23 de noviembre de 2009 07:19 AM
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Carne: “Cuando me entres a faltar”

El pecado es mayor puesto las condiciones innegables que tiene la ganadería, por su gran capacidad técnica y genética nuestro país, con políticas adecuadas podría estar aumentando fuertemente su producción.

Por todo lo que se ha venido indicando recurrentemente desde marzo del año pasado, no es una novedad que el campo argentino tiene problemas en la mayoría de las diversas actividades que despliega en todo el territorio nacional; por cierto que los niveles de dificultad no repercuten de la misma forma en todos los rubros, ni tampoco las medidas correctivas que hipotéticamente se pudieran tomar, darían respuestas en lapsos semejantes, por ende, independientemente de los daños ya ocasionados, las demoras que demandará la recuperación, la que en cada caso se relaciona fundamentalmente a sus ciclos biológicos y productivos y, teniendo en cuenta lo que cada sector agrario significa para el país, exige que de una vez por todas cada poder, institución, funcionarios, entidades y personas, directa o indirectamente con responsabilidades las asuma como corresponde. En este marco seguramente el caso de la ganadería es junto a la lechería de los más damnificados y, que por la naturaleza la actividad, requiere imperativamente tomar medidas sensatas, que contemplen un programa previsible y sustentable en un tiempo que debería rondar en un quinquenio, con proyecciones a 20 años. Para la ganadería las desventuras comienzan en el 2005, a partir de una serie de improvisaciones y absurdas resoluciones adoptadas por los gobiernos del matrimonio Kirchner, agravadas por la extendida sequía imperante durante 2008, la que todavía subsiste en buena parte del territorio nacional. En consecuencia, debido a los garrafales e insólitos errores del centro del poder, (los que por cierto podían haber sido evitados), potenciados por las inclemencias climáticas, (las que naturalmente son irremediables) determinan que la importante reducción de la oferta de carnes bovinas, traiga aparejado que más allá del gran perjuicio directo a los ganaderos, repercutirá fuertemente en la economía del país y, en el bolsillo de los argentinos. No deberíamos rasgarnos las vestiduras por errores que en el área que fuere cometieran los gobiernos, a través de la historia de cualquier país posiblemente nos encontremos con equivocaciones, medidas contraproducentes, adopción de políticas extemporáneas, etc. Es más, aquellos mandatarios más exitosos en algún momento de su gestión incurrieron en yerros de consideración, justo es reconocer que gobernar no es fácil, que los intereses en juego siempre son muchos, las visiones distintas y, las prioridades del gobernante no siempre son coincidentes con las necesidades del país o sus habitantes; también es menester admitir que en ocasiones surgen imponderables que trastocan el escenario imaginado, o factores no exactamente dimensionados terminan conspirando contra planes y estrategias. Lo que no es admisible, es que a un error lo suceda otro más grave y, a este uno tan malo como los anteriores; que se haga oído sordos a las advertencias de los que conocen el tema y, lo que es peor, al comprobar que estos le habían anticipado cual serían las implicancias que acarrearía, nuevamente soslayaran sus apreciaciones, insistiendo con políticas coyunturales de corte netamente demagógico, exageradamente intervensionista y, abusos de resortes económicos que pueden ser útiles circunstancialmente, pero inconvenientes, insostenibles y caldo de cultivo para la corrupción, cuando de ellos se pretende convertirlos en un puntal de la economía. Con sus políticas agrarias en general y ganaderas en particular, o mejor dicho con la falta de ellas, las administraciones K han amalgamado una formula letal hacia el sector más dinámico y eficiente de la economía nacional: Preconceptos ideológicos, + odio visceral, + ceguera. + ineptitud, = A crear dificultades en lo que andaba bien, desaprovechar oportunidades excepcionales y, desmejorar en cantidad, calidad y precio la alimentación en el futuro próximo de los argentinos. • Stock El rodeo bovino nacional, conforme a la vacunación antiaftosa de 2006, denunciaba un stock de 60.000.000 de cabezas, cifra alcanzada debido al crecimiento gradual de años anteriores. Ahí fue cuando hace sus primeras apariciones el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, imponiendo un tope al precio de la hacienda, continuando con la inexplicable prohibición de exportar carnes en marzo de aquel año. Las existencias ganaderas (según los últimos datos oficiales, que no están actualizados) nos muestran que desde entonces hemos perdido un 10%. Con lo que es más preocupante aún, la tendencia marca que la declinación continúa su marcha imperturbable en ascenso. Expertos en la materia estiman que al finalizar 2010 el inventario ganadero apenas llegará a 52.000.000 de cabezas, de las cuales solo 21.000.000 serían madres, con proyecciones para del venidero año de una zafra de 3.000.000 menos de terneros a lo normal En otras palabras 600.000 toneladas menos de carne, claro ello recién se verificará en el 2012El año pasado, nuestro país perdió 3.000.000 de cabezas de ganado vacuno, con el agravante que 75% eran hembras en condiciones de procrear. El dato, que implica un reducción del 5%. Información que emana de la última vacunación del 2008. • Faena de hembrasLa matanza de vientres viene creciendo al unísono con la caída del stock. Desde el último trimestre de 2006 se verifica esa tendencia que con el transcurso del tiempo no ha hecho más que acentuarse. Veamos; en aquel momento las hembras intervinieron con el 45,8% de la faena, en 2007 creció al 47,5%, el año pasado llegó a 48 %, en tanto que los datos recientes nos indican que estamos en el 49,7%. ¿Cómo hacer caso omiso a esta palpable realidad? Nos estamos comiendo la fábrica de terneros desde hace 38 meses y, nadie hace nada. • Abastecimiento de carneEn los últimos tres años signados por fuerte intervención del Gobierno en el mercado de carnes, el “éxito” de la política kirchnerista, es paradójicamente en gran medida, consecuencia de los reiterados errores aludidos. ¿Cómo es esto?. Veamos, desde 2000 hasta 2003 la oferta de carne promediaba las 212.000 TT mensuales, el año pasado rondábamos las 260.000 TT, pero por estos días oscila entre los 300 y 310.000 TT. No sólo actualmente la producción de carne es récord; las exportaciones de carne bovina vienen en extensión, sino que el consumo per cápita en el mercado interno alcanza la marca histórica de 71 kg. Lo que para el neófito que leyó los párrafos anteriores suena como contradictorio tiene su explicación, que amerita se detalle:1. Productores que siguen achicando la superficie dedicada a la ganadería o directamente saliendo de ella, que han venido liquidando sus existencias. Este proceso se refleja con la cantidad de vientres que se envían a faena. En los últimos años la agricultura y, fundamentalmente la soja, ganaron 13.000.000 de hectáreas a expensas de la ganadería. 2. La seca muy severa se reflejó con toda magnitud en la disponibilidad de pasto, sin duda este es un problema grave, no obstante si la actividad hubiera tenido una rentabilidad razonable, las falencias se hubieran paliado apelando ha reservas forrajeras propias o de terceros. En virtud de los resultados negativos que vienen acumulando los criaderos, el sector más perjudicado y ahora también el más afectado, no está en condiciones financieras para asumir una costosa adquisición de alimentos.Las razones señaladas inscriben sus efectos dentro de lo previsible, ya sea por reacción negativa a los designios oficiales o, por las contingencias climáticas adversas persistentes. Empero estos, no son los únicos aspectos que inciden tanto en el fenómeno producido hasta el presente, como para entender la continuidad del proceso. No es posible soslayar de cualquier análisis el papel que han venido jugando los feed lots, tema que examinaremos más adelante y, el siempre posible pero no considerado en la coyuntura crecimiento del Rió Paraná, con la consiguiente inundación de gran parte de las islas allí situadas, de las que en los últimos treinta días debieron evacuarse 1.000.000 de cabezas, con las complicaciones de distinto orden que ello implica. La inundación de las islas exigió a revisar todas las predicciones, las que con diferencias escasas, marcaban faltante de hacienda para faena, en algunos casos a partir de ahora y las más optimistas las preveían para fin de año. Por cierto que del ganado evacuado la mayoría no estaba en condiciones de terminación optima para faena; gran parte novillos pesados fueron los primeros que salieron, llegaron a los mercados en el momento justo, cuando por los pronósticos de referencia encontró a los compradores en posición tomadora. En cuanto a la vaca de cría que se vendió parida, por lo general las destetaron comercializándolas para manufactura. También salieron novillitos, novillos y terneras de invernada, con pesos oscilantes entre los 250 a 350 kilos, de buena calidad, en su mayoría mestiza y trazada, parte de ellos se sacrificaron con falta de engorde y en otros se terminará el proceso en tierra firme. En síntesis, la salida abrupta del ganado le dio oxigeno al mercado y, en consecuencia postergó un desenlace que a la postre tendrá un corolario inexorable. Pero como no puede ser de otra manera la abundancia de carne tiene el tiempo contado, las consecuencia de desatinos e inclemencias se expresarán a mas tardar en marzo o abril del año venidero. La “fiesta” habrá que pagarla irreversiblemente y las alternativas son acotadas: 1. Considerando el criterio en la materia del Gobierno, no hay que descartar que se suspendan nuevamente las exportaciones, o en su defecto restringirlas fuertemente ,(con todas las implicancias negativas que conlleva) tratando de mantener el desproporcionado consumo interno actual, del que somos por lejos primeros en el mundo. Es verdad que Argentina siempre tuvo una ingesta alta, en gran medida por razones de cultura alimentaria; ello persiste, pero actualmente se agrega que al revés de lo que pasa en el Mundo, la carne bovina es el alimento más barato para los argentinos. Una demostración más de cómo nuestro país marcha a contramano. 2. Bajar el consumo por persona a 55 kilos anuales; es sin duda lo más sensato, pero que requiere por un lado una gran toma de conciencia de la población y por otro, que el gobierno implemente en forma urgente programas serios que induzcan y favorezcan el consumo de carnes sustitutas3. Lo menos probable es importar carne, si bien se podría ingresar de Uruguay, Paraguay o Brasil, el precio de venta estaría únicamente al alcance de la clase alta nacional. Esta opción lo único que tendría de positivo es que los argentinos sabríamos cual es el verdadero valor de la carne. Claro está que no pasaremos de un día para el otro de la prodigalidad a la escasez, el proceso será gradual, tal como ha sucedido con la mengua ocurrido en los rodeos, pero el destino está marcado y así como es gradual la baja, también será lenta la recuperación. Los tres años que necesita el ternero que nace para ser faenado como novillo terminado, determinaron que la crisis demorara en observarla el consumidor y, de la misma forma, una vez que se acierten con las medidas que hasta ahora el gobierno se ha negado en tomar, será el tiempo que demorará en normalizarse el abastecimiento. La profundidad de la crisis tiende a acentuase a futuro, ello está dado tanto por la ya comentada menor próxima parición, como por los madres sacrificadas, razones por la cual las proyecciones nos están indicando que en 2011 faltarán como mínimo 5.000.000 de terneros (con relación a la producción del 2007), cifra más que elocuente si consideramos que la faena ganadera anual oscila entre 12.000.000 y 13.000.000 de cabezas anuales. El 5 de septiembre de 2008 escribí una columna sobre el tema: “NOS ENCAMINAMOS GRADUALMENTE A LA IMPORTACIÓN DE CARNE VACUNA, BOCHORNO QUE PODRÍA OCURRIR ALREDEDOR DEL 2012”, para verificar como se van acelerando los tiempos, a 14 de meses de aquel análisis, debo corregirme ya que llegaremos a ese escenario con más de un año de anticipación. El pecado es mayor puesto las condiciones innegables que tiene la ganadería, por su gran capacidad técnica y genética nuestro país, con políticas adecuadas podría estar aumentando fuertemente su producción. Con un plan concienzudo y perdurable, Argentina podría proyectar incrementar su rodeo nacional en un 50% en determinado plazo, esa es la formula pertinente para abastecer el mercado interno y ampliar su participación en los mercados internacionales. Como antecedente podemos tomar el ciclo 2001 – 2005, por entonces sin mediar un programa específico, pero sin obstáculos, la producción de carne bovina se acrecentó en un 27%, en esas circunstancias el ganadero adoptó tecnologías disponibles, perfeccionó su genética y, realizo inversiones conducentes, aprovechando las ventajas comparativas que le son reconocidas mundialmente. • Feed lotsPara paliar la situación el Gobierno nacional solo apostó a los engordes a corral, actividad muy promovida por Guillermo Moreno y, que económicamente alcanzó una rentabilidad artificial, merced a los subsidios, esto fue evitando que se produjeran interrupciones en la oferta al mercado local. Para el año en curso se estima que la producción global de carne rondará las 3.100.000 TT, de esa cantidad unas 388.000 TT habrán sido aportadas por los feed lots, habiendo pasado por los corrales unas 6.500.000 TT. Más allá de las discusiones, de que el sistema tiene tanto adeptos como detractores, los feed lots cumplieron su cometido. Para que ello funcionara, el Gobierno se propuso compensar la perdida de superficie de la ganadería, constituyó un gravoso sistema de subsidios a la producción de hacienda en corrales, sustentado en la alimentación con concentrados en base a maíz y soja. El método concedió diferencias substanciales en sus resultados, favoreciendo a productores grandes, en condiciones de cumplimentar los requerimientos burocráticos, marco contraproducente y poco rentable para ganaderos más chicos o menos organizados, con menor aptitud para peregrinar por los despachos y, cumplimentar los vericuetos administrativos que impone la ONCCAEl mecanismo que con facilidades para unos y tropiezos para otros venía funcionando, se puso en alerta cuando a partir del 10 de setiembre de los pagos de las contribuciones se suspendieron, tras el escándalo de los pagos apócrifos y, si bien en los últimos días a comenzado a normalizarse, ha generado un factor adicional de incertidumbre para una actividad, que sin subsidios estaría perdiendo alrededor de $ 150 pesos por cabeza, teniendo en cuenta los valores vigentes de la invernada, del maíz y del gordo.En virtud de lo acontecido, del deterioro que se ha venido registrando en las cuentas del Estado, se han planteado interrogantes sobre la continuidad del régimen de subsidios, los actores no tienen demasiado certezas de como se reajustaran todos los elementos. Esta claro que nuevamente el criador será el principal perjudicado. • PreciosLos precios de la hacienda en pie son muy negativos y muestran un retraso más que considerable. Por la falta de hacienda que se avecina teóricamente deberían recomponerse, más es muy difícil creer que el Gobierno vaya a tolerar una reparación que los proyecte a los niveles de tres años atrás actualizados. No obstante una mejora substancial parece improbable de impedir; el incremento de los costos es más que elocuente; impuestos, verdeos, pasturas, raciones, salarios, combustible, etc. han crecido al compás de la inflación, pero en mercados concentradores y remates se paga los mismo que en 2005, aunque en góndola se hayan duplicado. Como podemos discernir el panorama es complicado y lamentable, que seguramente más de uno pensará: Carne: “Cuando me entres a faltar”

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