24 de abril de 2010 08:20 AM
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Transmisión del virus de la influenza de caballos a perros

El virus de subtipo H3N8 tiene una presunción de origen equino

Durante el brote de la gripe equina en Australia en el año 2007, las enfermedades respiratorias en perros en estrecho contacto con caballos infectados fueron registradas, se pudo confirmar que se trataba de la infección por el virus de la influenza (H3N8).En Australia, a finales de 2007, un brote del virus de la influenza equina (VIE) se produjo en equinos. Durante este brote, se pudieron observar enfermedades respiratorias en perros de diferentes edades y razas lo cuales vivían en las cercanías de los caballos afectados.
El primer caso de fue en un perro que vivía cerca de un establo, el perro se convirtió en inapetente, letárgico y había tenido una ligera descarga nasal así como también una tos persistente durante varios días.
Tras la aparición de varios casos más, se llevó a cabo una serie de investigaciones para descartar la infección por el virus de la influenza.
Durante las dos o tres semanas siguientes, los perros o establos cerca de los caballos infectados, incluyendo los perros de propietarios quienes estaban en contacto con caballos infectados o los perros que se encontraban con perros infectados, fueron examinados. Se recogieron muestras de los perros que eran mantenidos con los caballos en otros cinco lugares entre 20 y 60 km del primer caso. De los 40 perros examinados, diez presentaron signos clínicos compatibles con influenza (anorexia, letargo y para algunos, una tos áspera que persistió durante varias semanas). Eventualmente, todos los perros se recuperaron.
Tras el estudio se pudo identificar que la secuencia de nucleótidos de los virus de los perros era idéntica a la de los caballos. No hay evidencia de transmisión de perro a perro o el virus de la persistencia en el perro fue encontrado. Las enfermedades respiratorias en los perros causadas por virus de la influenza tipo A se observaron primero en las carreras de galgos en Florida en enero de 2004.
Este virus de subtipo H3N8 tiene una presunción de origen equino, pero no identificado hasta el momento. La extensión geográfica de la infección, en las carreras de galgos y en perros, sugiere que este virus se ha convertido en enzootia en los Estados Unidos. En el Reino Unido, la neumonía y el virus de la gripe en perros (H3N8) han sido vinculados a posteriori, y las infecciones subtipo H3N8 han sido identificados serológicamente en perros que probablemente hayan estado en contacto estrecho con caballos durante el brote de 2003 de la gripe equina. Un segmento del gen de 78 pb de hemaglutinina identificado en perros con neumonía, se completa con la homología de las cepas equinas locales. A diferencia de la situación en los Estados Unidos, no hay evidencia de la circulación continua del virus de la influenza equina en la población canina en el Reino Unido.
Durante la investigación, muestras de exudado nasal y suero se obtuvieron de cada uno de los 40 perros; 23 eran seropositivos de acuerdo con la prueba de de bloqueo ELISA para gripe tipo A y la inhibición de la hemaglutinina. Los resultados fueron discordantes para 5 perros. Estas discrepancias pueden haber sido resueltas de haber sido posibles muestras más tardías. Todos los perros seropositivos habían estado muy cerca de caballos infectados con VIE, pero no siempre en contacto directo. Para los perros que no tuvieron contacto, no se encontró evidencia de transmisión lateral.
Debido a que algunos perros fueron infectados naturalmente, sólo con estar cerca de los establos y no en contacto directo con los caballos, se cree que puede transmitirse fácilmente de caballos a perros en las proximidades. El mecanismo de propagación no está claro de todo, aunque se cree que la transmisión en el Reino Unido es por el aire. Los estudios realizados durante el brote de gripe equina en Australia indican que los niveles de excreción del virus por los caballos no expuestos previamente al virus pueden ser muy altos.
Si bien los seres humanos expanden con facilidad el virus de caballo en caballo, ya sea directamente o por manipulación de la transmisión; la transmisión humana de VIE a perros, que no estaban en las inmediaciones con caballos infectados, no fue encontrada. Del mismo modo, la transmisión de perro a perro no se ha encontrado cuando los perros infectados fueron transportados y mantenidos con otros perros en lugares urbanos donde no hubo oportunidad para el contacto con caballos.
Aunque los signos clínicos no se observaron para ninguno de los perros en Japón, más del 35% de los perros infectados de manera natural en Australia mostraron signos clínicos, algunos muy graves y prolongados. Sin embargo, el virus se detectó rara vez en las secreciones nasales de los perros en Australia, y no hubo evidencia de transmisión horizontal a otros perros. La falta de signos clínicos en los perros infectados experimentalmente en Japón, puede ser debido al pequeño número de perros o debido a la atenuación del inoculo después del paso en huevos de pollo embrionados.
Por último, cuando 19 de los perros en Australia se analizaron 2 años después de la infección y sin tener oportunidad de re exposición, con sólo una excepción, los títers altos de anticuerpos no había cambiado. Este hallazgo apoya la interpretación que los anticuerpos detectados en perros en el Reino Unido se habían adquirido durante el brote de influenza equina varios años antes.
El gen de secuencias de nucleótidos que codifican las dos proteínas de superficie (HA y NA) y la proteína M de perros enfermos en Australia, coincidían con las del caballo con el que han estado en contacto y no tenía ninguno de los cambios de nucleótidos que se han identificado en los virus de perros en los Estados Unidos. Tales cambios pueden ser fundamentales para, o una consecuencia de, la adaptación de VIEs a los perros y puede desempeñar un papel en la mejora de la capacidad infectiva de estos virus para los perros porque no existe evidencia de la circulación continua del virus en animales en Australia

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