15 de abril de 2010 00:31 AM
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La trampa de los alimentos

Está en la etiqueta, que desinforma a los consumidores con artimañas como la ocultación de la denominación del producto, el empleo de una letra ilegible y el recurso a raciones poco verosímiles para transmitir la información nutricional.

Las etiquetas de los alimentos son "imprecisas", "deficientes" o "irregulares" y además incumplen la normativa, al menos así lo denuncia la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) en su último informe, Análisis del etiquetado de los alimentos. La información obligatoria y nutricional en las etiquetas, en el que analiza 60 alimentos cotidianos de la cesta de la compra como lácteos, zumos o cereales.

En el 80 por ciento de los productos, la información obligatoria por ley se relega a las partes menos visibles del envase, mientras que en el frontal aparecen los mensajes voluntarios, "intrascendentes, confuso y en algún caso, engañosos". Asimismo en el 15 por ciento, la información obligatoria resulta "ilegible" o "muy difícil" de leer debido al tamaño de la letra.

Tampoco aparece la denominación del producto, un dato básico para saber qué estamos comprando, en este caso, "se camufla, se presenta incompleto o se esconde"; no aparecen las cantidades nutricionales de los alimentos; y los marcados de fechas son "muy mejorables" en el 30 por ciento de los analizados.

Respecto a la información nutricional, la CECCU ha detectado carencias en la forma en que reflejan: las raciones, que al no corresponder con la realidad, carecen de rigor o utilidad; la sal, el 97 por ciento de los productos analizados informan de la cantidad de sal a través del sodio, pero uno de cada tres productos no ofrecen ninguna de las dos; los azúcares, que se presentan incluidos en los hidratos de carbono; y el colesterol y grasas trans que se incluyen en las tablas nutricionales cuando no tienen ningún valor informativo.

En base a estos datos, la CEACCU considera que los derechos básicos del consumidor, a la información, a la salud y a la producción de sus intereses económicos, "no están adecuadamente garantizados" en la elección, compra y consumo de alimentos envasados.

En este sentido, advierte de la necesidad de reformas normativas eficaces en cuanto a la fijación de un tamaño de letra estándar; obligatoriedad de indicar la denominación del producto junto a la marca; establecimiento de raciones que coincidan con las pautas de consumo previsibles o promocionadas; fijación de un sistema único de marcado de fechas, presentación de la información obligatoria en los productos con doble envase; y regulación de las condiciones que debe cumplir la información voluntaria.

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