24 de noviembre de 2009 10:02 AM
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Para el kirchnerismo, la merluza “está joya”

La Presidente de la Nación afirmó, en ocasión de anunciar la próxima aplicación del sistema de administración por cuotas para la pesca de merluza, que el recurso se había recuperado gracias a los sistemas de control implementados durante la gestión del Subsecretario de Pesca, Norberto Yahuar. Aquí encontramos ...

La Presidente de la Nación afirmó, en ocasión de anunciar la próxima aplicación del sistema de administración por cuotas para la pesca de merluza, que el recurso se había recuperado gracias a los sistemas de control implementados durante la gestión del Subsecretario de Pesca, Norberto Yahuar. Aquí encontramos por lo menos una gran, enorme mentira: los controles, tanto a bordo como en tierra, fueron y son un nicho de corrupción y para lo que menos sirven es para evitar la pesca indiscriminada de ejemplares juveniles, la botadura de especies acompañantes al mar o el uso de redes antirreglamentarias.

El segundo punto cuya veracidad despierta dudas es la supuesta recuperación de la merluza. Dijo la Presidente que "hace 5 años sólo pudimos pescar 90.000 toneladas y ahora estamos en 270.000". Más allá del grosero error cometido por la primera mandataria, ya que en 2004 se pescaron 400.000 oficialmente toneladas, hasta el momento no se conoce ningún informe técnico que acredite científicamente la recuperación a la que aludió.

Estamos en conocimiento de que el INIDEP ha elevado un nuevo informe de merluza a través del cual avalaría una captura biológicamente aceptable de 276.000 toneladas. Lo que no se dice, en principio, es que ésta sería la captura recomendada para 2009 y no para 2010, como se dio a entender en el acto que anunció la puesta en marcha de la cuotificación.

El único dato nuevo sobre la pesquería durante 2009, fue el aportado por la campaña de evaluación de abundancia de juveniles, que se realiza cada año durante enero. El informe técnico 21/09 del INIDEP dio cuenta de un aumento del 132% en relación a 2008 en el rendimiento horario promedio de juveniles, la mayoría de edad 2, es decir de 27 centímetros. Pero se aclara que aún se está por debajo de lo observado en 2005. Este dato que al parecer es muy auspicioso debe ser tomado con pinzas, ya que para dar sus frutos, estos ejemplares debían ser cuidados. Esto quiere decir era necesario evitar la captura de ejemplares juveniles durante el 2009, para que pudieran incorporase el próximo año al stock de adultos, que garantiza la sustentabilidad de la pesquería. El dato destacable es que, durante el año en curso, desde la Subsecretaría se alentó la pesca de juveniles al eliminarse la obligatoriedad del uso del arte selectivo para la especie merluza y, a su vez, no se impusieron medidas complementarias.

Desde hace años el INIDEP ofrece a la consideración de la autoridad de aplicación tres escenarios posibles de captura máxima permisible, que suponen una recuperación a corto, mediano o largo plazo. En el caso de 2008 se plantearon nueve escenarios, ya que a cada una de las tres hipótesis elaboradas sobre los posibles futuros desoves en la pesquería, se le agregó los tres escenarios de recuperación antes mencionados.

El número de 276.000 toneladas no es nuevo, ya en el informe 46/08 aparecía como uno de los escenarios posibles. Es el que corresponde al escenario más optimista en cuanto a los desoves –supone que en los próximos años serán buenos– y a su vez corresponde al escenario de recuperación en el mediano plazo.

Este es el tonelaje que se decidió repartir a través del sistema de administración por cuotas durante el 2010, ya que los informes con recomendaciones sobre la CMP, como hemos visto, llegan cuando el año ha terminado; es decir, en noviembre recién se sabe cuánto se podía pescar.

Antes de hablar de recuperación del recurso, habría sido preferible comprobar la incorporación de la clase de edad 2 –tan abundante– al grupo de adultos de merluza. Para ello habría sido necesario realizar la campaña de evaluación global de la especie, que este año no se hizo. Por supuesto que los científicos pueden servirse de otros datos, como la estadística oficial –que dista bastante de reflejar la realidad– y los muestreos de desembarques –los mismos técnicos denuncian dificultades para hacerlos– que, como sabemos, es el mejor dato disponible pero también el más impreciso.

Si es cierto que la merluza se recuperó, es una noticia que nos alegra a todos. Pero lamentablemente no podemos contar con los elementos necesarios para verificarlo, ya que el nuevo informe de merluza, que sirvió para que la Presidente anunciara la cuotificación, aún esta vedado para la opinión pública.

Por otra parte, desde hace meses, se sabía que la cuotificación sólo era posible con un número de toneladas cercano al que finalmente apareció; es que con menos toneladas la cuotificación no salía, ya que no alcanzaba para dejar a todos contentos, como muy bien supo hacer nuestro Subsecretario de Pesca.

Ahora, si en los años venideros los desoves siguen sin ser todo lo auspiciosos que parecían –de hecho, en el 2008 no lo fueron–, las capturas se reducirán y deberá entonces la autoridad de aplicación ver como se las arregla para dejar a todos contentos con 80.000 toneladas menos y un stock norte arrasado.

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