a países. Al comienzo no les importa si el déficit fiscal es alto o bajo”. Y toma el caso argentino hoy. “Argentina es atractiva para los mercados porque el mundo ofrece tasas bajas y el país paga retornos altos”.

Reinhart nació en La Habana. Salió de Cuba cuando tenía menos de 10 años. “La isla enfrentará un proceso parecido al que le tocó vivir a varios países de la ex Unión Soviética”, contó al Económico sobre las perspectivas post Fidel Castro y antes de tomar un vuelo de regreso a Boston: allí vive y da clases en la universidad de Harvard. La economista participó en la semana de un seminario internacional organizado por el Banco Ciudad. A continuación, un resumen de la charla el miércoles en el lobby del Hilton de Puerto Madero. “Una Coca Cola”, pidió Reinhart al mozo antes de arrancar. Acá va el resumen de la charla.

–¿Qué riesgos trae la economía global en 2017 para Argentina?

–Veo dos. Uno, la apreciación del dólar por culpa de la suba de la tasa de interés de la Reserva Federal. Y otro, una enorme demanda de deuda soberana por parte de inversores. Argentina tiene todo para satisfacer esta demanda de retornos altos y en dólares.

–Vayamos al primero. ¿Qué significa un dólar fuerte a nivel mundial?

–La política monetaria de la Reserva Federal no está sincronizada con las de Europa o Japón. Los retornos en EE.UU. son mayores y las tasas diferenciales están en los niveles más altos desde 2000. Los capitales prefieren a Estados Unidos como refugio y eso se traduce en una apreciación del dólar a nivel mundial. Sube su valor. Podría suceder también que el dólar se fortalezca si Trump logra que la economía estadounidense repunte en el próximo tiempo. Aunque soy un poco más escéptica respecto a esto último.

–¿Por qué es un riesgo para Argentina un dólar fuerte en el mundo?

–Los commodities caerán. Pero Argentina no sufrirá tanto el impacto de esa corrección porque el componente especulativo del precio de la soja es menor al de otras materias primas. La economía argentina sí sufrirá un fenómeno que otras economías emergentes padecen menos: el fortalecimiento del dólar. Si el peso sigue atado a esa moneda, Argentina tendrá un problema de retraso cambiario y esto es un factor de vulnerabilidad para su economía. Si el peso se deprecia, aumentará la carga de la deuda.

–Yendo al otro punto que señaló, ¿por qué es un riesgo para Argentina que le presten dinero? ¿No es algo positivo?

–Reducir la deuda es un proceso largo y doloroso. Pero aumentarla puede ser rápido y placentero. Y acá hay dos que quieren bailar. La Argentina, por causas muy entendibles, estuvo fuera del mercado muchos años y la estrategia del Gobierno Nacional se entiende: financiar la transición de una economía donde el tamaño del sector público se duplicó en el último tiempo. El Gobierno hereda una estructura provincial y nacional donde el Estado fue la fuente principal de empleo. Utilizar la ventana de las tasas bajas sirve para explorar esquemas como los de asociación público-privada para las inversiones en infraestructura …

–¿Pero?

–Pero está el caso de las provincias. No es sostenible endeudarse en dólares, pagar una tasa de 10% mientras uno imagina un crecimiento de 2 o 3% hacia adelante. Hay que tener cuidado con el apetito por la deuda con retornos altos. Y la disciplina para evitar problemas no vendrá de afuera, tiene que venir de la propia Argentina.

 

–Hay un debate doméstico sobre el nivel del déficit fiscal en Argentina, ¿importa esto a los inversores?

–Hoy en día los retornos de hedge y mutual funds son muy bajos. A un país como la Argentina los mercados le prestan y no ven si el déficit es alto o bajo. Otorgan crédito porque la tasa es más alta que en el resto del mundo. Pero yendo a la pregunta, un primer paso para Argentina en ese aspecto sería contar con una versión unificada de quien toma deuda y para qué pide prestado. Y no me refiero sólo a las provincias sino también al Banco Central. La deuda del país debe verse a nivel consolidado. O sea, toda la deuda.

 

Los riesgos del resto del mundo

–La Reserva Federal seguirá subiendo las tasas en 2017. ¿Qué diferencia hay para Argentina y la región entre esta situación y la de otras épocas cuando la Fed subía las tasas?

–Si uno ve la crisis de los 80 cuando hubo un colapso de los commodities, estancamiento en los países avanzados, apreciación del dólar en el mundo y aumento espectacular de la tasa de interés en Estados Unidos, entonces no creo que 2017 se asemeje a los 80. Hoy las economías ricas, sobretodo en Europa con sus sectores públicos y privados tan endeudados, no soportan tasas de interés de niveles como las de los 80. La deuda de los hogares en Estados Unidos entonces era 40% del ingreso disponible pero hoy es más del doble.

–Usted señala que hay otro riesgo para países como Argentina y que no viene precisamente desde EE.UU.: dice que China está en una situación frágil, ¿por qué?

–El milagro chino no es un invento. Registró tasas de crecimiento promedio superiores a 10%, algo que no se da a menudo en la historia. Fue una rareza. Pero la raíz de los problemas presentes de China está en 2008. Su economía fue en aquel entonces abatida por la caída de Lehman Brothers y el gobierno se alineó detrás de un programa de estímulo de una magnitud tal que los programas expansivos de Estados Unidos y Europa lucieron de segunda orden. Parte de ese paquete fue dar más crédito. Pero otorgaron líneas nuevas a una economía que ya vivía de un boom de préstamos y donde los precios de las propiedades estaban altos. Esta nueva ola de asistencia financiera llega a las provincias chinas y al sector privado. Y empieza así un proceso de optimismo y sobreinversión que llega a su tope. En China la proporción de consumo como porcentaje del PBI es cerca de 30% cuando en la mayoría de los países es superior al 70%. Pero la calidad de la inversión es tan baja que ahora la economía necesita más inversión para seguir creciendo porque con el consumo no alcanza. Y lo que era un crecimiento espectacular se convierte en un crecimiento derivado de la deuda. Cuando hay un proceso de sobreinversión, el apalancamiento para crecer en base a crédito sufre porque empiezan a surgir problemas de repago de la deuda. A esto hay que sumarle que la moneda china registra una sobrevaluación acumulada desde 2008.

–¿Prevé una crisis de la deuda china?

–En China la deuda externa pública o privada no es el problema principal porque es relativamente baja. Más problemático es que el yuan se deprecie y el problema de la salida de capitales se vuelva más impresionante. Los propios chinos buscan salirse de su moneda. Hace poco su gobierno apretó los controles de capital. Sus autoridades económicas estaban con la idea de que podían controlar todo esto pero en los últimos años el sector privado chino empezó a saber cómo maniobrar y eludir las restricciones.

–¿Qué es Trump?

–Un riesgo considerable. Y el efecto incertidumbre o volatilidad, en la economía, no contribuye a la estabilidad y el crecimiento de las economías. Pero los riesgos para países como Argentina, en mi opinión, no vienen solamente de EE.UU. sino también, como dije, de China.

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