22 de septiembre de 2017 10:56 AM
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Carne ovina y el espaldarazo de Estados Unidos

CompartiremailFacebookTwitterLa apertura del mercado de Estados Unidos para la carne ovina con hueso, anunciada el martes 12 de setiembre pasado de manera oficial en la Rural del Prado es un logro para Uruguay mucho más trascendente de lo que parece a simple vista y merece remarcarse. Lo primero que debe recordarse es que Uruguay perdió […]

La apertura del mercado de Estados Unidos para la carne ovina con hueso, anunciada el martes 12 de setiembre pasado de manera oficial en la Rural del Prado es un logro para Uruguay mucho más trascendente de lo que parece a simple vista y merece remarcarse.

Lo primero que debe recordarse es que Uruguay perdió los mercados cárnicos cuando en abril de 2001 reapareció la fiebre aftosa en el ganado bovino. Siendo el principal producto de exportación y el país una potencia mundial en carne vacuna, el hecho tuvo características de tragedia y sacudió los cimientos de una economía ya en crisis.

Correspondió al gobierno de Jorge Batlle, y especialmente al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Gonzalo González, la tarea de revertir la situación. El arma inicial fue la transparencia informativa y el recto proceder ante la adversidad de los servicios sanitarios, en una situación que se tornó regional.

Desde aquel momento, la carne ovina (al igual que la bovina) quedó vedada para el mercado estadounidense. Claro, Uruguay comenzó a vacunar a los bovinos contra la fiebre aftosa y la prioridad era reabrir los mercados para la carne vacuna.

De esa forma, la carne ovina quedó en un segundo plano, pese a que Uruguay nunca vacunó a los lanares contra la fiebre aftosa. Luego de más de una década en la que se fue superando el problema, primero recuperando los mercados que aceptaban la carne vacuna procedente de un país que vacunaba y luego los más exigentes que no la aceptan.

En la actualidad, a Uruguay solo le resta abrir el mercado de Japón, donde la última palabra la tiene el gobierno nipón, una vez superados todos los trámites. Se confía que la decisión se adopte en 2018.

En carne ovina quedan más escollos a superar. Las baterías estaban enfocadas en Estados Unidos, que ya había habilitado la carne ovina desosada en noviembre de 2013, momento en el cual el titular del MGAP, Tabaré Aguerre, le entregó al entonces subsecretario de Agricultura, Edward Avalos, el petitorio de la carne con hueso. Que la semana pasada, tres años y 10 meses después, se concretó.

No fue un camino fácil. Se encontró una fórmula que surgió de la lectura atenta que hicieron los representantes de Uruguay de las normas de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Así se creó el denominado Compartimento Ovino, que es un espacio donde se produce con normas de bioseguridad.

Se trata de un logro en el que participó mucha gente, que es injusto no mencionar, pero siendo una iniciativa ejemplo del trabajo entre el sector público y el privado, no se puede dejar de señalar el trabajo del ex director de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio, y de Jorge Bonino, delegado del sector privado ante la OIE.

Ahora siguen otras etapas. A nivel productivo, acelerar la creación de nuevos compartimento. Hay uno en marcha, en una fracción del campo del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) en Cerro Colorado, Florida, que tendrá prontos 3.000 corderos para cuando, hacia fines de octubre próximo, el Frigorífico San Jacinto realice el primer embarque hacia Estados Unidos.

Hay un segundo compartimento en marcha en un campo 500 hectáreas de Colonización, en la ruta 6, en San Gabriel, Florida, cuya gestión fue encomendada a la Asociación Rural de Reboledo (ARR) y el Movimiento de la Juventud Agraria (MJA). Ese campo está en pleno acondicionamiento de su infraestructura (el compartimento funciona con un doble perímetro de seguridad ya que no puede haber contacto con vacunos) y de las pasturas. Y deberán aflorar nuevas inversiones privadas para nuevos compartimentos en distintos puntos del país.

Desde el punto de vista de los mercados, ahora empieza la validación de la experiencia comercial, en tanto se inicia un nuevo esfuerzo para abrir más mercados con la tarjeta de presentación de la habilitación de Estados Unidos.

Los primeros cartuchos se gastarán en noviembre en México, un destino ideal para ovinos adultos, y Canadá. Luego la mira estará puesta en la Unión Europea (UE), en medio de las negociaciones del Mercosur por un TLC.

No hay descanso. Al logro de Estados Unidos, que será más de prestigio que de grandes volúmenes de comercio, siguen nuevos desafíos. Pero con el gran espaldarazo que nos dio Estados Unidos.

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