1 de febrero de 2018 02:55 AM
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¿Renuncia Faurie? El biodiésel marca el fracaso del Macri / Macron

CompartiremailFacebookTwitterRecordar: El canciller Jorge Faurie había afirmado que el Presidente de la Nación tuvo una “excelente acogida por parte de los empresarios franceses, reunidos por el MEDEF (Movimiento de Empresas de Francia)”. Faurie agregó que esos empresarios “confían en el camino que ha tomado la Argentina y perciben coherencia entre lo que se dice y […]

Recordar: El canciller Jorge Faurie había afirmado que el Presidente de la Nación tuvo una “excelente acogida por parte de los empresarios franceses, reunidos por el MEDEF (Movimiento de Empresas de Francia)”.

Faurie agregó que esos empresarios “confían en el camino que ha tomado la Argentina y perciben coherencia entre lo que se dice y las políticas que lleva a cabo nuestro Gobierno”.
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Según Faurie, que acompañó en la comitiva al Presidente en su gira internacional que inició en Rusia, continuó en Davos (Suiza) y culminó en Francia, la reunión con Macron fue “sumamente positiva”, ya que “la Argentina y Francia tienen vínculos históricos y comparten un profundo afecto recíproco”.

¿Es medible ese éxito aparente? Hasta la fecha no, ni siquiera siendo Mauricio Macri el presidente pro-témpore del G-20 ni habiendo albergado la Argentina la reunión de la Organización Mundial de Comercio. La realidad es que Macri no obtuvo beneficios de todo esto.

Para colmo Faurie -un experto en relaciones públicas al que le queda grande la Cancillería- dijo: “El dialogo mantenido puso de manifiesto que Francia considera conveniente y que es un objetivo estratégico avanzar lo más pronto posible hacia un acuerdo político entre los dos bloques, el Mercosur y la Unión Europea”.

La Comisión Europea abrió hoy (31/01) una investigación sobre las importaciones de biodiésel argentino para determinar si están subvencionadas y causan un perjuicio a los productores europeos.

Según publica el Diario Oficial de la Unión Europea (UE), el procedimiento antisubvención se abre tras la denuncia presentada el 18/12/2017 por el Consejo Europeo de Biodiésel (EBB) que, a juicio de Bruselas, “presenta indicios suficientes de que los productores argentinos se han beneficiado de varias subvenciones concedidas por su gobierno”.

La industria europea lanza así una nueva ofensiva contra las exportaciones argentinas, meses después que el bloque bajara los impuestos antidumping en 2013, tras el fallo favorable al país de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2016.

“La investigación busca determinar si el biodiésel originario de Argentina está siendo subvencionado y si las importaciones subvencionadas han causado, o amenazan con causar, un perjuicio a la industria de la UE”, señala el comunicado del ejecutivo comunitario publicado hoy.

La industria europea lanza así una nueva ofensiva contra el biodiésel argentino, en este caso en un procedimiento antisubsidios, meses después que el bloque calculara a la baja los derechos antidumping impuestos en 2013 tras un fallo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2016.

Los derechos revisados son “claramente insuficientes frente a las importaciones masivas de biodiésel argentino comercializado injustamente, lo que ya ha provocado graves daños a la industria de la UE”, dijo en un comunicado el EBB, justificando su demanda por la rebaja de los aranceles.

Tras la publicación en el Diario Oficial, Bruselas tiene ahora 13 meses para determinar si existen subvenciones y, de confirmarse, “la investigación examinará si la imposición de medidas iría o no en contra del interés de la Unión”.

La presuntas prácticas de subvención de las autoridades argentinas retenidas por Bruselas serían, entre otras, el suministro de bienes y servicios “por una remuneración inferior a la adecuada”, como el suministro de semillas de soja”.

Otros serían la compra de bienes, como biodiésel por encargo, por un precio mayor al adecuado; la financiación de exportaciones en condiciones preferenciales; o la condonación o no recaudación de ingresos públicos vinculados a este biocombustible.

Durante la investigación, que abarcará sólo el año 2017 aunque podrá tener en cuenta las tendencias desde 2014, Bruselas pedirá información a los exportadores argentinos seleccionados, a las autoridades argentinas y a la industria europea.

Los fabricantes argentinos ya trabajan con una elevada capacidad ociosa. Si bien el biodiesel nacional es reconocido por su calidad, en USA y Europa defienden su propia producción agroindustrial.

Como antecedente negativo, USA cerró a mediados de 2017 la importación de biodiesel argentino, un negocio de US$ 1.300 millones, cerca del 10% del total de las agroexportaciones.

A la espera de una decisión final, la Comisión puede imponer medidas provisionales, una opción reclamada por el EBB. Las exportaciones argentinas podrían “superar ampliamente los 2 millones a 2,5 millones de toneladas en el año 2018. Esto sería inaceptable”, apuntó su secretario general, Raffaello Garofalo.

En su demanda, según la Comisión, esta organización señala un “probable” aumento “sustancial de las importaciones” por la “suficiente capacidad libremente disponible” en Argentina, vistas la reducción de las medidas antidumping europeas y la imposición de otras en USA.

Tras considerar que este combustible recibe subsidios y compite con los productores estadounidenses de forma injusta, Washington decidió en noviembre imponer aranceles de hasta el 72%. Buenos Aires abrió la puerta a recurrir al mecanismo de solución de diferencias ante la OMC.

La OMC ya dio parcialmente la razón a Argentina en septiembre de 2016, cuando instó a la UE a “adoptar las medidas necesarias para atenerse a las reglas” del comercio internacional, pero rechazando que las medidas antidumping europeas violaran las mismas.

En 2012, antes de la imposición de esas medidas, las exportaciones de biodiésel argentinas a la UE llegaban a 1,6 millón de toneladas al año, que representaban US$ 1.500 millones anuales, pero bajaron casi a cero por la medida.

El lento regreso de las ventas a Europa en 2017 reportó US$ 300 millones y la cámara del sector en Argentina calculaba que en 2018 podrían llegar a US$ 500 millones a medida que se iban restableciendo los intercambios con la UE.

El anuncio de la investigación llega en un momento sensible de las negociaciones de un acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur, en el que el capítulo agrícola está levantando reticencias en Europa, especialmente entre los productores europeos de carne bovina.

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