21 de septiembre de 2017 11:42 AM
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La nena que murió por comer una mandarina tenía restos de un agrotóxico prohibido en el país

La fruta tenía furadán. Sólo 1 mililitro de ese veneno puede matar a una persona. El caso desnuda la falta de controles.

La mandarina que mató a una niña de 12 años en la localidad correntina de Mburucuyá estaba envenenada con un agrotóxico letal que se encuentra prohibido en la Argentina. Los médicos forenses de la Justicia provincial encontraron restos de “Furadán” o “Carbofurano” en el cuerpo de la menor que falleció segundos después de comer la fruta que encontró en la puerta de una quinta.

La lamentable muerte ocurrió cuando la pequeña de 12 años caminaba junto a su sobrino, de 11 años, hacia una capilla para una clase de catecismo. A unos 900 metros de su casa, al pasar por el portón de ingreso a un campo, encontraron mandarinas en el suelo. La menor recogió una, le sacó la cáscara, la ingirió y le convidó la mitad de la fruta a su sobrino: a los pocos minutos, ambos se descompensaron.

La menor murió cuando era llevada por familiares al hospital de la ciudad de Saladas, a unos 50 kilómetros de Mburucuyá, y el niño fue internado en grave estado.

Veneno en la comida

El caso puso en evidencia lo problemas en los controles que desde hace años vienen denunciando los ambientalistas. El fiscal de Instrucción de la ciudad correntina de Saladas, Osvaldo Ojeda,admitió a la prensa local que “había restos de un agrotóxico prohibido en el país” en el cuerpo de la niña.

En concreto, dijo que había Furadán, un agrotóxico que era utilizado para control de plagas y pájaros, pero que las autoridades lo prohibieron porque es altamente tóxico para humanos: sólo 1 mililitro puede matar a una persona.

Los investigadores creen que la fruta había caído de un camión que salió minutos antes de la finca de producción citrícola rumbo a otra finca del mismo propietario.

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