22 de diciembre de 2016 22:15 PM
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Malestar de productores con el frigorífico Coproca de Andresito

Se conformó en 2003 apuntando a dar un servicio al pequeño productor, pero hoy "sólo beneficia a los más grandes", denuncian. Dueños de minimercados se quejan de que "vende la carne más cara de la provincia".

El moderno frigorífico de la Cooperativa de Productores de Carne (Coproca) de Andresito nació allá por 2003 como parte del auge ganadero en esa localidad, que logró avances significativos en incorporación de genética y producción de carne suficientes como para aspirar a abastecer a localidades cercanas a Iguazú, que exige un producto de nivel internacional para el turismo, o Eldorado.


La ampliación de sus instalaciones, en 2011, con apoyo financiero de la Provincia, se llevó a cabo para brindar una dinámica que posibilite expandir el margen de ventas e incorpore al pequeño productor ganadero de la zona brindándole un servicio de faenado, tanto para carne vacuna como porcina. 
 
Lo que era una cooperativa de provisión de servicios para productores de carnes, sin embargo, se habría convertido hoy en la principal firma vendedora de carne en el mercado, “distorsionando el objetivo original”, según aseguran pequeños productores de la localidad del Norte misionero, quienes expresaron a PRIMERA EDICIÓN su descontento por la política actual de la entidad que, desde hace algunos años, dejó de ofrecer el faenamiento a los productores como un servicio y en cambio les compra la carne en pie a los colonos y se encarga de la comercialización.
 
Según contaron algunos productores, que son a la vez dueños de minimercados, como es común en la localidad, ya se celebró una reunión de afectados y están decididos a elevar alguna queja a las autoridades de la cooperativa, ya que se acercan las fiestas y hay preocupación por no poder satisfacer los pedidos de carne de sus clientes. 
 
Problemas de fondo
Si bien la ganadería de Andresito pasa por un buen momento y en los últimos años logró proveer con la producción de la zona a Iguazú y  otras localidades cercanas, el servicio a los productores sería “sólo para un grupo de los más grandes”. 
 
Desde la entidad sostienen que el problema de fondo -que obligó a reformar el funcionamiento de la cooperativa- estriba en los requisitos sanitarios que establece el Senasa; es creciente la queja de los pequeños que se sienten “desprotegidos con esta cooperativa”. 
 
Sostienen, además, que la obligatoriedad de comprar la carne a la Coproca los perjudica porque el cumplimiento de los pedidos y la distribución son deficientes. Más aún, entre los consultados hubo coincidencia en que “la carne que se vende en Andresito es la más cara de la provincia”. 
 
Como son muchos los pequeños productores que crían animales y a la vez tienen pequeños comercios, están preocupados por las dificultades para tener la carne en tiempo y forma en góndola, y a un precio razonable; ya que de otra forma los clientes “se van al otro lado donde encuentran precios mejores  por el cambio”, señalan los afectados, en referencia a la localidad de Capanema, en Brasil, favorecida por las asimetrías cambiarias. 
 
“El productor está desprotegido” 
Consultado por este Diario, Irineo Godoy, dijo que como propietario de un minimercado “yo hoy tengo animales propios que crío y no puedo  faenar sino que tengo que venderle a la cooperativa de carne”. 
 
“Hay mucha disconformidad porque el pequeño productor hoy está desprotegido con la cooperativa de carne. Hay que decir la verdad, esta cooperativa la tenemos gracias al Gobierno de la Provincia, con fondos también de la Nación, que invirtió mucha plata para asociar al  pequeño productor y que tenga beneficio el pequeño productor también con la carne, pero eso hoy eso no se está dando; hoy el beneficio les llega sólo a algunos productores grandes”, señaló Godoy. 
 
“A veces el productor chico para empezar, no es socio y no puede faenar su carne porque ellos no hacen el servicio de faena, sino una compra y venta; entonces el pequeño productor no puede terminar un ternero por las exigencias; y lo que pasa es que el pequeño productor no le conviene a veces vender su animal ahí, porque se dan situaciones, a veces le debe al mercado; hay que decir la verdad, hoy los pequeños productores están en una situación bastante complicada”, resalta Godoy.  
 
El productor y pequeño comerciante también cuestionó a la Coproca porque en principio “se puso mucha plata para que se empiecen a faenar chanchos -cerdos- también, pero nunca se hizo” y esto “perjudica enormemente” a los pequeños productores, criadores de cerdo, de la zona, explicó Godoy.
 
Resumiendo la situación, indicó  que “para eso se hizo la cooperativa, y tiene que solucionar, entrar a faenar al chancho y la vaca, y encontrar la manera de que se haga el servicio de faenado al productor. Porque no puede ser que el productor no pueda negociar directamente con el mercado”, remarcó. 
 
“Hoy la de Andresito es la carne más cara que estamos teniendo en Misiones, tampoco tienen ni un vendedor para salir a los comercios, hoy tiene que salir a vender y ofrecer los servicios al productor”, remarcó Godoy. 
 
“Yo creo que en primer lugar, sabemos que el Gobierno provincial realmente dirigió los fondos para que esto funcione para el pequeño productor, y hoy no se ve que se ayude al pequeño productor, realmente creo que son tres o cuatro o cinco los que se benefician con la cooperativa de carne, y los servicios a los pequeños productores como nosotros no son reales, porque a veces vos hacés el pedido y no te llega. La cooperativa en principio hacía un servicio al productor, pero eso con el tiempo se terminó, hoy tenés que venderle directamente la carne o el animal a la Coproca, ellos se encargan de todo, de la compra y de la venta, antes ibas y te hacían el servicio, pero hoy ya no hay más nada para el pequeño productor”, fue la opinión del pequeño productor y comerciante Ramón Helfestein. 
 
“Creo que fue una decisión de ellos, unos pocos que se benefician y dejan afuera a todos los pequeños productores de la zona”, remató. 
 
“Ya es bastante con Brasil”
“No tienen ni un vendedor para que salga a vender a los comercios, y yo creo que hoy para que funcione tienen que salir a vender a los comercios, hoy tiene que venderse separada la carne, y el frigorífico tiene toda la infraestructura para hacerlo, volvemos a decir, es todo plata que invirtió el Gobierno para el beneficio de un pueblo, el Gobierno no invierte plata para el benefico de dos o tres, cuando el Gobierno invierte es para un pueblo. Y hoy no estamos siendo beneficiados. Yo tuve un problema con un pedido por teléfono, que se olvidaron de mandarme, y sólo cuando llamé a un consejero me mandaron la carne. No podemos trabajar así, si yo pido una carne es porque necesito, porque necesito para mi mercado, que si no tengo lo que quiere el cliente se me va a Brasil, ya tenemos bastante problema con el cambio que no favorece, y la gente está cruzando al otro lado”, señaló Irineo Godoy, resaltando un problema que se reproduce en muchas localidades, los errores propios que se agregan a los daños de las asimetrías cambiarias.
“Hoy ya tenemos un gran problema con Brasil, y si perdemos clientes es peor, lo que pedimos es que todos se beneficien con la cooperativa, los productores grandes como ahora, pero también los pequeños productores, que todos podamos trabajar”, insistió el pequeño productor y comerciante, reclamando que la cooperativa que nació para incorporar al pequeño productor a los beneficios de la pujante zona ganadera, cumpla con ese objetivo “en beneficio de todos”.
“Antes vos criabas el animal y recibías el servicio de faenamiento, pero hoy no hay nada para el pequeño productor, creo que eso fue una decisión de ellos, de un pequeño grupo, hoy si se va a recorrer toda la zona, se puede ver que todos los pequeños productores quedaron afuera, y sólo unos pocos se benefician. El precio a que se vende hoy es tan caro, que tenés que vender, por ejemplo el puchero, a un precio absurdo al cliente, y nadie compra. Para tener un beneficio tenés que vender el puchero al precio de costo, a unos 70 pesos, y eso es absurdo, imposible”, resaltó Ramón Helfestein

 

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