24 de noviembre de 2009 04:05 AM
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¿A dónde vamos con la soja y el maíz?

Si lo que intentamos es predecir, la cosa está compleja. Ni quemándose las pestañas, el análisis racional permite vislumbrar el futuro de los precios.

Tanto sea desde el punto de vista fundamental como desde el técnico, el cuadro ante nuestros ojos se muestra difícil de entender. Mucha información y muchos datos que cambian aceleradamente. ¿Qué nos muestra el estudio fundamental? Por un lado, que está entrando en el circuito una voluminosa cosecha procedente de EE.UU. Y no tan sólo de soja, también de maíz. Por otro lado, nos aproximamos a la cosecha de la región agrícola del MERCOSUR. Este cuadro de oferta en ciernes debería quebrar la tendencia de los precios, como se ha dicho en otras oportunidades. Sin embargo, el análisis económico mundial revela que commodities como el petróleo siguen su derrotero en suba y el valor del dólar no muestra signos de recuperación. La tasa de interés en EE.UU. presiona a la baja del valor del dólar y éste repercute en la demanda de soja, además de generar una expectativa que empuja a los fondos a ingresar en estos mercados. Mientras este país necesite recomponer la demanda y activar la economía, la tasa de interés será el instrumento para salir adelante. Es decir que tenemos por delante, un buen período de tasa baja. Es posible que el dólar comience a recuperar algo de terreno, pero no mucho. La economía norteamericana necesita aire para levantar vuelo. Por si ello no fuera poco, las tasas de interés bajas, inducen a los inversores a comprar activos que muestren mayor rentabilidad y así se dirigen a los commodities. A su vez, los fondos especulativos también utilizan los mercados de commodities para sortear el desgaste derivado de la inflación que, presuntamente, podría crecer, sobre todo en un contexto de tasas de interés bajas como las de EE.UU. En tanto las autoridades monetarias de EE.UU. sigan sosteniendo una política de bajas tasas de interés, el dólar seguirá en una posición débil. Además la Argentina da que hablar. Ahora se sospecha que el volumen por levantar a partir de marzo no sería tan auspicioso como se predijo. La revista Oil World acaba de disminuir sus estimaciones desde 50 millones (52 millones se habían pronosticado en octubre) a un volumen de tan sólo 48 millones, por los motivos que todos conocemos. Y algunos calculan que la cosecha sería de apenas 45 millones de toneladas. Todavía están en el inconsciente colectivo lo sucedido el año pasado. Recuerden que antes de la siembra se calculaba llegar a una cifra de casi 50 millones y, finalmente, la cosecha argentina fue un fiasco. Pero hay también una fuerte presión de la mano de la demanda internacional. Y ello es un factor estructural que parece haber llegado para quedarse.Manuel Alvarado Ledesma

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