23 de abril de 2010 08:15 AM
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Los tambos deben sincerar sus costos de producción

Daniel Rearte, del Inta, asegura que no se debe considerar el costo de la tierra

El sector lácteo, menos intervenido Capitán Sarmiento. Los productores tamberos deben cambiar su perspectiva sobre el negocio y empezar a pensar más empresarialmente, despejar algunos ítems incluidos dentro de la ecuación de costos, como el valor de la tierra, para ajustar los verdaderos márgenes que implican producir un litro de leche. Estas fueron las principales líneas de la disertación sobre competitividad en la producción lechera que brindó ante tamberos de cuatro provincias el ingeniero Daniel Rearte, del Inta Balcarce, en la estancia La Elisa, sede del centro de inseminación artificial Ciale, ubicada en el partido bonaerense de Capitán Sarmiento. El avance de la soja como producción agropecuaria insignia, y su incidencia en el precio del uso de la tierra, trajo aparejado el cierre de numerosos tambos hasta en las principales cuencas lecheras del país. Pero también fue expuesto en este caso como una oportunidad, en un contexto en el que el tambo se ve obligado a ser más eficiente en el manejo para poder subsistir. Sincerar los números. En este sentido, Rearte pidió "ser realistas" con los costos y precios. Su posición -no acompañada por algunos productores presentes-, es que no debe contemplarse el "costo de oportunidad" dentro del precio de la leche. Esto es que el valor de la tierra, sostenido en alza por la cotización de la soja, no debe incluirse en la ecuación en la que se apuntan los componentes que integran el precio de producir un litro de leche. Salvo en los casos de campos alquilados -señaló-, que son una cuota importante del universo agropecuario. "Si quiero ser competitivo, tengo que ser serio en los análisis de costos", sostuvo Rearte. "El capital tierra no puede se incorporado en el costo de producción, porque no habría actividad agropecuaria posible. En el mundo, las actividades agropecuarias no lo consideran. Holanda no tendría lechería porque la hectárea cuesta 630 mil euros. En Nueva Zelandia cuesta 30 mil dólares. ¿Cuánto debería costarles el litro de leche si se considera el costo de oportunidad? Si soy productor agropecuario, me voy a engañar poniendo el costo de la tierra, porque no va a ser satisfecho nunca con el costo de ningún producto", afirmó, categórico, Daniel Rearte. El problema, los costos. Hubo productores que se mostraron contrarios a esta postura. El disertante dijo que desde el punto de vista de un economista compartiría la visión, pero que en ese caso se volvería hasta razonable cerrar el tambo y dedicarse a otra cosa, algo que como agrónomo no comparte. Según el especialista, el problema de los tambos durante 2009 no fue por el bajo precio que recibían en tranquera, sino por los altos costos que se manejaron, especialmente con el silo de maíz. Rearte tomó como ejemplo indicadores relevados por la publicación especializada Márgenes Agropecuarios , que ubican el costo de producción en 1,32 pesos para un tambo de 17 litros por día, apenas por encima de la media nacional. Explicó que aumentando la carga de animales por hectárea, mejorando la alimentación y la recría, y eliminando el costo de la tierra, la producción se podría subir a 22 litros por día, con lo que el costo por litro bajaría hasta alrededor de un peso. El dilema parece estar entre crecer o desaparecer. "Un tambo con animales que dan hasta 15 litros por día no resiste análisis, menos si tiene que pagar alquiler a valor soja", alertó Rearte. Por eso sostiene que lo mejor que puede pasarle a un tambero es enfrentarse a un escenario de bajo precio para la leche. "Se vuelve más eficiente", concluye el ingeniero del Inta. "Después de la crisis el tambo está mejor. Se dio un cambio en la genética porque se limpiaron de los animales menos productivos y se mejoró la recría", enfatizó. En este sentido, señaló que con los buenos precios actuales para la lechería, el productor debe aprovechar los mejores ingresos para tecnificarse y hacer más eficiente su tambo. Así, como el precio alto de la soja mete presión y ayuda a mejorar, para Rearte la situación de bonanza conspira contra la genética. "No hay que relajarse y me preocupa porque es un momento clave para que ocurra eso", manifestó.

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