23 de noviembre de 2009 16:04 PM
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Chile  –   Los nuevos desafíos de la industria ovina

La feria de Anuga de Alemania y el foro Internacional ovino de Bruselas dejaron planteados los caminos empinados por los que deberá transitar la industria: medio ambiente, promoción, menores costos y nuevas demandas, están entre las principales tareas.

En los ’40 era una industria procesadora de lanas y cueros, de las típicas de la zona magallánica. Sin embargo, la empresa creada por Nicolás Simunovic Sapunar, un hijo de inmigrantes croatas, derivó a mediados de los ochenta en el Frigorífico Simunovic. Hoy la empresa de Punta Arenas, cuyo foco es el faenamiento de ovinos y su comercialización, es un emblema de las exportaciones de carne de cordero chileno. Entre enero y mayo procesan del orden de 280 mil cabezas, de las cuales el 95% va a la exportación. Sus productos ya están en 22 países, varios de la Unión Europea, a donde llega mediante convenios directos con cadenas de supermercados o compañías que distribuyen a restaurantes y empresas de catering.Y vender en Europa no es fácil: son consumidores exigentes de este tipo de carne. Sin embargo, ha logrado una buena posición sobre todo en el mercado español, porque el cordero chileno de la Patagonia es similar al producido y criado en España, por lo que hay ciertos cortes que tienen una demanda atractiva, lo mismo que otros productos que van a Alemania, Inglaterra, Francia y países de Escandinavia.Entre sus gracias está que hace ya tiempo dejaron atrás la carcasa típica del animal que se vendía anteriormente y hoy elaboran diversos productos y cortes que van directo a las góndolas de los supermercados, calibrados y estandarizados. Se trata de bolsas con chuletas, bolsas con medallones de pierna, lomo sin hueso o filete a punto para que el consumidor los cocine. Le dan mayor valor al producto, labor que realizan en la misma planta de Punta Arenas, para lo cual ocupan unas 450 personas en plena temporada en una construcción que ya supera los 27 mil metros cuadrados.La empresa debutó este año con un nuevo negocio. Con 5 millones de dólares de inversión construyó una línea de faenamiento de vacunos por la que pasaron unas tres mil cabezas. Para la campaña 2009/10 esperan multiplicar por cuatro esa cifra y con eso superar los 20 millones de dólares en ventas. Eso incluye un programa especial de comercialización de terneros Veal, de menos de ocho meses, que tienen su propio mercado. La planta de bovinos está habilitada para exportar a Europa, Panamá y otros mercados latinoamericanos.Es decir, Simunovic ha posicionado los ovinos chilenos en los mercados. El director gerente de la industria, Nicolás Simunovic, uno de los hijos del fundador, ve un panorama complejo, pero prometedor para los productores chilenos."En el mundo ha disminuido la producción de ovinos. Ha ocurrido en los países de mayor producción: en Nueva Zelandia y en Australia, en Argentina y en Uruguay. En esas zonas la oveja se está quedando en sectores donde no se puede hacer otra cosa, porque algunos campos los han ido convirtiendo para siembra de granos. Y, a la vez, hay una menor demanda, porque el consumidor viene buscando alternativas más baratas; entonces, en muchos casos el cordero pasa a ser una proteína cara en términos relativos respecto de otras", señala Simunovic.Sin embargo, en las últimas semanas desde paneles mundiales de expertos se enviaron potentes señales a la industria ovina, que hablan de un potencial atractivo por explotar. En la feria de Anuga de Alemania, la más importante del rubro alimentos procesados, se pudo apreciar que la demanda se mantiene y que este año será normal en cuanto a ventas y exportaciones."Llevamos más de 20 años participando en ferias y a lo largo del tiempo lo que se observa es que el consumidor cada vez más busca un producto de fácil uso. De ahí viene la necesidad de prepararlos en origen como lo requiere el mercado. El consumidor busca, finalmente, un producto simple de cocinar", señala Simunovic.Y para sintonizar con esas tendencias, la evolución en la industria ha sido constante, lo que significa que nada de lo que se hacía hace diez o cinco años está vigente hoy, dice."El proceso industrial y los mercados son absolutamente dinámicos y la labor de la industria es detectar esos avances, desarrollar los productos, implementarlos y generar las demandas hacia al sector productor. Chile es un país productor de volúmenes reducidos de cordero, aunque parezca que las cantidades son importantes; al final, ¿qué son 4 mil toneladas en el mundo?, nada. Y nuestro mensaje ha sido que el cordero de la Patagonia, el cordero del Frigorífico Simunovic tiene su nicho en algunos supermercados donde la gente busca un producto diferente, que va con nuestra etiqueta y marca. Esa es nuestra forma de trabajar desde hace muchos años. Nosotros nos salimos del commodity el día que empezamos a reducir drásticamente las ventas de canales de cordero, que era lo que antes llegaba a una sala de desposte en Europa, principalmente a España, donde le sacaban las piezas principales del animal y de ahí se seguía con productos más elaborados. Ahora esa labor la hacemos acá y sobre un producto fresco que después congelamos. Eso significa que podemos hacer mejores cortes y más elaborados que quien recibe el producto congelado", señala el industrial.Los retos del mundial ovinoOtras señales salieron del Foro Internacional Ovino que a principios de octubre reunió en Bruselas a representantes de la industria y a productores. Con una visión de cadena productiva, la cita dio luces sobre los desafíos del sector para los próximos años, respecto de cómo abordar la caída en la oferta, satisfacer los cambios en la demanda de los consumidores, desarrollar investigación para el mejoramiento de la producción y sobre cómo el sector debe responder y ayudar a frenar el cambio climático."Se consensuó como una necesidad la colaboración internacional para hacer investigaciones y se reconoció que ya existen esfuerzos, como el desarrollo del genoma ovino. Pero en eso Chile aún no tiene presencia, pese a que se han presentado proyectos de investigación en esta línea en los últimos concursos de fondos de investigación", señala Juan García, gerente del Consorcio Ovino, quien participó en el foro.Estas son las tareas que se le vienen a la industria ovina, según las conclusiones de la reunión en Bruselas: Corriedale versus merino Polémico ha sido determinar cuál es la mejor raza para enfrentar los desafíos que plantea el mercado. Un grupo de ganaderos innovadores se ha volcado hacia la raza merino para sustituir a la corriedale, la tradicional criada en Magallanes. Hugo Vera, en su estancia Josefina optó por la raza dohne merino para conseguir corderos con pesos mayores para despiece y una lana más fina."Trajimos embriones desde Australia y logramos introducirlo a la Región. Probamos su adaptación al clima y ahora estamos masificando su cría por el impacto económico que tiene. El ingreso mejora por el mayor precio de la lana. La raza pura produce lana de 19 a 20 micras que sucia se cotiza a unos cinco dólares el kilo, el doble de lo que se obtiene con la corriedale que tiene una finura de 28 a 30 micras. Por el lado carnicero, la raza tiene mayor porcentaje de parición y buena ganancia de peso", dice Vera.Otra iniciativa la encabeza José Marín, ganadero e industrial con uno de los mataderos más modernos de la zona. Él optó por cruzamientos de la raza merino australiana con los mismos objetivos. Otra opción está en la línea MPM o merino multipropósito.La nueva vertiente no es compartida por Nicolás Simunovic, quien señala una desventaja que lo hace dudar de la viabilidad de los cambios."No es ningún misterio que la lana de menor micronaje vale más, pero en la medida en que la gente afina la lana termina generando un cordero de menor peso. Y si en definitiva el productor va a disminuir su producción de carne en aras de obtener un mejor precio para la lana, la suma final habrá que revisarla con mucho cuidado. Lo que hemos visto en la planta con el ganado de predios con influencia merino es que, a la larga, ha disminuido su peso en vara. Eso hay que ponerlo en la ecuación. Y la lana, si bien ha mejorado en precio, su demanda ha disminuido. No soy partidario de traspasarnos a los MPM y ese tipo de cosas. Hay que mantenerse en el corriedale, quizás bajar un par de micrones, pero cuidando de no perder conformación y peso", señala Simunovic.Simunovic al hueso contra el SAG Demanda contra las tarifasTenemos un equipo permanente de ocho personas del SAG en la planta y nos cobran por el servicio, por la certificación y otras cosas, siendo que toda la mercadería ha sido inspeccionada por ellos. Por eso sostenemos que en algunos casos se está cobrando dos veces la misma cosa. Además, el valor difiere de lo que le pagan al técnico o al veterinario. Entonces, si el SAG pretende hacer negocio a costa del exportador creemos que esa no es su labor. Estamos juntando antecedentes para una presentación similar a la de Asoex, seguramente a través de Faenacar, para recuperar lo que han cobrado demás.El polémico melófago ovinoTodavía hay predios clausurados por el SAG por culpa de este parásito, pero las cosas se han ido ajustando con el sector ganadero. Se tiene que mantener el control, pero no exigir que porque haya un animal con melófago el predio debe ser clausurado. Eso va más allá de lo razonable. Pero eliminarlo no es simple. La plaga ha estado en la región siempre. Se puede hacer un trabajo perfecto; sin embargo, al cabo de un año vuelve a aparecer, por causa de los pájaros, del ñandú o de otros factores externos al predio.1 Una industria más eficazTanto europeos como países del hemisferio sur concordaron en que se debe cuidar a Europa como principal mercado para la carne ovina. Para eso se requiere mantener continua la demanda, lo que hace esencial que el producto esté disponible todo el año y con la más alta calidad. Los desafíos para lograrlo -dada la falta de ingresos atractivos y rentabilidad de las últimas décadas, que produjo una declinación de los stock mundiales- son buscar cómo mejorar la distribución de valor a través de la cadena, cómo reducir costos y cómo enfrentar la disminución del consumo.2 Con la bandera verdePara garantizar la sostenibilidad del sector de carnes rojas, se considera clave mejorar el conocimiento sobre el proceso digestivo de los animales, incrementando su eficiencia y productividad, y reduciendo la emisión de gases que han sido sindicados, a pesar que la industria lo discute en la forma, como grandes contribuyentes del efecto invernadero. El reto es iniciar la colaboración internacional en investigación y desarrollo de soluciones para disminuir las emisiones de los rumiantes, para lo cual se requiere un plan estratégico.3 Sintonizar con el nuevo consumidorSe requiere focalizar la estrategia de comercialización en nuevos segmentos de mercados y consumidores; por ejemplo, en la generación más joven que desconoce el consumo de cordero, dado que se ha producido un envejecimiento del público consumidor habitual. La innovación en el desarrollo de productos es la clave, incorporando variables como carne sana, comprometida con el ambiente, con una fácil y entretenida manipulación y preparación, de alta calidad, pero educando a los consumidores sobre cómo utilizarla. El desafío es enfrentar problemas como que la carne de cordero es un producto perecible, cuya demanda es estacional y mejorar la presentación. Hay oportunidades para nuevos productos con carne sin hueso y mercados atractivos como el musulmán.4 Mejorar la imagenLa idea es hacer frente con marketing al poco conocimiento de los aspectos positivos que tiene la carne ovina; que existen nuevas pautas y patrones de consumo y una influencia negativa del medio en general que ve el consumo de carne como una amenaza medioambiental o hacia la salud. También usar el hecho que este producto es tradicional en Europa, con espacio para mejorar su diferenciación y agregarle valor, para lo cual se requiere informar sobre sus características beneficiosas para la salud y el medio ambiente. Concretamente, se habló de resaltar su valor nutricional (minerales, vitaminas, omega 3, ácidos grados, etc.), así como la satisfacción que produce su sabor y terneza que la hacen parte de las dietas modernas y saludables. Se planteó la necesidad de diseñar una estrategia internacional para fomentar el consumo.

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