23 de noviembre de 2009 20:49 PM
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Chile  –   Las lecciones que dejan los vaivénes del dólar

Entre otros elementos, la baja del dólar deja al descubierto la brecha entre la globalización del agro y las antiguas herramientas financieras y de gestión que tienen el país y el rubro.

Parece cuento viejo. La semana pasada lo volvimos a ver. El dólar cae. Los economistas aparecen en la televisión explicando por qué la divisa está tan débil. Los dirigentes agrícolas denuncian en los periódicos el daño que se provoca en los ingresos del sector. El Gobierno hace un par de declaraciones de buenas intenciones. Mientras tanto, el dólar sigue en torno a los $500 y los agricultores usan lápices rojos para sacar sus cuentas.
Nada muy novedoso. Business as usual, dirá alguien más agringado.Sin embargo, si se analiza con un poco más de detención la última caída del dólar, aparecen elementos muy novedosos: desde la creciente brecha entre globalización del agro y el anticuado armazón financiero estatal y privado que sostiene al sector, hasta la imposibilidad de hablar de un impacto homogéneo para todos los rubros.Datos valiosos a la hora de lograr una relación más sana entre el agro chileno y el dólar.
Fuerte apertura
En sus oficinas de la Universidad Católica, los profesores Eduardo Katz y Óscar Melo estudiaron la evolución de la exposición del agro chileno al comercio internacional (que corresponde a la suma de las exportaciones e importaciones como proporción del producto interno bruto sectorial).El descubrimiento del equipo, que expondrán en un paper del Centro de Políticas Públicas de la UC, es que en los años 60 ese índice llegaba a 10%, mientras que en los 80 subió a 30%, hasta superar el 80% en la actualidad."El agro chileno es uno de los más globalizados", enfatiza Óscar Melo.Pero el drama del agro es que su fuerte apertura comercial no ha ido aparejada de una infraestructura financiera y de gestión tan sofisticada como se necesita. Por ejemplo, el Banco Central no tiene el mandato legal para intervenir el precio del dólar. Tampoco los agricultores son capaces de retener a los trabajadores más productivos ni de acceder fácilmente a seguros cambiarios.En el fondo, el agro chileno está montado en un Ferrari, pero corre por un camino estrecho y lleno de baches. Los peligros de accidentes por las oscilaciones del dólar están a la orden del día.Propuestas concretasEntre las propuestas para mejorar las políticas públicas sobre el manejo del dólar, Eduardo Katz y Óscar Melo proponen operar en dos niveles. En el corto plazo se puede apuntar al aumento de reservas del Banco Central, ventas de divisa por parte de instituciones gubernamentales y aumento del gasto público en el extranjero. En tanto, en el mediano y largo plazo, proponen cambios en las reglas que rigen el ahorro y endeudamiento fiscal.En tanto, Luis Mayol, presidente de la SNA, afirma que, como una medida de largo plazo, las autoridades económicas deben aumentar el límite que las AFP pueden invertir en el exterior, lo que ayudaría a descomprimir la oferta de dólares a nivel local.Sin embargo, los privados también tienen tareas. Un punto central es el uso masivo de seguros cambiarios. Y como hasta ahora su uso no ha sido expedito, se requiere que las empresas procesadoras o exportadoras contraten esos instrumentos y luego hagan partícipes a los medianos y pequeños productores."Hay exportadoras de fruta que ya lo están haciendo, con buenos resultados. Son las organizaciones más grandes las que tienen que hacer accesible los seguros con un formato que les acomode a los productores. Ya está claro que el actual sistema es relativamente complejo para que los medianos y pequeños productores los usen", afirma Óscar Melo.Sin embargo, los agricultores también tienen que modernizar su gestión. Especialmente en su relación con los trabajadores. Para nadie es un secreto que, en forma creciente, es más escasa y menos capacitada la mano de obra en los sectores rurales. La atracción que ejerce el retail o la construcción están seduciendo a los mejores trabajadores del agro, dejando a aquellos menos experimentados y productivos en los campos.Para pagar mejores sueldos se requiere aumentar la eficiencia en los huertos y siembras. Planificar mejor para disminuir las horas-hombre es un paso vital en ese aspecto.
Pero no todo es plata.A través de varias encuestas de satisfacción laboral realizadas por la Universidad Católica, una demanda que se repite entre los trabajadores agrícolas es que los empleadores los traten con dignidad y valoren su opinión. Hacer eso ayudará a retener a los mejores.Mientras que en los años 60 el agro chileno tenía una exposición de   10% al comercio internacional, hoy la dependencia llega al
80% Cada rubro tiene su propia realidad Uno de los elementos más llamativos a la hora de analizar el real impacto del dólar en el agro es que no se puede hablar de un efecto uniforme. Cada rubro tiene su propia dinámica dependiendo de si exporta o vende a nivel interno, pero también de cuáles ítems representan sus principales costos.Según las investigaciones de Eduardo Katz y Óscar Melo, profesores de la Universidad Católica, el sector más sensible es la fruticultura. En tanto, el movimiento del dólar tiene un efecto bajo o neutro en el caso de los granos y las hortalizas.Vamos por parte. En el caso de la producción de fruta, el 46,5 % de los costos se debe a la mano de obra. Como éstos están fijados en pesos, la caída de la divisa norteamericana encareció en casi un tercio el costo de la hora-hombre en lo que va de 2009.En los cereales, por el contrario, la mano de obra representa sólo el 5%, mientras que el 73,2% de los costos tiene que ver con los fertilizantes y maquinarias. Como esos ítems están indexados al dólar, la caída de la moneda norteamericana alivia el bolsillo de los productores.Ahora bien, las hortalizas son el rubro que se encuentra más blindado frente a los arrebatos del dólar, a pesar de que la mano de obra representa el 48,5% de la inversión necesaria. La razón está en que la inmensa mayoría de su venta se realiza dentro del país y en pesos.

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