20 de septiembre de 2017 17:21 PM
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En el campo ya asumen que el atraso cambiario seguirá hasta 2021

Para el año que viene se prevé un dólar de entre $ 19 y $ 20,50. Advierten que desaparecerán productores.

El proyecto de Presupuesto 2018 presentado por el ministro Nicolás Dujovne ya empezó a generar polémica en los sectores productivos que ven con preocupación la continuidad de la actual política cambiaria tendiente a un dólar bajo.

Según la iniciativa oficial, el año que viene el dólar registrará un valor que rondará entre $ 19 y $ 20,50 al tiempo que, a poco de entrar en el último trimestre de 2017, aún se está lejos de alcanzar los $ 18,50 previstos (este lunes cerró en $ 17,30).

Al respecto, el economista Salvador Di Stefano encendió la mecha: “El Presupuesto deja claro que el tipo de cambio será bajo; siempre crecerá por debajo de la inflación, al menos hasta 2021 cuando se logre equilibrio fiscal”, comentó a este medio.

El tema es que un tipo de cambio bajo genera desequilibrios en la rentabilidad de los productores y al mismo tiempo, por ejemplo, en la industria de maquinaria agrícola donde se está viendo un fuerte aumento de las importaciones.

LPO consultó a los principales referentes del campo para conocer su opinión respecto a lo que contempla el Presupuesto 2018 frente al dólar y la mayoría coincide en señalar que un dólar bajo es perjudicial para recuperar competitividad.

Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro, dijo que si se mantiene la política de dólar bajo en 2018 “será difícil mejorar la situación de los pequeños y medianos productores y es posible que se profundice la migración de la gente del campo a la ciudad”.

“Sin un dólar razonable, la competitividad y la rentabilidad la tendremos que encontrar en herramientas como el Fondagro, en la apertura de mercados y en la integración con Europa, Estados Unidos y el Mercosur”, explicó Iannizzotto.

Por su parte, el presidente de Confederaciones Rurales (CRA), Dardo Chiesa, insistió en que, en este escenario previsto para el año próximo, “es absolutamente necesario una reforma impositiva y laboral para no perder competitividad”.

En tanto, Omar Príncipe, presidente de Federación Agraria (FAA), aseguró que “hablar de atraso cambiario siempre favorece a los grupos que ganan cuando se devalúa; los problemas de los pequeños productores no se solucionan devaluando”.

“Para ser competitivos necesitamos trabajar sobre los costos y una reforma fiscal para que se actualicen los montos de las escalas de Ganancias que ya no es progresivo porque hemos perdido el beneficio de pagar una alícuota menor”, remarcó Príncipe.

Así las cosas, según un informe difundido por CIARA-CEC, en lo que va del año las principales empresas del agroexportadoras liquidaron u$s 16.772 millones, mientras que las proyecciones indican que cerrarán 2017 en torno a los u$s 23.000 millones.

Por su lado, Raúl Robín, presidente de Economías Regionales de la CAME, consideró que “el dólar es un punto importante a la hora de hablar de competitividad, pero los problemas de fondo para los productores son la inflación y los costos”.

“La inflación y el atraso cambiario desalientan la inversión en mano de obra y tecnología en el sector productivo”, alertó Robín, para luego mencionar que “hoy las economías regionales no resisten la actual carga tributaria”.

Como sea, en el campo se toman cada vez más en serio los dichos que el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, realizó en marzo cuando aconsejó a los productores endeudarse en dólares “porque el atraso cambiario puede durar años”.

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