16 de abril de 2010 10:44 AM
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Advierten que la asignación por hijo le quitó manos a la cosecha

La pérdida de mano de obra barata que viene sufriendo el sector rural desde la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo preocupa a los productores yerbateros de la región. Desde el sector primario dicen que los tareferos prefieren quedarse en  ...

La pérdida de mano de obra barata que viene sufriendo el sector rural desde la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo preocupa a los productores yerbateros de la región. Desde el sector primario dicen que los tareferos prefieren quedarse en su casa y cobrar el subsidio antes que salir a trabajar, en tanto que los representantes gremiales de los operarios reconocen que decayó el interés por participar de la cosecha, pero aseguran que eso se revertiría si los empleadores blanquearan a todo su personal y todos pagaran lo que corresponde.

Ambos sectores coinciden en la necesidad de modificar el sistema, de manera de que los trabajadores temporarios no pierdan el ingreso de la asignación cuando termina la zafra. El tema no preocupa solo en Misiones, por el contrario fue uno de los puntos centrales de debate en la reunión del Consejo Federal del Trabajo que se realizó ayer en San Juan.

Desde el comienzo de la presente zafra, fueron varios los productores yerbateros que advirtieron una merma en la participación de cosecheros y cada vez son más los que atribuyen esto a la vigencia de la asignación por hijo que comenzó a pagarse en diciembre pasado. Ocurre que la asignación no es realmente universal, sino que beneficia solamente a los desempleados, mientras que quienes tienen trabajo reciben asignaciones familiares. Entonces, sumarse a la cosecha, implica para quienes den ese paso, el corte de la asignación por hijo a cambio de un trabajo que siempre es temporario y generalmente está mal remunerado.Eduardo Tuzinkiewicz, uno de los representantes de la producción en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) advirtió respecto a este problema.

“Estamos todos un poco cómodos y preferimos no trabajar”, resumió el dirigente. Distinta lectura aportó el secretario general de la regional Misiones de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), Florencio Sena, quien reconoció que decayó el interés de los operarios por participar de la cosecha yerbatera, pero lejos de atribuirlo a pereza o comodidad, indicó que los factores que desaniman a los trabajadores son el temor a perder la asistencia del Estado cuando termine la cosecha y el alto nivel de informalidad que persiste en el sector.

De su lado, Tuzinkiewicz admitió que hay un alto grado de informalidad y advirtió que esa situación no cambiará mientras los precios de la materia prima se mantengan bajos y no se cumplan en buena parte de la provincia.Ya sea por comodidad, porque los sueldos son muy bajos o por temor a quedarse sin nada después de la zafra, lo cierto es que la cosecha yerbatera tiene este año muchas manos menos y la situación preocupa al sector.A la hora de buscar soluciones las propuestas también varían, para algunos productores una opción sería suspender el beneficio durante los meses que dure la cosecha, como lo manifestara el representante del sector primario correntino en el Inym, Héctor Biale.

De ese modo, sin el beneficio, los operarios se verían obligados a desempeñarse en la cosecha, aún cuando los sueldos fueran ínfimos.Tanto representantes de la Uatre como dirigentes tareferos nucleados en la CTA, coincidieron en que un blanqueo general de la actividad y el cumplimiento estricto de las escalas salariales sería una solución definitiva. Argumentan que nadie que cobre un buen sueldo y tenga garantizados los beneficios que implica el trabajo registrado -el subsidio interzafra por ejemplo- podría elegir quedarse en su casa para cobrar un subsidio de 180 pesos por hijo.Florencio Sena consideró además que, aún en las condiciones actuales de alta informalidad, sería mucho menor la reticencia de los trabajadores a participar de la cosecha, si la Anses garantizara la continuidad del subsidio una vez terminada la zafra.

Consideró que la Nación debería poner en marcha “un mecanismo que asegure que la gente siga cobrando su salario después de terminada la zafra. La cosecha dura 5 ó 6 meses, para algunos llega a ser de solo tres meses, una vez que termina ese período el tarefero se queda sin trabajo”. El dirigente sindical recordó que, por causa de la informalidad que reina en el sector, muchos tareferos que trabajaron en la cosecha pasada, se quedaron luego sin el subsidio interzafra que les correspondería. Tras esa experiencia traumática, muchos prefieren ahora quedarse con la asignación que les garantiza un ingreso fijo durante todo el año.Reiteró empero, que el problema no existiría si se pagaran los sueldos como corresponde, ya que de ese modo los tareferos tendrían la seguridad de estar incluidos en el subsidio interzafra.

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