4 de mayo de 2010 02:34 AM
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Cultivos con mayor ganancia

Un grupo de cultivos especiales se perfilan alternativos debido a su buena rentabilidad y bajas o nulas retenciones, como es el caso del maíz pisingallo, girasol confitero y alto oleico, garbanzo y amaranto, entre otros.

Así quedó destacado durante las Segundas Jornadas Nacionales sobre Cultivos Especiales que se realizaron en la Sociedad Rural de Río Cuarto, organizadas por TodoAgro, de Villa María (Córdoba), con el respaldo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Los cultivos especiales se conocen como «especialities», ya que son alternativas a los «commodities»: soja, trigo, maíz, girasol y sorgo.

El nuevo escenario poscrisis mundial fue trazado por Carlos Seggiaro, especialista en economía agraria. «En los próximos dos años, 2010 y 2011, el Gobierno tratará de financiarse y recurrirá al mercado externo de créditos, con un dólar controlado por la liquidación de exportaciones», sostuvo.

El economista sugirió adquirir los insumos que están en dólares hoy ya que se producirían subas de estos productos en esa moneda.

Seggiaro consideró que hay una buena posibilidad para cultivos especiales porque no están en la mira del Gobierno ya que son de poco volumen, pero recomendó ir más allá en la comercialización y en la industrialización de la materia prima para vender en el exterior.

El maíz pisingallo, para hacer «pop corn», del que la Argentina es el primer exportador mundial y formador de precios, puede, por ejemplo, ser vendido por el productor a u$s 220 la tonelada, con rindes de 3.500 a 5.000 kilos por hectárea.

Entre las legumbres y seudocereales se encuentran, respectivamente, el garbanzo y amaranto.

La ingeniera Julia Carreras, de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Córdoba, explicó que el garbanzo es una leguminosa que se logra con 300 milímetros de lluvia, para regiones del NOA y NEA, puede llegar a los u$s 400 la tonelada.

El ingeniero Guillermo Peiretti, de la Universidad Nacional de Río Cuarto, explicó que el amaranto es un seudo cereal precolombino, de más de seis mil años de antigüedad, resistente a condiciones de clima semiárido, que se adapta a los campos más pobres de la provincia.

«Beneficia la rotación de cultivos, especialmente desde el punto de vista de las condiciones de suelo, y en lo que respecta al control de plagas y enfermedades que se focalizan en las especies cultivadas en la región», indicó.

Guillermo Goldaracena, de Argensun, disertó sobre los contratos de girasol confitero, variedad que la empresa introdujo en la Argentina.

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