26 de abril de 2010 23:20 PM
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Crisis sojera: el Gobierno hace su última oferta a China y no le teme a una negativa

Carlos Cheppi, al frente de la negociación, adelantó a este medio que controlarán exportaciones de aceite para que respeten el estándar internacional pero no el fijado por Pekín, al que calificó de "incumplible". Aseguró que si no aceptan la propuesta "no es una catástrofe" y buscarán otros mercados

El conflicto con China ya lleva casi un mes y todavía no se logró encontrar una solución. Todo se inició los primeros días de abril, cuando desde el gigante asiático comenzaron a llover rumores de que frenarían las compras de aceite de soja argentino por no cumplir con los estándares de calidad fijados para esa commodity.  
En concreto, Pekín hizo entrar en vigencia –tras un par de años de mantenerla en suspenso- una normativa que exige que el aceite no puede superar un nivel de 100 partes de hexano por millón. Se trata de un solvente que utiliza la industria en el proceso de extracción.

A partir de allí, se tejió un sinfín de especulaciones sobre las causas de la normativa y, la que cobró mas fuerza, fue la que indicaba que China tomó esta decisión como represalia a las medidas antidumping aplicadas por el Ministerio de Industria, a cargo de Débora Giorgi.

Más allá de las causas, la restricción generó preocupación por el importante impacto que podría tener esta medida en el mediano plazo. Sucede que, según datos de la consultora Agritrend, el mercado de exportación de aceite de soja es de 10 millones de toneladas anuales y el 45% de market share lo tiene la Argentina, muy por encima de países como Estados Unidos o Brasil.

Además, dado que las exportaciones de esta commodity a China alcanzan los 2 millones de toneladas anuales, el conflicto con el gigante asiático mantiene en vilo al 20% del comercio global de este producto.

Puesto en divisas, de acuerdo a la consultora Abeceb.com, en 2009 la Argentina vendió aceite a ese país por cerca de u$s1.500 millones y el Gobierno obtuvo por retenciones unos u$s460 millones.

Y, antes de que estallara el conflicto, para este año se preveían ingresos por derechos de exportación del orden de los u$s623 millones.

En este contexto, este medio dialogó con Carlos Cheppi, ex secretario de Agricultura entre julio de 2008 y septiembre de 2009 y uno de los responsables de negociar una solución al conflicto, en su actual rol de embajador plenipotenciario de Asuntos Agrícolas de la Cancillería.
Para ello, semanas atrás, el funcionario viajó a China en compañía del vicepresidente del Senasa, Carlos Paz.

En el marco de la VI Convención Internacional de comercio Exterior (CONICE) -organizada por la consultora especializada RGX en Mar del Plata-, iProfesional.com dialogó en exclusiva con Cheppi, quien adelantó que el Gobierno ya tiene la propuesta para intentar destrabar la crisis.

De este modo, según la visión del funcionario, que la pulseada comercial llegue a buen puerto, de ahora en más depende de la administración del presidente Hu Jintao.

“El aspecto técnico pasa por los solventes. Los chinos implementaron una norma que establece que el aceite de soja importado no puede superar las 100 partes por millón por tonelada. Pero nosotros hicimos hincapié en que el estándar internacional para aceites crudos fija un nivel por debajo de las 400 partes por millón. Nuestra visión es que puede haber países que fijen sus propias reglas, pero después terminan negociando, porque por algo están las normativas internacionales”, inició la conversación Cheppi.

El funcionario de la Cancillería, luego, dejó en claro que las exigencias por parte del gigante asiático carecen de validez: “La situación no es tan grave por una sencilla razón: el 70% de los embarques está por debajo de las 200 partes por millón. Ahora, si quieren todo por debajo de los 100 millones, estamos hablando de aceite refinado. Y ellos lo que compran, en mayor parte, es aceite crudo, que implica otra nomenclatura, otra calidad y otro precio que el que actualmente pagan los importadores chinos”.

Al respecto, Cheppi hizo hincapié en que “hay versiones que indican que los comercializadores chinos no mandan el aceite argentino a refinado, para hacerlo apto para consumo humano, sino que lo distribuyen directamente. Así que esto puede estar influyendo en la decisión del gobierno del país asiático”.

En este contexto, el funcionario se quejó de que ningún país que actualmente le vende aceite de soja a China cumple con el estándar: “La realidad es que ni la industria brasileña, ni la estadounidense, ni la europea, pueden hacer frente a la norma china y ellos lo saben bien porque compran aceite en todo el mundo”.

En este contexto, Cheppi aludió a algún tipo de discriminación por parte del gigante asiático, dado que, según destacó, “a Brasil y EE.UU. también se les fijó el mismo estándar que a la Argentina, pero oficialmente no les enviaron ninguna notificación” y pueden seguir exportándole.

La era de la negociación
En el marco del evento de RGX, realizado en el Hotel Provincial de Mar del Plata, Cheppi adelantó a este medio que “lo que está comenzando a hacer el Senasa es organizar un sistema para controlar la calidad del aceite“.

“La Argentina no lo estaba haciendo hasta ahora porque era un acuerdo comercial entre empresas exportadoras y los importadores. Entonces esto estaba en manos de las certificadoras que los chinos contrataban”, explicó el funcionario.

Al respecto, recientemente circuló un rumor que indicaba que el Gobierno y las empresas del sector propondrían al gobierno de Hu Jintao una flexibilización durante un año para poder exportar con un máximo de 350 partes por millón y, a partir de allí, ir reduciendo la cantidad de hexano.

Sin embargo, Cheppi fue tajante y aseguró a iProfesional.com que esto no se está contemplando: “El Senasa no va a permitir que se exporte aceite que supere las 400 partes por millón, que es la norma internacional”.

Esto es lo que se está negociando. Punto, ahí queda la cosa. Más que eso no podemos hacer nosotros, porque la industria no está capacitada para asegurar que los embarques vayan por debajo de las 100 partes y, además, estaríamos hablando de otra calidad de aceite, con otro precio”, disparó el funcionario de la cancillería.

La postura en caso de una negativa de China
En este contexto, el panorama de la negociación es complejo, dado que hace pocos días, el viceministro de Comercio del país asiático, Jiang Yaoping, de visita en la Argentina, advirtió que las importaciones chinas de aceite de soja argentino no serán normalizadas, a menos que los exportadores de la Argentina "incrementen la calidad y seguridad del producto".

Sobre este punto, Cheppi fue contundente: “Suponiendo que, en el peor de los casos, China se ponga tremendamente rígido y quiera todos los embarques por debajo de las 100 partes por millón, que es casi incumplible, tendremos que buscar otros mercados, u otro uso al aceite crudo, como el biodiesel”.

“No hay ninguna industria que pueda cumplir mejor que la Argentina, en aceite crudo. Entonces, si ellos insisten en eso, tendremos que buscar otros mercados y punto“, recalcó.

De ninguna manera, si China dejara de comprar, podría considerase una catástrofe“, agregó el funcionario.

Además, tal como viene informando iProfesional.com desde que comenzó el conflicto, destacó que “no están en condiciones de dejarnos de comprar porque desabastecerían sus plantas de refinamiento de aceite. Hay alternativas, pero rápidamente no las van a encontrar y nosotros también tenemos salidas para esos productos”.  
¿Represalia o estrategia?

Con respecto a que esta medida se deba a una represalia por parte del gigante asiático por las medidas de protección a la industria, Cheppi destacó que “esto ha estado más en la prensa que en medios oficiales. Hasta ahora no hemos tenido una queja oficial sobre la aplicación de barreras por parte de la Argentina”.

Sin embargo, destacó que, en caso de que el conflicto por el aceite tenga esta vinculación, “el valor económico sobre el que pesan las restricciones que ha aplicado la Argentina para proteger la industria local, ronda los 300 millones de dólares. De última es un monto bastante reducido sobre todo el intercambio comercial con China y con todas las posibilidades de inversión que hay en la Argentina y que se están negociando”.

Cabe destacar que el viceministro de comercio asiático recientemente se quejó de que “en todos los casos de antidumping contra productos chinos en la Argentina, China no fue considerada una economía de mercado” y que el ministerio de Giorgi “usó productos de otros países como criterio de comparación".

El gobierno del gigante asiático está molesto porque durante el año pasado, las autoridades argentinas lanzaron 18 investigaciones antidumping contra productos chinos, que representan el 64% de las medidas similares tomadas en toda Latinoamérica.

Además, los casos de protección comercial presentados en la Argentina contra productos del gigante asiático se duplicaron cada año desde 2007 a 2009.

Sin embargo, de cara al futuro, Cheppi destacó que “esto se va a terminar resolviendo, porque tenemos muchos intereses compartidos, tanto los chinos como nosotros. El comercio internacional siempre tiene estas vicisitudes.

Otro capítulo: la crisis cárnica
Cheppi fue uno de los funcionarios que más padeció el accionar de las entidades del agro. Llegó en julio de 2008 a la entonces Secretaría de Agricultura, tras ser presidente del INTA, y ocupó el lugar de Javier de Urquiza, que cayó tras la derrota sufrida en el Senado, con el “no positivo” de Cobos.

Es así como el reciente anuncio de un cese de comercialización por parte de los dirigentes del campo no pasó desapercibido en la charla exclusiva que mantuvo con iProfesional.com.

“Que la mesa de Enlace proponga un cese de comercialización cuando el Gobierno está planteando medidas para aumentar el stock de carne me parece una barbaridad. Están jugando a la oposición y están en campaña política”, disparó Cheppi.

Pero no todo el enfrentamiento es con los dirigentes del campo. Desde distintas cámaras empresarias –que están en pie de guerra con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- ya vienen advirtiendo que el consumo en la Argentina se desplomará hasta un nivel de 55 kilos per cápita en 2010, dado que se producirá 1 millón de toneladas menos que el año pasado y los precios no encuentran su techo.

Al respecto, Cheppi aseguró que “la restricción de oferta que estamos teniendo es por un aumento del consumo interno, porque el país anda bien y el consumidor tiene más dinero para comprar. El otro punto es la sequía de 2008 y 2009, que provocó que tengamos 3 millones de terneros menos. Por lo cual era de esperar que tengamos un año con algún faltante”.

Cheppi también fue consultado respecto al futuro del comercio internacional de carne, dado que, recientemente, desde el gobierno de Rusia un funcionario alertó que buscarían otros proveedores si la Argentina mantenía las restricciones a las exportaciones.

"Los importadores no pueden depender de decisiones gubernamentales. Si hay restricciones entonces Rusia se ve obligada a buscar otros mercados”, fue la amenaza rusa lanzada a nivel oficial.

Al respecto, Cheppi no se mostró preocupado: “Obviamente que si no le vendemos por una falta de oferta van a intentar comprar en otro lado. Pero esto no implica que la Argentina en el futuro pierda esos mercados. Mañana podemos recuperarlos nuevamente porque en el mundo lo que falta es carne, y va a seguir faltando”.

El funcionario de la cancillería también se quejó de “los que alertan que perdemos el mercado ruso o que nos ganan los brasileños o los uruguayos. La ganadería nuestra tiene un futuro muy bueno por delante. La oferta se va a recuperar. El problema de la carne es de corto plazo”.

“La parición que vamos a tener a partir de mayo junio va a venir muy bien, así que el stock se va a recomponer. Soy muy optimista con la ganadería. Nadie vende una ternera de 150 kilos. Todo el mundo está reteniendo vientres, con lo cual, el futuro de la ganadería, que nadie tenga dudas, va a ser mucho mejor”, destacó.

Juan Diego Wasilevsky

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