15 de abril de 2010 00:13 AM
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La venganza china

En política internacional, un gesto vale más que mil palabras. Argentinos y chinos en distintos extremos. En el medio, el protocolo y la balanza comercial.

El conflicto desatado con China por el aceite de soja deja algunas aristas para la reflexión y plantea dilemas preocupantes para el corto plazo. A través de los medios de comunicación oficialistas, los asiáticos esgrimen como excusa la deficiente calidad del aceite de soja argentino. En diversos artículos mencionan que el nuevo estándar de calidad se aplicó porque “el aceite de soja argentino contenía niveles excesivos de residuos de solventes”. Dicen que la presencia de solventes en los embarques argentinos de aceite de soja alcanzaban niveles de 300 ppm (cuando el nuevo límite es de 100 ppm). Independientemente de esta aseveración periodística de dudosa confirmación, a esta altura del conflicto se puede afirmar que la intransigencia oriental se aplica en represalia a las medidas anti-dumping empleadas por las autoridades argentinas para restringir el ingreso de diversos productos fabricados en la nación asiática.Algunos especialistas sostienen que queda claro que a esta altura el conflicto es una “puesta en escena para comunicar al resto del mundo qué podría suceder con aquellos países que apliquen demasiadas barreras al ingreso de productos chinos”.Y también, porqué no, el resultado del fallido viaje de la delegación argentina sin la máxima autoridad que rubrique los acuerdos alcanzados. Cristina no viajó para que Cobos no asuma la presidencia temporalmente en un contexto legislativo que podría haberle sido adverso. ¿Es ella la responsable por el conflicto?. No necesariamente. Pero sin lugar a dudas, a los chinos, la ausencia de la primera mandataria no les cayó nada bien, y obran en consecuencia. Por ahora, ofertas alternativas no le faltan. Ni lerdos ni perezosos, los estadounidenses y nuestros hermanos brasileños se lanzaron a la caza del mayor consumidor de aceite de soja del mundo. En los próximos meses tendremos una supercosecha de soja, y si China se baja del final de la cadena de agregado de valor, la enorme masa de producción de la oleaginosa tendrá un destino incierto.El gobierno, como si esto fuera poco, se estaría privando de una tajada de U$S 623 millones en concepto de retenciones, una cifra que influiría negativamente en la balanza comercial. China ya es la mayor potencia mundial en muchos aspectos, a la Argentina todavía le falta.

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