27 de abril de 2010 11:39 AM
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La ex San Sebastián vuelve a producir pollos en el país

La planta de Pilar de la emblemática avícola argentina San Sebastián volverá a producir, ahora en manos de Granja Tres Arroyos, que compró las instalaciones tras la quiebra de la empresa, decretada en 2006.

En los últimos años, el establecimiento estuvo gerenciado por la Cooperativa Nueva San Sebastián, que formaron los trabajadores quienes, pese a que mantuvieron el estado de la fábrica, no pudieron hacer que vuelva a producir.

Ahora, Granja Tres Arroyos está reacondicionando la planta que perteneció a San Sebastián y buscando personal a través de los diarios regionales para ponerla en funcionamiento. Inclusive el intendente de Pilar, Humberto Zúccaro, mencionó la reactivación en un acto, este fin de semana.

San Sebastián fue la empresa avícola emblemática de los años ochenta en la Argentina. Iniciada en la década anterior por Manuel Gurmendi, empresario del acero, fue la primera empresa en integrar toda la producción avícola, desde la crianza de los pollos hasta la faena. Gurmendi también instaló la firma en Brasil. Tiempo después de su muerte, la firma pasó a pertenecer a la sociedad conformada por San Sebastián, frigorífico Basavilbaso y la Cooperativa Avícola del Oeste. Poco tiempo antes de la debacle, la empresa participaba con el 20% del mercado argentino de pollos, mientras que Granja Tres Arroyos concentraba el 12%.

Según el titular de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech, “la importación de pollos desde Brasil, en los noventa, fue un gran golpe para la empresa” que, golpeada después por segunda vez por la crisis de 2001, dejó de producir y entró en concurso preventivo, hasta que se declaró la quiebra.

San Sebastián poseía otras tres plantas: una en Colón, otra en Moreno y otra en Santa Isabel, donde se faenan cerdos.

En Brasil, San Sebastián operaba bajo el nombre Da Granja y allí también entró en concurso, aunque superó esa etapa y logró crecer hasta que, hace dos años, la compró el frigorífico Marfrig, dueño en la Argentina de Quickfood.

En la Argentina, la planta de Pilar salió a remate con una base de $ 10 millones, pero meses después se frenó el procedimiento porque no hubo oferentes. Entonces los trabajadores lograron que el Estado expropiara el establecimiento y se lo entregara a la nueva cooperativa.

Según medios locales, pese a que los nuevos dueños adquirieron la planta hace más de un año, ahora terminaron de completar la totalidad de las exigencias provinciales y municipales para obtener la habilitación de las instalaciones.

En una primera etapa, la planta se dedicará a la faena de pollos para luego volcarse a otras etapas del proceso productivo.

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