24 de noviembre de 2009 09:14 AM
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Productores se van al sur por el clima

Productores de vinos y frutas extienden gradualmente sus cultivos hacia el sur del país en busca de mejores climas para su desarrollo, en un desplazamiento influenciado por el calentamiento global.

El aumento de las temperaturas, que según estudios locales afectará el cultivo de vid y la producción frutal convierte a los fríos inviernos de la región patagónica en un «seguro» ante cambios climáticos.

Además de la vid y la tradicional producción de manzanas y peras, de la que la Argentina es el mayor exportador mundial, el sur argentino está registrando un incremento de cultivos de olivo, almendro, avellano y cereza.

La vid «tiene una vida útil superior a los 10, 15 años y es mucho más vulnerable que cultivos anuales frente a la situación del clima», dijo Pablo Canziani, un físico experto en cambio climático que conduce un estudio para evaluar el impacto de la variabilidad climática en el cultivo de vid.

La Argentina, quinto mayor productor mundial del sector, exportó vino envasado y a granel por casi u$s 850 millones en 2008.

Canziani, que trabaja junto al Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), dijo que parte de los productores de vino ya está tomando medidas ante los problemas que traerá la variabilidad climática, pero advirtió que algunos «no han visto la magnitud del problema».

El Alto Valle del Río Negro registró una mejora en las condiciones para algunos cultivos ya que muchos productores comenzaron a plantar de manera intuitiva, sin que mediaran estudios previos.

Otros ruralistas, alertados por previsiones desastrosas sobre los efectos del calentamiento global en la productividad agrícola, están experimentando en regiones más apartadas y no tradicionales para la industria vitivinícola, como la provincia de Chubut.

«Hay dos formas de escapar al cambio climático, una yendo hacia el Sur y la otra subiendo a la montaña. Son dos opciones, pero por el momento son especulativas», dijo Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia).

El aumento del interés por producir en el oeste de la Patagonia es notorio, según empresarios de compañías que ya funcionan en esa región.

«Nos consultan muchísimo por lugares para ubicar sus bodegas. Hay una reactivación de toda esta zona», dijo José Barría, gerente de producción de campo de Bodega del Fin del Mundo, en la localidad neuquina de San Patricio del Chañar, donde desde 2001 se plantaron unas 1.600 nuevas hectáreas de vid y 500 de fruticultura.

En Río Negro también aumenta el interés por las tierras. «Ésta es una región muy apta para producciones finas, acotadas; es una región fría, los cultivos no producen abundantemente, y cuando esto sucede tienden a producir en general productos concentrados y de muy buena calidad», afirmó Juan Martín Vidiri, gerente de Bodegas Humberto Canale.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, en 2008 poco menos del 2% de las plantaciones de vides correspondieron a provincias patagónicas, pero expertos afirman que la tendencia es de un aumento lento, aunque constante.

«Por primera vez se empieza a ver la Patagonia con otros ojos; hay muchas posibilidades, hay mucha tierra, muy buen agua, y todo un paquete de tecnología que se puede adaptar perfectamente a muchos cultivos de esta región», finalizó Barría.

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