15 de abril de 2010 00:20 AM
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El dilema de los feedlots

La oferta de ganado sigue bajando y en marzo se faenaron "solo" 920.000 animales. El gobierno le "soltó" la mano a los feedlots después de dos años de apasionado romance.

Pasan las semanas y la oferta de ganado no sólo no se recupera sino que, a favor de los errores del Gobierno, amenaza bajar más aún. A mediados del año pasado, en plena liquidación, la matanza mensual llegó a 1,47 millón de cabezas; bajó en diciembre a 1,26 millón, y comienza a caerse en enero, con 1,13 millón, en febrero con 980 mil, y en marzo, con no más de 920 mil animales.Podría haberse esperado algún repunte estacional de la oferta para mayo-setiembre, pero el corte definitivo a los subsidios del engorde de animales livianos, y la elevación del peso mínimo de faena no hacen otra cosa más que reducir aún más la oferta en el corto plazo.Hasta hace pocas semanas, el Gobierno seguía alentando a los feedlots (“¡encierren, encierren, encierren!”), actualizando los pagos atrasados y transmitiéndoles semana a semana la idea de que había vuelto a confiar en los corrales como única salida para que en el corto plazo hubiera más carne.Se aceleraron los pagos pero, sea porque las sumas adeudadas son enormes; sea porque el feedlot desconfió y no encerró lo que el Gobierno esperaba; sea porque Comercio consideró que la batalla por el precio de la carne estaba perdida y no valía la pena seguir poniendo plata pagando deudas viejas sin resultado alguno; sea porque comenzaron a prevalecer las ideas de una parte del Gobierno -recién llegados- enemigos de subsidiar a los corrales, sea porque al Gobierno se le acabó la plata o porque querían destinar esos fondos a cerdos o aves, lo cierto es que les soltó la mano a los feedlots , después de dos años de apasionado romance.¿Y la deuda? Nada se sabe acerca del pago de los 1.500 millones de pesos que se les deben: si se pagarán tarde, con un fuerte descuento inflacionario, si se pagarán con bonos, como a los contratistas de obra pública, si se tomará como anticipo de impuesto a las ganancias, o si el pago se demorará tanto que quedará como un problema para las futuras administraciones. Eso sí, ya han recomendado no hacer juicios.Con esta señal tan clara que se les da a los corrales, con las dos sucesivas elevaciones del peso mínimo de faena, y con sólo un 40 por ciento de lo que encerraba a mediados de 2009, el feedlot cambia drásticamente sus planes de encierre, a la espera de que una fuerte caída del valor de la invernada (cosa improbable) le devuelva el margen de utilidad que hasta hace poco tan generosamente le daba la Oncca.Con encierres tan bajos como los que se prevén, el feedlot ya no será el 45-50 por ciento de la oferta de ganado para faena, sino que resultará sólo el 25-30 por ciento de una oferta total que, además, será mucho más baja que el año anterior. Así, y a diferencia de los dos años anteriores, el feedlot ya no será el árbitro o regulador del mercado, el cual queda liberado en un 70-75 por ciento a la oferta de ganado pastoril.Sin la oferta de corto plazo, que tan eficientemente proveía el feedlot , y sin liquidación ganadera, la oferta pasa a tener los vaivenes estacionales y los plazos de engorde que tiene la ganadería pastoril (lluvias, expectativas, problemas institucionales, etcétera).Hoy hay poca oferta porque se mató mucho adelantado a causa de la seca, porque la liquidación de hembras ha mermado mucho, porque hay 10 millones de cabezas menos en el stock, y porque a favor del excepcional estado de los campos y de la baja carga, muchos criadores han comenzado la recomposición de los rodeos.

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