23 de abril de 2010 15:33 PM
Imprimir

Un modelo para imitar: Obama y la relación con el agro norteamericano

El gobierno de los Estados Unidos se preocupó por dar señales claras y precisas sobre sus políticas agropecuarias. Un artículo especial de Emilio Cardenas para El Federal

Que, de pronto, el Procurador General de los Estados Unidos se desplace al corazón de la zona rural norteamericana, concretamente hasta Ankeny, en Iowa, no es nada habitual.

Pero Eric H. Holder lo hizo hace pocos días, nada menos que en compañía del Secretario de Agricultura, Tom Vilsak. Para enviar desde allí una importante señal, que ciertamente trasciende las fronteras de su propio país. Razón por la cual (por sus eventuales consecuencias) debiera ser seguida de cerca por aquellos países que, como la Argentina, son importantes productores y exportadores de productos del agro.

El mensaje de Holder fue clarísimo: la administración de Barack Obama pretende desterrar las prácticas que afectan la competencia en el sector agropecuario de su país.

El anuncio se formuló en oportunidad de una reunión convocada por los productores locales para debatir una enorme preocupación que los une: que un pequeño grupo de empresas poderosas ha llegado a dominar los mercados del sector, controlando las semillas que se plantan y la carne que producen.

Por esto se utilizará en más la legislación anti-trust para tratar de re-establecer la competencia. El microscopio de Holder y sus abogados está enfocado en algunos jugadores del sector, incluyendo a Monsanto, a estar a los dichos concretos de William Neuman, desde las columnas del New York Times.

Un grupo de empresas dedicadas a la bío-ingeniería, controla el mercado, según sostienen los productores norteamericanos. Ellas han eliminado o absorbido -paso a paso- a las empresas de menor dimensión que competían con sus productos. Las han eliminado, entonces. Como consecuencia de ello, sostienen los productores norteamericanos, el precio de las semillas ha crecido fuertemente. Sin parar, todo a lo largo de los últimos años.

Esto es lo que van a investigar ahora, en profundidad, las autoridades norteamericanas, de la mano del Procurador General. Ocurre, además, que buena parte de las patentes de los productos comercializados por esas empresas se vuelven pronto genéricas, porque sus plazos de validez están comenzando a expirar. Christine A. Varney, la Sub-Procuradora General que acompañara a Holder, así lo confirmó.

Esto puede hacer que, terminado el monopolio legal temporal que suponen las patentes, los precios de las semillas comiencen a bajar. Así debería ser, en principio. El primer test, a estar a los anuncios de Neuman, sería la conocida patente de la que es titular Monsanto; la del gene que se utiliza para hacer  a la semilla de soja resistente a un popular herbicida que también produce la misma Monsanto.

Todo un cambio, el que aparentemente se aproxima. De ocurrir, no debería dejar de tener efectos en espejo en el mercado de nuestro propio país, como es natural. Con nuestras autoridades y nuestros productores siguiendo de cerca la reacción de los precios y los cambios en las prácticas utilizadas en nuestro propio mercado.

Por Emilio Cárdenas. Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *