26 de noviembre de 2009 00:47 AM
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Uruguay  –   Año malo, mejor futuro

El último ejercicio estuvo signado negativamente por dos fenómenos de distinta naturaleza pero igualmente graves: en los mercados impactó el derrumbe financiero global, trastorno que dominará la economía del mundo por bastante tiempo, mientras que, entre nosotros, la producción estuvo marcada por la sequía que exprimió los campos durante un extenso período, que excedió al del ejercicio agrícola, y que recién se superó definitivamente con las grandes lluvias caídas al inicio de este mes.

Dólar bajo En el número anterior, el 176, en la página 26, en una nota titulada "El negocio y sus flaquezas", mencionábamos los factores que inciden para determinar la baja en el ingreso y los márgenes de los ganaderos, en particular en los establecimientos dedicados a la cría, algo plenamente confirmado por los datos de las organizaciones referidas antes. Esos datos aluden a lo sucedido en el ejercicio agrícola anterior, pero la nota apuntaba a lo que está ocurriendo actualmente, lo que deja en claro que el escenario complicado aún no se ha superado. Tal vez el principal factor negativo esté constituido por la persistente caída del tipo de cambio, que acumula una baja de 16% desde el inicio de año, lo que jaquea a toda actividad económica que deba competir en los mercados internacionales. Un ejemplo al canto: en una reciente presentación, el técnico del Instituto Plan Agropecuario, Carlos Molina, mostró que estos precios de la fecha del informe (fines de octubre), de U$S 1,27 el kilo de ternero en pie y U$S 1,21 el novillo gordo en faena, equivalían en moneda constante a los 67 cts y 65 cts, respectivamente, que lograban esas categorías en 1992, tiempos en los que los precios reales de los productos también se derrumbaban por efecto del atraso cambiario. Otros factores negativos tienen que ver más con secuelas y desajustes provocados por la crisis forrajera y la de los mercados, que empiezan a normalizarse. Ésa es la situación: aún predomina un aire de crisis, pero hay varios elementos que pueden inducir a un mayor optimismo para el futuro, tanto el inmediato como el de más largo plazo. Forraje en abundancia En ese sentido, lo principal es la recomposición de la oferta forrajera, a partir de una primavera lluviosa, aunque algo fría. Las praderas que parecían muertas por la prolongada sequía rebrotaron con fuerza, los ver-deos, especialmente los de raigrás, dieron producciones espectaculares; los establecimientos con perfiles más intensivos o en zonas de mayor tecnología agrícola están realizando voluminosas reservas en forma de silo, heno o silopack. Más importante aún, los campos naturales, aunque bastante tardíamente, terminaron por acomodarse, lo que beneficia directamente a los rodeos de cría. Emparentado con lo anterior, la inminente cosecha agrícola de invierno, que apunta a lograr volúmenes sin antecedentes, habrá de aportar subproductos y descartes cuantiosos y de bajo precio, apropiados para la suplementación de ganados. Debe considerarse también que las siembras de verdeos o de granos de verano han podido efectuarse en general en buenas condiciones y, si el verano es normal (o llovedor, como se anticipa quién sabe con qué rigor científico), la oferta de comida será abundante y sostenida. En realidad, se trata de compensar un gran déficit. La pérdida de pasturas "permanentes", praderas y mejoramientos que se produjo el año pasado estuvo agravada por la disminución de las áreas sembradas para pastoreo, por el triple desestímulo de la sequía, la escasez y el alto precio de la semilla forrajera, y el precio contenido de las haciendas, lo que le quitaba estímulo a la inversión. Afortunadamente, el panorama para la próxima campaña es completamente diferente, mucho más auspicioso en todos los sentidos, lo que permite augurar un aumento sustancial en las áreas a sembrar con pasturas. Por lo pronto, el tiempo ha mejorado y, si bien siempre puede dar sorpresas desagradables, no hay porqué esperar una situación de extrema gravedad como la que sufrimos. Al mismo tiempo, luego de algunas vacilaciones, el precio de los insumos bajó significativamente y cabe esperar que se mantenga en niveles aceptables. Tanto los combustibles como los fertilizantes, y sobre todo la semilla (que debido a la magra cosecha de este año estuvo carísima), vuelven a ubicarse en valores normales. Abordaremos más adelante el tema de los precios de los ganados, pero anticipamos que las expectativas son de lograr valores razonablemente buenos. Así que, a partir de un balance forrajero positivo, las haciendas de todas las categorías, pero especialmente las de cría, se encuentran en plena recuperación de sus carnes y de sus huesos, que casi quedan brillando en los campos, eludiendo apenas un destino de luces malas. Empiezan finalmente a restañarse las heridas, secuelas de una gravísima situación, que pudo capearse con daños relativamente menores, dada la musculatura y el conocimiento de manejo de crisis que el sector –productores, técnicos, personal de los establecimientos, y toda la cadena de proveedores y procesadores conexos- ha ido acumulando a lo largo de muchos años de duras experiencias. Ya llegará la hora de hacer el recuento de pérdidas, pero como el perjuicio mayor recayó sobre los rodeos de reproducción, los efectos perniciosos se contabilizarán a lo largo de varios ejercicios y todavía no pueden cerrarse los balances. Mercados firmes Lo principal es que la demanda de carne vacuna se mantiene firme y las perspectivas para el año venidero son positivas; es posible que EEUU vuelva a ocupar una posición relevante en esa oportunidad. Nuevamente en este año el mercado más activo es el de Rusia, que lleva adquirido 28% del total de los volúmenes embarcados, por un monto que representa 19% de los dólares totales. La UE, con 25% de los volúmenes, representa 38% de los montos en dólares. Al 7 de noviembre, los volúmenes exportados ya superaban a los de igual fecha del año pasado, pero la recaudación, que suma U$S 805.500.000, acumula una caída de 26% respecto al mismo tramo de 2008. El precio promedio de la carne exportada es de U$S 2.470 la tonelada carcasa, 27% inferior al de igual período del año anterior, pero seguramente habrá de superar, en lo que falta para terminar el año, los valores de diciembre de 2008. Todos los empresarios y los analistas se manifiestan optimistas respecto al futuro de la carne vacuna, tanto a corto como a largo plazo. Stock y extracción A nivel nacional, más allá de las peripecias individuales, de lo que ocurra a las empresas, la sequía va a hacer estragos: la caída en el stock todavía no se siente –las cifras de la última declaración jurada muestran variaciones menores (y en suba) del stock de vacunos (ver página 46)–, pero ya empiezan a manifestarse las bajas en varios terrenos. El más dramático, dejando de lado el aumento de mortandad –que fue importante pero menos grave de lo que pudo haber sido–, es la caída de la parición en esta primavera, que será continuada por un difícil entore en los próximos meses. No sólo no se preñaron las vacas y no nacieron los terneros, sino que las que parieron enfrentarán problemas para preñarse nuevamente, porque arrastran un déficit en el estado corporal, así como las categorías jóvenes sufren atrasos en su desarrollo. Otro dato a tener en cuenta en la evolución del stock: en estos últimos meses, desde que empezó el nuevo ejercicio, la faena se intensificó y aumentó 28% respecto a la de igual período del año pasado. De este modo se empareja la extracción industrial en lo que va de 2009 respecto a 2008 (la realizada en el primer semestre venía muy retrasada en la comparación entre períodos). El aumento en la extracción se produce especialmente en las vacas, categoría que constituye 52% del total en este período y también en lo que va del año. Con estos registros, las vacas superan holgadamente el millón de cabezas procesadas, cuando aún falta computar dos meses del año calendario. La categoría que baja es la de novillos, que representa apenas 45% del total, con casi 140.000 cabezas menos que el año pasado a esta misma altura. En la declaración de existencias al 30 de junio pasado había más de 512.000 novillos de más de tres años en el stock, 45.000 animales más de esta categoría que el año pasado, revirtiéndose una larga tendencia a la disminución. La faena industrial no es la única fuente de extracción de ganados: la exportación en pie, en especial de vacas gordas para Brasil, tuvo un momento en que asumió volúmenes significativos y siempre puede volver a funcionar. A partir de lo acontecido, de la elevada extracción, sumada a una mortandad fuera de lo normal, en un año de insuficiente reposición, el stock, tanto vacuno como lanar, tiende a bajar, lo que quedará de manifiesto en la próxima declaración jurada. Los precios Los precios de la hacienda en todas sus categorías se guían naturalmente por los que obtiene la carne en los mercados externos, ya que los mayores volúmenes se destinan a la exportación, máxime en momentos de relativa alta producción, como el actual. Así es que, una vez transcurrido el primer semestre, que fue de reducida actividad, la exportación se animó y ya se superaron los registros del año pasado, en volúmenes peso carcasa equivalente, aunque la recaudación se ubique 26% por debajo de la de igual tramo del año anterior, debido a la caída de los precios promedio en un porcentaje similar, como veremos más adelante. En esos meses de 2008, los precios de ganados y de carne, que habían alcanzado registros insólitos, venían en caída libre, así que ahora estamos en niveles parecidos, pero estabilizados y firmes, con buenas perspectivas, mientras que el año pasado todo era incertidumbre y temor sobre el devenir. También los animales de embarque, en particular los novillos, que no lograron valores demasiado altos en la postzafra, se mantuvieron en cotizaciones bastante estabilizadas, una vez que la oferta comenzó a subir. Veremos cómo sigue, porque la industria está pasando precios menores: al cierre de esta nota ya consiguió imponer caídas promediales de 2% en los ganados que faena y la tendencia bajista parecía consolidarse. Los precios de novillos en las primeras semanas de noviembre son parecidos a los de igual fecha del año pasado: U$S 1,20 el kilo en pie, pero en 2008 estaban cayendo en picada y rápidamente perforaron hacia abajo el dólar por kilo (en todo diciembre se pagó menos de 1 U$S/kg en pie). En las vacas fue peor: ahora se paga en torno a 1 U$S/kg, pero el año pasado estaba a 90 cts y llegó a 72 cts en el fondo del pozo, a mediados de diciembre, cuando los mercados estaban semiparalizados. Los precios actuales son similares a los de los mismos meses de 2007 -cuando reinaba gran optimismo en el sector- y parece que son firmes. La reposición, las categorías para el campo, en cambio, no han tenido por ahora el repunte que se esperaba una vez que se recuperara una buena condición forrajera. Los terneros y los novillitos, las categorías típicas de reposición, apenas superan el precio del novillo en frigorífico. Esto podría indicar ciertas dudas de los ganaderos en esta coyuntura, que induce a mantener una actitud de cautela hasta ver cómo se van acomodando las fichas en el tablero. Año de pérdidas Se presentó el monitoreo de las empresas ganaderas que realiza el Plan Agropecuario a través del tradicional método de las carpetas verdes. Dicha presentación puede consultarse en la página web de la institución: www.planagropecuario.gub.uy. Destacamos un análisis exhaustivo de los precios y las relaciones de precio entre productos e insumos, donde se observa la suba de los insumos el año pasado y la forma como se está restableciendo una situación más normal, en términos históricos. El estudio arroja un resultado decepcionante para el último ejercicio, con caídas en las áreas mejoradas, en el stock, en la producción física (la carne equivalente por há bajó 13%, a 96 kilos) y en los resultados económico–financieros. En los establecimientos de ciclo completo el ingreso bruto cayó a 95 U$S/há, aumentaron los costos a U$S 72, se redujo el ingreso de capital a U$S 23. Luego de pagar rentas e intereses, apenas lograron un promedio de 10 U$S/há de ingreso neto. En los establecimientos criadores la situación es similar, pero más grave aún. La producción, en carne equivalente/há, quedó en 87 kilos. Con bajas en todos los indicadores relevantes, el promedio resultante arroja un resultado negativo: los criadores perdieron 7 U$S/há en el último ejercicio. Los análisis de FUCREA, por su parte, coinciden en señalar la caída en la producción, pero acotada, en torno a 10%, debido al mayor suministro de suplementos a los ganados, lo que implica mayores costos. Las empresas también muestran una creciente diversificación: el uso del suelo está variando, se está destinando en parte a otras actividades, como la agricultura. Hoy, 28% del Producto Bruto de las empresas ganaderas proviene de otras fuentes. El ingreso de capital por hectárea de superficie útil (como es presentado) disminuyó 28% respecto al ejercicio pasado y promedió U$S 46, pero el cuartil inferior tuvo resultados negativos. Según la metodología seguida por FUCREA, no se consideran ni rentas ni intereses de deuda. Para el técnico que presentó los resultados ganaderos en la jornada anual de FUCREA, Pablo Gorriti, el piso para el productor tiene que ser ganar más que lo que conseguiría arrendando el campo, algo que hoy no es nada fácil de lograr. En suma, los análisis que se realizan sobre la rentabilidad de las empresas ganaderas arrojan magros resultados y detectan problemas para el futuro, como el aumento del endeudamiento, en primer lugar.

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