22 de noviembre de 2009 18:31 PM
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2010, el año de Soja Stéreo

Una cosecha récord, el regreso al mercado de deuda voluntaria y el manejo relevante de su Banco Central podrían darle un nuevo aire a la agobiada economía argentina

Se acomoda la guitarra eléctrica horizontal al cuerpo; mira a la cámara, mientras el batero y el bajista se aprestan a unos metros, ahí atrás, entre las panojas que crecen en el campo; y entonces canta: "Sos mi pool de siembra, cosecha mi seducción. Silos, acopios de emoción ¡Transgénicooo! Tu alma como un tallo en crecimiento. ¡Transgénicooo! ¡Un químico que da más rendimientooo!..". Es el tema insignia, pegajoso y único, de Soja Stéreo, una de las bandas imaginarias desopilantes que dan vida al programa televisivo de humor más visto de la televisión argentina. Pero la soja es bastante más que un chiste para los argentinos. De hecho, en el año 2010, ella sola podría hacer la diferencia entre una mueca molesta y una sonrisa en el rostro de la economía: 1,7 punto más de PIB.Sucede que los US$ 15.000 millones esperados por exportaciones originadas en la cosecha de alrededor de 79 millones de toneladas de granos (52 a 53 millones de ella de soja), la rápida recuperación de Brasil y el regreso del país al mercado voluntario de deuda, podrían impulsar el crecimiento argentino -para el año que viene- del anémico 2,5%, estimado hace tres meses, a un 5,5%. Se esfuman en ese escenario los temores de default, estrechez fiscal, maxifuga de dólares y devaluación, pero no los de inflación. Es que, si bien los augures de desastres inminentes erraron, la economía argentina posee problemas estructurales. De relevantes a inexcusables, como la necesidad de una reforma impositiva general. Inquieta que nadie parezca muy interesado en enfrentarlos."La principal noticia económica es la lluvia, y el impacto que tendrá sobre la próxima cosecha", dice el economista Miguel Bein en su informe prospectivo para 2010. "Aunque menor a la de 2007-2008, se estima 37% mayor que la del año actual, afectada por una sequía brutal. Este dato no es menor, ya que la recuperación del sector agropecuario adicionaría, en forma directa e indirecta, nada menos que 1,7 punto al crecimiento del próximo año".Victoria Ghiarrizo, titular de la Consultora CERX (Centro de Economía Regional y Experimental), lo pone en otros números: "El valor de la cosecha de soja representa casi el 6% del PIB". Rodrigo Álvarez, economista de Ecolatina, coincide en el planteo general, aunque asevera que no hay espacio para la euforia. "Hay que pagar deudas de la campaña 2008/9 y lo que quede va a ir al ahorro".La realidad es que, en granos, todo el impacto de la expansión provendrá de la soja (19 millones de hectáreas totales). "En soja vamos a estar 6 millones arriba de la cosecha de 2007, que fue la mejor, pero en el resto vamos a estar igual o a caer", detalla Javier Bujan, presidente de la Cámara Arbitral de Cereales. Sucede que la desconfianza y conflicto entre el gobierno y los productores agropecuarios siguen en pie. E introducen incertidumbre.De todas maneras, según Bein, la soja también será salvadora porque "el aumento en la producción del sector agropecuario permitiría compensar el aumento en las importaciones en una economía que empieza a arrancar, y que en otro contexto hubiera derivado en una escasez de divisas". Y, además, el crecimiento en el volumen del comercio exterior "permitirá el próximo año una recomposición de la recaudación por aduana, que luego de caer 30% en 2008, crecería 40% en 2010".Consumo en duda. Sin embargo, la soja y la exportación de autos a Brasil (de nuevo en franca expansión) no lo pueden todo. "Lo que nos preocupa es la dinámica de los mercados internos. El consumo viene muy golpeado por la inflación. Hay un 14%, explica Álvarez, "para quien los ingresos de los excedentes de las exportaciones no se van a volcar íntegramente al consumo y mercado interno como pasó entre 2003 y 2007".Ghiarrizo también está entre los cautos. "Hoy el escenario no es bueno. La gente sigue controlando los gastos. El gobierno no tiene margen para hacer políticas activas. Por eso soy menos optimista que el resto". La experta también duda de la solidez en la recuperación de la demanda externa: "En los mercados globales hay una conducta de especulación que a los operadores les gusta. Es como la persona que va al casino aunque sabe que la mayoría de las veces va a perder. Esa irracionalidad sigue operando todavía".Y la soja es parte no menor de ese "casino". Si bien sus precios mundiales han subido recientemente por la demanda adelantada de China y temas internos de EE.UU., "los fundamentos del mercado de soja son bajistas", dice Buján. Y "parte del alza ha sido por los fondos que se han puesto en los commodities". La soja participa en una ronda muy agitada que incluye alquimias entre ella, el dólar, el euro y el petróleo. "Hoy lo que ves en estos mercados es un electrocardiograma. No son especulaciones a largo como en otros tiempos".Aun con estas salvedades, el pronóstico de Bein es a una mejora consistente de la economía. "Estimamos nuestro escenario base -sin apertura al crédito (externo)- en 4,2% con 15,5% de inflación, pero que se eleva hasta el 6% con 17% de inflación si el gobierno abre el crédito".Seducciones. Y en eso está el ministro de Economía, Amado Bodou, tejiendo el puente de sutilezas que permita a Argentina volver al FMI, arreglar con el Club de París y los holdouts. "Argentina dice ahora que nunca le dijeron que no al Fondo y se acercan muy suave. Casi obligatoriamente se va a llegar a un acuerdo. Necesitamos al mundo", dice Ghiarrizo sobre la danza de comentarios, seducciones y hasta discusiones callejeras, cual "amigovios", que han intercambiado Nicolás Eyzaguirre, jefe del Departamento Occidental del Fondo, y Bodou. El FMI, entidad que no se destaca precisamente por reconocer sus fallos, incluso ha admitido públicamente errores en sus políticas hacia Argentina en los años 90.Álvarez, de Ecolatina, cree que la reconciliación "va a depender de hechos políticos". Dos datos no ayudan. El primero es la intervención autodestructiva del gobierno de Cristina Kirchner en las estadísticas económicas. El segundo, la presencia del ultraortodoxo Olivier Blanchard como jefe de economistas del FMI, quien ya se ganó una pelea bajo cuerda con el titular del Banco Central argentino (BCRA), Martín Redrado, al criticar -en Buenos Aires mismo- su acumulación de reservas.Redrado ha sido el deus ex machina que neutralizó corridas pro devaluatorias de este año y autor de la normalización financiera, que "deja recursos adicionales al BCRA vía una ganancia de $10.000 millones (US$ 2.630 millones) por el aumento en el precio de los títulos públicos en cartera gracias a un BCRA inteligente que recompró miles de millones de deuda del gobierno cuando el mercado ‘eficiente’ decidió regalarlos a precios de default entre septiembre de 2008 y marzo de 2009", explica Bein.Pero hay otros problemas poderosos en el horizonte. La capacidad ociosa actual permitiría sostener la recuperación 15 a 18 meses sin inversiones relevantes. Pero ¿después? "En Argentina -reflexiona Ghiarrizo- el tema institucional es terrible. Esto genera crisis de confianza permanente. Además, si el país no se plantea una reforma tributaria no hay estrategia viable de nada. Acá, la propensión a evadir es tan alta que cuando das la posibilidad de evadir dos pesos, todo el mundo lo hace". Y, lo peor, se siente orgulloso de ello. Agromeat

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