3 de mayo de 2010 10:42 AM
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Más rastrojos, más carbono al suelo

Es conocido el efecto de los rastrojos sobre el suelo en sistemas de siembra directa

Es conocido el efecto de los rastrojos sobre el suelo en sistemas de siembra directa. No se dispone, en cambio, de suficiente información sobre la dinámica de descomposición de los rastrojos, que permita cuantificar la tasa de incorporación del carbono (C) aportado al suelo.

Introducción

El proceso de descomposición de los residuos orgánicos depende del ambiente químico generado por el residuo y de su interacción con los microorganismos del suelo. Los factores del suelo que controlan el proceso son: humedad, temperatura, pH, aireación y disponibilidad de nutrientes (Schjonning et al., 1999). Entre los factores del residuo encontramos: composición química, relación carbono/nitrógeno (C:N), contenido de lignina (Whitmore, 1996) y tamaño de las partícula del residuo, así como la forma de contacto con el suelo y la microflora natural (Parr, Papendick, 1978).

Si la cantidad de N presente en la descomposición de residuos orgánicos es mayor que la requerida por los microorganismos, existirá una mineralización neta con liberación de N inorgánico. Si la cantidad de N en el residuo es igual a la cantidad requerida, no habrá mineralización neta. Si, por el contrario, la cantidad de N presente en el residuo es menor que el requerido por la biomasa microbiana, será inmovilizado N inorgánico adicional, el que se obtendrá a partir del suelo para completar el proceso de descomposición. (Cabrera, 2007)

En base a estos factores la Unidad INTA 9 de Julio diseñó un relevamiento cuyo objetivo fue aportar al conocimiento de la dinámica de provisión de C al suelo a través de los rastrojos en una rotación típica, en siembra directa.

Materiales y Métodos

Las evaluaciones se desarrollaron a lo largo de tres años, entre 2005 y 2007, en la Escuela MC y ML Inchausti ubicada a 35º 35` de latitud S y 60º 34`de longitud O, cercana a la localidad de Valdes, partido de 25 de Mayo.

En el año 2005 llovieron 919 mm., en el 2006 1.095 mm y en el 2007 860 mm.
Se evaluó de la tasa de degradación del rastrojo presente en superficie en lotes de producción en SD, a lo largo de tres campañas.

Las mediciones de masa de rastrojo se realizaron en tres lotes, en un sistema de siembra directa estabilizada a lo largo de 6 años, con una rotación de maíz – soja – trigo/soja. Los rastrojos no fueron pastoreados.

Las evaluaciones fueron efectuadas en dos épocas del año, en otoño, luego de la cosecha gruesa y en primavera, con el fin de evaluar la degradación durante la mitad más fría y la más cálida del año.

Esas mediciones se hicieron recolectando el rastrojo presente, utilizando aros de 0.25 m2. En cada oportunidad se levantó todo el rastrojo y broza presente en 4 aros correspondientes a la cola visible de la última cosecha y 4 aros correspondientes al área que habría ocupado el resto de la plataforma de la cosechadora, totalizando 2 m2. Para determinar la masa total, se consideró que lo denominado cola de máquina representó el 40% del ancho de trabajo y el resto de plataforma el 60.

Resultados y discusión

En base a las mediciones efectuadas en cada época para cada rastrojo, se realizó el cálculo del carbono humificado total incorporado al suelo por cada uno de los cultivos participantes de la rotación. Tomando al maíz, el de mayor aporte, como base 100, tenemos aportes relativos de 50% en el trigo y por otro lado de sólo el 23% en soja de segunda.

En base a las tasas de degradación, se realizó una estimación de la degradación del total del rastrojo de los tres cultivos presentes en el suelo, a lo largo de los tres años de rotación, con la finalidad de obtener el aporte total de C humificado, y ensayar un balance de C de la rotación. Se consideró inicio (año 1), el año en que comienza a degradarse un rastrojo de maíz.

De acuerdo al ensayo la incorporación de C humificado al suelo en el sistema a lo largo de un ciclo de rotación de tres años, fue de de 4465 kg ha-1, con un promedio anual de 1488 kg ha-1.

Este aporte de C puede ser comparado con las pérdidas del sistema para hacer un balance.

El contenido de MO promedio de los lotes evaluados es de 2.5% (0-20 cm). Considerando una densidad aparente de 1.20, en una hectárea tenemos 2400 toneladas de suelo, con un contenido de 60 toneladas de MO. Considerando que esa MO tiene un contenido de C del 58%, tenemos 34800 kg ha-1 de C. Diversos autores consideran una mineralización de entre el 3 y el 5% anual en SD. Tomando un 4%, se mineralizarían 1392 kg ha-1 de C.

Comparando este valor con los 1488 kg ha-1 de C aportados, el sistema tendría un leve superávit de 96 kg ha-1. De este modo, el aporte anual sería de un 0.28% del pool total de C del suelo hasta 20 cm de profundidad. Así, si tomamos un período de 10 años manejando esta rotación, el aumento del C total del suelo sería de 2.8%, llegando a 35774 kg ha-1. Esta masa equivale a un aumento del contenido total de MO del suelo de 0.07% en ese período de 10 años.

Conclusiones:

* La tasa de descomposición del rastrojo es más pronunciada en los primeros meses y especialmente en la época del año más cálida para los tres cultivos.
* El rastrojo de maíz fue el más voluminoso y persistente, alcanzando los 4 años con partículas reconocibles sobre el campo.
* El rastrojo de soja tuvo la descomposición más rápida.
* Se ratifica la importancia de la inclusión de gramíneas, especialmente maíz, en la rotación, como aporte de C al suelo.
* La rotación evaluada presentó un balance positivo de C. No obstante, ese superávit sólo puede verse reflejado en el contenido total de MO del suelo a través de largos períodos de tiempo.

Fuente:
Ing Agr. Pablo F. Richmond – Ing Agr. Sergio N. Rillo
AER INTA 9 de Julio

Fuente:

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