24 de septiembre de 2017 01:11 AM
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Friar: radiografía de una planta de punta

La empresa cumple 60 años y apuesta a seguir creciendo: invertirá U$S 5 millones para ampliar la capacidad de faena. Es el cuarto exportador de carne vacuna de la Argentina y tiene un red de 74 carnicerías en 14 provincias.

Hace 60 años, los productores ganaderos del noreste de Santa Fe tenían un problema de peso: para faenar los animales los camiones jaula tenían que recorrer casi 500 kilómetros hasta Rosario, donde se concentraban las plantas frigoríficas de Santa Fe. El largo recorrido en camión erosionaba la competitividad —por el alto costo del flete—, generaba muchas dificultades logísticas —en un negocio que tiene un riesgo climático importante— y restaba valor agregado y empleo a una de las zonas más pujantes del norte santafesino.

Por eso un grupo de productores se asoció para fundar el Frigorífico Regional Industrias Alimenticias de Reconquista, que hoy todo el mundo conoce por sus siglas: Friar, que ahora están en paquetes de hamburguesas, salchichas, fiambres y embarques de cortes premium a la Unión Europea, Israel y China, entre muchos otros países.

Hoy la empresa, que en el 2005 compró el Grupo Vicentín, emplea a casi 1.500 operarios en tres plantas. Dos están en Reconquista y la tercera en Nelson (en 2011 Friar adquirió la planta de la antigua Finexcor, de Cargill, que estaba en crisis terminal, con un profundo impacto en la economía de esta localidad).

En la actualidad, la firma cuenta con capacidad instalada para faenar 1.400 cabezas por día. “El año pasado se procesaron 188.000 animales, con una producción de 52,2 millones de kilos de carne con hueso. En volumen de faena, somos el quinto frigorífico más importante del país”, contó Dante Sartor, director de Friar, en diálogo con Campolitoral y un grupo de medios que recorrió una de las plantas más modernas del país.

El ritmo de faena este año se aceleró y Sartor estima que podrían terminar el 2017 con unos 200.000 o 210.000 animales procesados (un crecimiento interanual de entre un 6% y un 10%). En este contexto, proyectan inversiones para aumentar la capacidad instalada.

“En los próximos dos años se van a desembolsar U$S 5 millones para llevar la capacidad de la planta de Reconquista de 800 a 1.100 animales por día y también adaptarla a las nuevas exigencias que requiere el mercado kósher para exportar a Israel”, adelantó Sergio Gigena, gerente de Producción del frigorífico.

Durante más de 40 años, el modelo de negocios de Friar tuvo un perfil exportador (se llegó a enviar al exterior el 70% de la producción), pero una nueva crisis sanitaria por la aftosa —a principios del 2000— y en los últimos años las dificultades para exportar (todo el sistema de “Roes” e intervenciones que dispuso el gobierno anterior) llevaron a la empresa a una profunda reconversión de su esquema comercial y surgió una idea novedosa: la red de carnicerías de cortes envasados al vacío —que funciona bajo el sistema de franquicias— que comercializa el 65% de la carne que se destina al mercado interno. Son 74 sucursales que están radicadas en más de 30 localidades de 14 provincias (el principal mercado es la región del Litoral).

De los 300 millones de dólares que facturó Friar en el 2016, el 60% (U$S 180 millones) se generaron en el mercado interno y el 40% con las exportaciones (U$S 120 millones).

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Fuente de empleo. En esa zona se preparan los distintos cortes, que luego se envasan al vacío, tanto para el mercado interno como para la exportación.

La planta, por dentro

El principal frigorífico de Friar está en el tramo urbano de la ruta 11, que atraviesa Reconquista. Para ingresar a la planta hay que respetar estrictas normas de bioseguridad, que van desde vestirse con ropa especial y botas, y realizar constantes procedimientos de limpieza —de botas y manos— para circular por los distintos sectores.

Lo primero que llama la atención, es la cantidad de gente que trabaja. Los operarios que realizan el desposte —sacarle los huesos a los animales— están parados sobre plataformas neumáticas que se adaptan a las características de cada media res para facilitar el trabajo. “Los despostadores son operarios calificados, porque es una labor que requiere mucha experiencia”, reconoció Gigena.

En la zona en la que se prepara la carne, otros 100 empleados seleccionan los cortes, los etiquetan —cogote, tapa de cuadril, peceto, etc.— y los colocan en las bolsas para el envase al vacío. Y luego viene la etapa del empaquetamiento, que es clave para comprender la complejidad de la planta: hay cortes que se preparan con cajas en inglés y que van a países europeos, otros que tienen como destino final Hong Kong en China (con cortes que son muy raros de ver en la Argentina, como el hueso de cogote o los tendones) y los que van a Israel, que requieren adaptar todo el proceso —desde las faena— a la cultura y la religión de ese mercado, al punto que hay unos 20 rabinos que trabajan junto a Friar para garantizar que se cumplen estas normas.

En todo el proceso, la trazabilidad es central. Con el código de cada corte se puede saber en que campo fue criado el animal, con qué peso se faenó y si pasó por un establecimiento de engorde, entre otros puntos. Son exigencias que se deben cumplir, cuando una parte de la producción se destina al mercado externo y con diferentes requerimientos (no es lo mismo los cortes que van para la Cuota Hilton, que para la Cuota 481, que es para animales de feedlot).

“En la actualidad, el principal mercado para la Argentina en facturación sigue siendo la Unión Europea, pero en volumen ya es China, lo que pasa es que a este mercado van cortes más baratos, como el garrón y el brazuelo, entre otros”, explicó Alberto Gorleri, gerente de Comercio Exterior de Friar.

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En cada detalle. Las normas de bioseguridad, como el lavado de las botas, son constantes en todo el frigorífico que cumple los certificados: ISO 9001, HCCp, BRC, ISO 14.000 e ISO 18.000.

El feedlot

Unos 30 kilómetros al noroeste de la planta, en la transición de la cuña boscosa hacia los Bajos Submeridionales, la empresa armó hace diez años un feedlot, que se llama Los Corrales de Nicanor. Tiene capacidad para engordar casi 30.000 cabezas y es una pata fundamental del esquema para mantener el ritmo de funcionamiento del frigorífico, que trabaja de lunes a viernes.

“Si la planta se para durante un día, estimamos que se pierden $ 1,2 millones. Por eso es central garantizar el flujo de procesamiento del rodeo hacia el frigorífico”, señaló Sartor.

El feedlot tiene la capacidad de enviar la mitad de los animales que cada día necesita la planta frigorífica de Reconquista y cuenta con ventajas estratégicas porque Friar forma parte del Grupo Vicentín. “Nuestra ración es de alta digestibilidad y además del concentrado incluye un porcentaje significativo de burlanda húmeda de maíz, que viene de la planta de etanol de Vicentín, y perilla de algodón, que aporta fibra, que también se trae de otra empresa del grupo”, destacó Javier Maggio, gerente del feedlot.

En este momento hay unas 16.000 cabezas en los corrales. La mayoría es rodeo Braford y Brangus, pero también hay un lote de animales de raza Bonsmara, que tienen genética africana.

Los animales engordan, en promedio, un kilo por día (ganancia de peso diaria) y la conversión de kilo de alimento a kilo de carne es de 13 a 1. “Pero hemos logrado mejores porcentajes cuando el clima es más favorable”, aseguró Maggio.

Este es el feedlot argentino que más animales envía para la Cuota 481 a la Unión Europea. “En el caso de un novillito de 300 kilos, diente de leche, nos lleva unos 150 días prepararlo para los requerimientos específicos de la Cuota 481”, precisó Maggio.

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En acción. Las medias reses son clasificadas de acuerdo a las características del animal y el destino de los cortes.

Perspectivas

A partir de la proyecciones que estiman que la demanda mundial de carne va a seguir creciendo a un ritmo del 20% cada década, Friar también inauguró un complejo avícola en el 2011 y su línea de hamburguesas y salchichas.

“Nuestra idea es seguir apostando a los dos frentes: mercado interno, con nuestra red de carnicerías y marcas de hamburguesas y salchichas; y a la exportación, ya que estamos habilitados para exportar a 34 países”, adelantó Sartor.

En el mercado externo, China está en la mira, como una región en la que va a seguir creciendo el consumo de proteínas cárnicas, pero para Friar también es importante volver a abrir el mercado de Estados Unidos e ingresar a Corea, entre otros destinos.

300

millones

de dólares facturó el año pasado el frigorífico Friar. El 40% (U$S 120 millones) con embarques de carne al exterior.

1.500

personas

trabajan en las tres plantas frigoríficas de la empresa.

Fuente:

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