23 de noviembre de 2009 07:39 AM
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La siembra de girasol enfrenta su peor campaña en 30 años

Se convierte así en el tercer cultivo en retroceder en superficie, frente al avance de la soja

Víctima de la sequía y la política oficial, el girasol también enfrenta su peor campaña de siembra de los últimos 30 años. Con 1,49 millones de hectáreas sembradas, estimadas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, su superficie es la menor desde la campaña 1980/1981, cuando se implantaron 1,39 millones de hectáreas. De esta manera, el girasol sigue los pasos del trigo y el maíz, convirtiéndose en el tercer cultivo, entre los cuatro principales del país, que registra una caída en su superficie. Este año, sólo la soja es una clara ganadora, al pasar de los 17,75 millones de hectáreas del ciclo pasado a los 19 millones proyectados para esta campaña, un nivel récord. Como contrapartida, la superficie estimada para el girasol tuvo una disminución de 740.000 hectáreas versus 2008. "El área dedicada a girasol va a ser la más baja en treinta años", subrayó Gustavo López, analista de la consultora Agritrend. Según López, si se lograra un rinde por hectárea de 1660 kilos promedio, la cosecha rondaría los 2,3 millones de toneladas, lo que representaría el volumen más bajo de producción en 25 años", dijo. Para Jorge Ingaramo, asesor de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), si el rinde por hectárea fuera un poco más alto que el considerado por López, la cosecha sería mayor. En este sentido, con 1750 kilos/hectárea la producción sería de 2,55 millones de toneladas. De todos modos, con ese número la cosecha sería la menor en más de 20 años. "El último registro inferior a este volumen [los 2,55 millones de toneladas que estima Ingaramo] se registró en 1986/1987", precisó el asesor de Asagir. La menor producción esperada no parece comprometer el mercado interno. "En un año normal, como fue 2007, se produjeron 4,5 millones de toneladas de materia prima y 1,9 millones de toneladas de aceite, de los cuales 400.000 toneladas se consumen en el mercado interno. Jamás va a estar desabastecida la mesa de los argentinos, ya que con 540.000 hectáreas es suficiente para nuestro consumo", indicó Ingaramo. Además de cubrir el mercado interno, la Argentina ha sido siempre un exportador líder de aceite y pellets. Clima complicado El clima fue uno de los factores que jugaron en contra del cultivo. De hecho, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires lo consignó en su último informe. "La continuación de extrema sequía sobre distintas zonas conduce a un nuevo recorte en la intención de siembra", dijo la entidad. En este contexto, regiones como el sudoeste bonaerense, La Pampa, parte de Córdoba, sur de San Luis y el Nordeste han sufrido dificultades para sembrar. La menor siembra ya impactó en el mercado. En lo que va de noviembre, el grano tuvo un repunte del 16% en su precio y el viernes pasado cerró a $ 880 la tonelada en el mercado disponible local. La política oficial también hizo su parte, ya que el cultivo tiene un elevado nivel de retenciones. "El producto sufre discriminación: paga 32% de retenciones en materia prima y 30% en productos elaborados", recordó Ingaramo. Según el asesor de Asagir, esta entidad propuso que al girasol se le diera el trato fiscal del maíz (20% de retenciones al producto y 17% a sus derivados). "Esto no tiene un gran costo fiscal; apenas US$ 100 millones, y generaría 67 dólares más de margen bruto por hectárea para el productor, lo cual hubiera originado una siembra más interesante", dijo Ingaramo. 28,1%
Caída de la producción en 2009
El cultivo pasó de un volumen de 3,2 millones de toneladas en el ciclo 2008/2009 a 2,3 millones de toneladas estimadas para esta campaña

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