22 de abril de 2010 01:39 AM
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Rechazo argentino a planteo de la OMC de liberar el comercio

De visita en la Argentina, con motivo de la presentación del libro "Los Acuerdos Comerciales. Reflexión desde un enfoque argentino", el director titular de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, aprovechó para reunirse con representantes del Gobierno y empresarios y reclamarle "flexibilidad" en las negociaciones multilaterales de Doha. Sin embargo, en todos encontró una posición totalmente unificada contraria a la liberalización del comercio y en favor de una fuerte protección a la industria nacional.

Luego de participar de la presentación del libro en la sede del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) (ver pág. 12), Lamy fue agazajado con un almuerzo en Cancillería, del que participaron los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; de Industria y Turismo, Débora Giorgi; y de Agricultura, Julián Domínguez. Por la tarde, el funcionario de la OMC se reunió con empresarios de todos los sectores y representantes de la CGT en la sede de la UIA.

En ambos encuentros, Lamy intentó presionar, aunque de manera muy cordial, para que el país apoye el avance de la ronda de Doha, varias veces frustrada. Como arma de seducción, el funcionario consideró que “a la Argentina le fue mejor que a otros países el año pasado –en plena crisis–, en gran medida porque los mercados internacionales han permanecido abiertos y la Argentina aprovechó el crecimiento de áreas globales que se mantuvieron abiertos”. La posición nacional es justamente la contraria: que el país logró recuperarse rápidamente de la caída económica a partir de las medidas de protección a la industria.

El director de la OMC ratificó que está “muy presente en las negociaciones” la posición argentina en reclamo de la eliminación de subsidios y reducción de aranceles para el comercio agrícola, aunque consideró, en el encuentro con los empresarios, que en el mediano y largo plazo el comercio se equilibra y lo que se pierde de empleo a raíz del aumento de las importaciones, se gana luego con el incremento de las actividades vinculadas a la exportación.

Desde la UIA le retrucaron que en la Argentina ello no ocurriría porque el sector industrial todavía no está desarrollado, por lo que se dejarían entrar bienes industriales y se exportarían, como ocurrió en los ’90, productos con escaso valor agregado como los commodities. “Los procesos de industrialización que han llevado adelante países que fueron exitosos son de larga maduración, que llevan años. La OMC, en su afán de promover el libre comercio, termina generando presiones injustificadas para la Argentina”, señaló un industrial.

Participaron del encuentro con empresarios varios dirigentes de la UIA, excepto su presidente, Héctor Méndez, miembros de la Sociedad Rural Argentina (SRA), de Adeba; la Cámara de Exportadores (CERA). También asistieron dos miembros de la CGT.

Por su parte, Taiana consideró que el resultado de Doha debe ser “equilibrado”, en tanto que Giorgi señaló que “es primordial crear mejores condiciones para apuntalar a los países menos desarrollados”. Lo que abortó las negociaciones previas fue que los países desarrollados pretendían una importante rebaja en los aranceles industriales y no estaban dispuestos a ceder en materia agrícola.

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