25 de noviembre de 2009 07:26 AM
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Reclamos de Agricultura a Moreno

El ministro Julián Domínguez le pidió al secretario de Comercio Interior que asegure el pago del precio pleno del trigo a los productores

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, le pidió ayer al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que intervenga para que los productores de trigo reciban el precio acordado. Así, se hizo eco del pedido de varios ministros provinciales de producción que, en la reunión del Consejo Federal Agropecuario (CFA), le transmitieron el reclamo de productores y cooperativas. Meses atrás, Moreno y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina-Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) llegaron a un acuerdo para liberar a la exportación 1,5 millones de toneladas a cambio de que aquellos aseguren el abastecimiento interno y le pagaran a los productores el equivalente al precio internacional del cereal (descontados los gastos comerciales y las retenciones). Con ese último requisito, el Gobierno buscó salvar un defecto del mercado de trigo que ya lleva casi cuatro años: el desacople del precio interno con el valor internacional. En su origen, esa diferencia fue provocada por la intervención del propio Moreno, que en 2006 fijó extraoficialmente el valor interno del grano en 360 pesos. "Ante el pedido de los ministros de Buenos Aires y de Entre Ríos, hemos pedido la intervención del secretario de Comercio Interior para que los productores reciban el precio pactado", dijo Domínguez, en lo que pareció un deslinde de responsabilidades en el polémico funcionario, centrado actualmente en otros objetivos, como la intervención en Papel Prensa. El precio al que los exportadores deberían comprar el trigo fue ayer de 593 pesos la tonelada. Ayer, para el grano entregado en enero, se pagó en Rosario 151 dólares (580 pesos) la tonelada. Semanas atrás, la diferencia había sido mayor. Según fuentes ruralistas, la exportación debería pagar unos 600 pesos por tonelada. El propio Domínguez, en presencia de los ministros y secretarios provinciales, estimó que la diferencia entre lo que se abona y lo que debería pagarse llega al 15 por ciento. Por este motivo, el mercado triguero se encuentra semiparalizado con negocios restringidos (ayer sólo se comercializaron 3000 toneladas en los puertos rosarinos). Con una producción en caída, una férrea regulación gubernamental que hace que la exportación compre a cuentagotas (y sobreestockeada), y los productores esperando para vender ante un precio poco estimulado, el mercado es como un embudo: uno no vende y el otro no compra. Y cuando los operadores finalmente se encuentran, el precio no refleja los valores internacionales. Se estima que los exportadores tienen en su poder alrededor de 1 millón de toneladas de trigo para exportar en los próximos meses. El Gobierno, en tanto, está entregando los permisos de embarque (conocidos como ROE) con normalidad, y por un volumen que -entre el grano exportado y que se exportará- supera los 2 millones de toneladas. Paralelamente, avanza la cosecha, que según estimaciones privadas y oficiales, rondaría los 7,5 millones de toneladas. "Las cooperativas nos informaron que no se está pagando el FAS teórico (como se conoce técnicamente al precio internacional sin retenciones ni gastos) y que apareció un saldo mayor de trigo que el que se estimaba", afirmó Ariel Franetovich, ministro de Asuntos Agrarios bonaerense en la reunión del CFA. El secretario de la Producción de Entre Ríos, Roberto Schunk, agregó que en su provincia, "contra todos los pronósticos, la cosecha de trigo será récord y llegará al millón de toneladas". Domínguez agregó luego que su ministerio prevé una cosecha mayor a la esperada y que ésta podría llegar a los 9 millones de toneladas. "Pero tenemos que ser moderados en la estimación", aclaró. Del CAF participaron funcionarios de todas la provincias, pero en la conferencia de prensa posterior sólo intervinieron los de los distritos gobernados por el Frente para la Victoria. Propuesta La intervención estatal en el mercado de trigo (y también en el de maíz) es un antiguo motivo de protesta del sector agropecuario. Mucho antes del conflicto por las retenciones móviles ya había sido causa de más de una protesta ruralista. La producción del cereal fue cayendo en proporción a la mayor intervención en el mercado. En la campaña 2007/08 se cosecharon 16 millones de toneladas, en la de 2008/09, fueron 8,7 millones; y en esta campaña, según la fuente, podrían recolectarse entre 7 y 8,5 millones. "Por eso proponíamos liberar completamente el mercado, eliminar los permisos de exportación (ROE), que exportadores y molinos compitan por el grano, paguen el precio lleno y que el Estado compense directamente a la molinería para mantener los precios de los panificados. Así hubiésemos estado todos felices y contentos", afirmó Daniel Assef, economista de Coninagro.

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