26 de septiembre de 2017 10:03 AM
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“El negocio internacional siempre es de dos vías”

El Economista dialogó con Víctor Tonelli, especialista en el mercado de carnes y con gran trayectoria en la ganadería.

Víctor Tonelli es un reconocido especialista en el mercado de carnes y con gran trayectoria en la ganadería. El Economista consultó al experto, respecto al panorama de la marca registrada en el mundo: la carne argentina. “No basta con abrir nuevos mercados, sino, fundamentalmente, lograr reducciones en los aranceles de ingreso”, afirmó Tonelli.

 

¿Cómo evalúa la reapertura de la importación de carne vacuna brasileña?

El título impacta más que el contenido. La realidad es que Argentina ha exportado a Brasil por decenas de años sin limitaciones en volúmenes, promediando ultimamente entre el 3% y el 5% del volumen exportado por lo que, resueltas las limitaciones sanitarias que restringían su ingreso en nuestro país, no hay razón para que no pueda importar si los productos y los precios se encontraran competitivos para hacerlo. El negocio internacional siempre es de dos vías y esto es algo que debemos comprender si pretendemos que el comercio externo recupere el protagonismo que perdimos en la década en que el Gobierno restringió arbitrariamente las exportaciones. Respecto al impacto de una eventual importación de carne, no veo ninguna chance que ingrese carne enfriada para venta como tal a consumidores por medio del carnicerías y supermercados por calidad y precio. Sí, es posible que ingrese carne para ser utilizada en el procesamiento de productos elaborados, como salchichas y hamburguesas. Dicho esto, el volumen no sería relevante y, como mencioné, el título de la noticia impresiona más que el efecto.

 

Hoy viajan representantes del SENASA a EE.UU. ¿Cuál es su opinión sobre la importación de carne porcina?

Efectivamente, viajan para verificar el cumplimiento de protocolos de aseguramiento de inocuidad alimentaria y seguridad sanitaria. Esto es en el marco de las negociaciones entre ambos países que deberían acelerar el ingreso de otros productos argentinos como limones y carne vacuna. En principio, me hubiese gustado que el anuncio de la apertura de importaciones de carne porcina desde EE.UU. hubiese sido en simultáneo al ingreso de la carne vacuna en dicho mercado. Respecto de la chance de negarse, si queremos exportarles, resulta complejo basándose en que EE.UU. tiene, como la gran mayoría de los países del mundo la enfermedad Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (PRRS) que tiene efectos en la fase productiva. Teniendo en cuenta que la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) regula los protocolos internacionales de las enfermedades pecuarias ha definido que la presencia de PRRS en animales vivos no es transmisible a través de los productos cárnicos y no puede ser utilizado como restricción a la apertura de mercados. Perderíamos sin atenuantes, un reclamo de EE.UU. ante la OMC en caso de negarles el acceso.

 

“El negocio internacional siempre es de dos vías y esto es algo que debemos comprender si pretendemos que el comercio externo recupere el protagonismo que perdimos en la década en que el Gobierno restringió arbitrariamente las exportaciones”

 

¿Cómo influye el costo argentino en la cadena?

Sin dudas, es el gran problema que debemos corregir si queremos ser competitivos frente a los competidores del mercado internacional. Exceso y superposición de impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales; costos increíblemente excesivos en los costos laborales que incluyen “la industria del juicio laboral”; baja competencia frente a operadores que incumplen sus compromisos fiscales, laborales y sanitarios y limitaciones en el abastecimiento de materia prima adecuada a la exportación son los temas más importantes para que el mencionado y excesivo costo “argentino” deje de ser la principal limitante para recuperar protagonismo en las exportaciones.

 

La actual gestión tiene como meta exportar el 10% de la producción a fines del 2017. ¿Qué falta para lograr la meta?

Argentina exporta actualmente cerca del 10% del total de carne ofertada al mercado frente a los 22/24% que llegamos a alcanzar entre los años 2004/05, antes que el anterior Gobierno dispusiera la intervención del mercado limitando fuertemente las exportaciones. Para que se tenga dimensión de lo que ocurrió en el 2005, Argentina exportó 770 mil toneladas de carne vacuna equivalente res con hueso  participando cerca del 10% del mercado mundial. En los últimos años, las exportaciones representaron menos del 10% de la oferta argentina de carnes y cerca del 2% del mercado mundial. La meta que nos pusimos desde la Mesa de las Carnes es alcanzar una participación en las exportaciones del 18/20% del total de la oferta argentina y entre 8% y 9% del mercado mundial. Lo que hace falta, es incrementar el peso de faena generando costos del tamaño y peso requeridos por el mercado mundial y alcanzar resultados significativos en las negociaciones internacionales. No basta con abrir nuevos mercados, sino fundamentalmente, lograr reducciones en los aranceles de ingreso. Algo sobre lo que los líderes mundiales nos llevan una ventaja considerable.

 

“En principio, me hubiese gustado que el anuncio de la apertura de importaciones de carne porcina desde EE.UU. hubiese sido en simultáneo al ingreso de la carne vacuna en dicho mercado”

 

¿Qué consumen los argentinos?

Es un tema que genera alguna polémica e intentaré aclarar el porqué. Mientras se afirma que el consumidor argentino desea y paga por cortes de animales jóvenes y livianos, la realidad es que esto ocurre porque relaciona a estas categorías con la característica de mayor valoración que es la terneza. Aquí, aparece la polémica porque es cierto que la terneza es producto de la edad, la alimentación, el sexo del animal y la raza, pero también (y de esto no se habla) del proceso durante la faena, el enfriamiento posfaena y la maduración de la carne. Esta última parte tiende a estandarizar terneza entre animales de menor y mayor tamaño y/o edad. Debido a sistemas con fuerte contenido de informalidad y cumplimiento de protocolos, cerca del 70% de la carne que se consume en Argentina llega a los puntos minoristas en “formato” de media res que no ha cumplido con las normas del proceso industrial que asegure terneza y por ello, se recurre al aspecto de edad y peso liviano para compensar las fallas de procesamiento mencionadas.   En resumen, si se avanza en el cumplimiento de los protocolos formales, en el troceo de cortes en la etapa industrial y se trabaja la carne de manera adecuada con la maduración mínima requerida, no habrá ningún problema que el consumidor argentino demande cortes de animales más pesados y de algo más de edad que además de terneza le aportará un sabor más intenso, tan buscado en los mercados más exigentes. Tengan en cuenta que la carne enfriada al vacío que se exporta desde Argentina se consume en Europa entre 45 y 60 días después de procesada y esto, además de las razas y su proceso productivo pastoril, es uno de los aspectos que le han dado la fama internacional.

 

¿En qué está trabajando la Mesa de las Carnes?

Los temas prioritarios en la agenda tienen que ver con: reducir significativamente la competencia desleal; generar un estándar higiénicosanitario único en todo el país (no puede haber ciudadanos de primera y de segunda en materia de inocuidad alimentaria); bajar el exceso en las tasas de ingresos brutos, las tasas de abasto y las que aplican diferentes provincias que transforman los límites provinciales en aduanas internas; negociaciones internacionales; ordenamiento del sector minoristas (carnicerías);  incentivos para el incremento de la producción de novillos y otros temas. Se han logrado avances importantes en muchos de los temas de la agenda.

 

La mesa ha elaborado una serie de proyecciones basadas en la potencialidad de los recursos disponibles y coincidimos en afirmar que sería posible alcanzar la producción de 5 millones de toneladas anuales de carne vacuna con niveles de exportación de entre 2 y 2,5 millones de toneladas y cerca de US$ 10.000 millones de exportaciones. Estos números implicarían crecer 70% en la producción, y 8 veces en las exportaciones.

 

¿Qué futuro imagina?

La mesa ha elaborado una serie de proyecciones basadas en la potencialidad de los recursos disponibles y coincidimos en afirmar que sería posible alcanzar la producción de 5 millones de toneladas anuales de carne vacuna con niveles de exportación de entre 2 y 2,5 millones de toneladas y cerca de US$ 10.000 millones de exportaciones. Estos números implicarían crecer 70% en la producción, y 8 veces en las exportaciones

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