19 de febrero de 2018 10:36 AM
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¿Muchachos, qué acordaron? Exportar carne a China sería más complicado que hablar mandarín

Durante muchos años la industria frigorífica argentina estuvo detrás de aquello que se logró el 17 de enero pasado: un acuerdo sanitario con China para poder ampliar las exportaciones de carne vacuna a ese país, hasta ahora limitadas a los cortes congelados sin hueso de escaso valor, a cortes enfriados y con hueso. Durante largo […]

Durante muchos años la industria frigorífica argentina estuvo detrás de aquello que se logró el 17 de enero pasado: un acuerdo sanitario con China para poder ampliar las exportaciones de carne vacuna a ese país, hasta ahora limitadas a los cortes congelados sin hueso de escaso valor, a cortes enfriados y con hueso.

Durante largo tiempo los funcionarios del Estado Argentino, tanto de la Cancillería como del Ministerio de Agroindustria, trabajaron para hacer el anuncio que finalmente pudieron realizar el 17 de enero pasado: luego de una teleconferencia multitudinaria entre Buenos Aires y Beijing, se selló el compromiso oficial para firmar en marzo próximo los protocolos sanitarios necesarios para ampliar significativamente el horizonte de negocios para la carne argentina en China.

Tan esperado era ese anuncio que cuentan los pajaritos que tanto el canciller Jorge Faure como el ministro Luis Miguel Etchevehere se enojaron con el embajador Diego Guelar y con el titular del Senasa, Ricky Negri, porque les adelantaron la exclusiva a los medios. Ricky lo hizo de modo casi inocente, a través de un tuit de madrugada. Guelar con un comunicado desde el lejano oriente.

 

“Esto es un ejemplo más de la exitosa política internacional encabezada por el presidente Macri a partir de la cual hemos podido alcanzar más de 100 mercados, entre aperturas y reaperturas, potenciando el protagonismo de nuestro país como supermercado del mundo”, se consoló horas después el  ministro Etchevehere. Luego, en un comunicado, explicó el alcance del anuncio que no pudo hacer: “China es el primer mercado comprador de carne argentina, principalmente congelada y sin hueso. Durante el 2017 el 50% de la exportación de carne tuvo como destino el país asiático. Esto amplia la variedad de productos exportables argentinos”.

Más allá de los protagonismos, el camino quedó allanado para firmar con China el mes próximo los dos protocolos sanitarios pertinentes.

En público, toda la cadena de la carne festejó la noticia. Pero en privado muchas de las caras de felicidad comenzaron a mutar cuando los empresarios de la industria frigorífica comenzaron a interiorizarse sobre el tenor del acuerdo al que se había llegado esa madrugada: algunos consideran que concretar esas tan mentadas exportaciones de carne vacuna con hueso y enfriada será más difícil que aprender a hablar mandarín o cualquier otro de los dialectos que se hablan en la lejana China.

¿Que arreglaron, muchachos?

Bichos de Campo pudo acceder a la minuta de una reunión entre los empresarios del Consorcio ABC, que es el que agrupa a los grandes frigoríficos exportadores, con el director nacional de Sanidad Animal, Ricardo Maresca, quien participó junto a Negri de las negociaciones.

En ese encuentro, sucedido unos días después de los anuncios, quedó claro que cumplir con los protocolos sanitarios iba a ser, para muchos productores y frigoríficos, un verdadero “chino”.

“Uno de los propósitos de la reunión fue tratar el borrador conseguido del nuevo protocolo de carnes para China. Varios artículos se prestaron a discusión ya que serán de difícil cumplimiento”, dice el memorandum de trabajo que circuló luego entre todos los socios de la cámara empresaria que preside Mario Ravettino.

Uno de los artículos más cuestionados del protocolo por firmar es el 4°. Es que allí se establece que los bovinos faenados para obtener la carne que será luego exportada a China “deben provenir de establecimientos en los que no se hayan detectado casos de lengua azul, enfermedad de Aujeszky, tuberculosis, paratuberculosis, rabia, carbunco bacteridiano y brucelosis durante los últimos 12 meses”.

Esta exigencia de los chinos fue muy objetada por los empresarios, que saben que será muy difícil de cumplir. Los casos de tuberculosis en los bovinos son los que más complican. En la reunión se mencionó que al menos 1% del rodeo padece esa enfermedad, pero que no obstante este casi 1% representa casi un 12% de campos involucrados. Así, de entrada, muchos ganaderos quedarían fuera del negocio de exportación para China.

Al parecer, luego de confeccionar un registro semejante al que existe para las exportaciones de carne a la Unión Europea, el Senasa está pensando agregar a los DT-e involucrados con las exportaciones de carne  a China una frase que, en carácter de declaración jurada, confirme que “la hacienda proviene de establecimientos libres de las enfermedades mencionadas”.

Para el caso que se detecte algún caso posteriormente, como sucede a menudo en las plantas frigoríficas con la tuberculosis, “el mismo deberá ser notificado por el veterinario a cargo del servicio, y a diferencia del protocolo actual, donde se separa el animal con hallazgo únicamente, a partir del nuevo protocolo se separa toda la tropa”, con todo el costo de logística y comercial que eso implica.

Para colmo, según se establece en el acuerdo tan festejado por los funcionarios nacionales, el establecimiento ganadero del cual provenía ese animal “no podrá destinar mercadería a China durante los doce meses posteriores al hallazgo”.

Cuenta la minuta que circula entre los frigoríficos que “Maresca no quiso contestar explícitamente que ocurrirá si la jaula proviene de una feria o remate, incluyendo más de un establecimiento. Pero dejó entrever que dejaría toda la jaula inutilizable, y suspendería parcialmente a todos los establecimientos involucrados para poder exportar a China”.

El temor más razonable expuesto por los empresarios frigoríficos fue que “al provenir mucha hacienda destinada a China de ferias o remates se genere un efecto dominó y merme notoriamente la cantidad de establecimiento habilitados para este destino”.

Por otro lado, el protocolo establecería que el ganado para China “fue mantenido en el establecimiento de origen durante al menos 90 días previo a la faena y debe provenir de una zona en la que se ha demostrado que un número adecuado de terneros centinelas no vacunados (de 6 a 12 meses de edad) han permanecido serológicamente negativos a la Fiebre Aftosa, para lo cual se realizará un muestreo complementario a los 6 meses de haberse realizado el muestreo estadístico sistemático anual para la ratificación ante la OIE del estatus sanitario del país”.

Esto es, habrá que hacer dos sangrados por año en cada uno de los establecimientos. Según Maresca, el costo de este operativo adicional estaría a cargo del propio Senasa.

“El número de animales centinelas no vacunados se establecerán mediante muestreo aleatorio en zonas representativas, con un grado de prevalencia del 1% de la población general, sobre los cuales, en cada muestreo, se realizará una prueba de detección de proteínas no estructurales (PNE) por ELISA 3ABC-EITB, debiendo ser el resultado negativo”, especifica el protocolo por firmarse.

Otra vez, todo se soluciona con una frase que -como declaración jurada- engalanará el DT-e respectivo con que la hacienda viajará de ese campo hacia el frigorífico exportador. Allí el productor debería declarar que la hacienda permaneció en su campo los tres meses previos.

Más observaciones realizadas por los empresarios que estuvieron en la reunión. “Maresca admite que esta declaración jurada no será fácil de sostener en caso de que China sea muy exigente en su auditoría. Más si la carga proviene de feria y remates”. En esos casos, creen los frigoríficos, será muy difícil justificar que la hacienda estuvo inmovilizada 90 días en su establecimiento de origen.

En el Consorcio ABC temen que estas dos exigencias impacten de modo negativo en la cantidad de productores en condiciones de proveer hacienda para China, “no solo por los casos de enfermedad que puedan aparecer sino también por el riesgo que tienen que tomar por sus declaraciones juradas en los DT-e”, se explicó.

El Artículo 7° del protocolo también es cuestionado, porque allí se establece que “durante el período de transporte (al y en el matadero), el ganado vacuno para faena para exportación hacia China no podrá entrar en contacto con ganado vacuno en pie que no cumpla con los requisitos de los Artículos 3 y 4 de este Protocolo”. Es decir, otra limitación a que la hacienda provenga de remates o subastas.

“Maresca y Ravettino fueron muy claros al mencionar que el protocolo se firmará durante los primeros días de marzo. Convencer a los chinos de hacer un protocolo aparte para carne con hueso y enfriada, dejando el protocolo actual para carne congelada sin hueso, no es posible”, dice la minuta. “Es esto o es esto”, parece que les dijeron.

En la mesa chica del Consorcio ABC, en este contexto, se consideró que con el nuevo protocolo negociado con China por el Senasa hay un riesgo grande de no hacer nuevos negocios sino además de perder todo lo avanzado hasta ahora en ese mercado. “Una auditoría exigente puede afectar lo que hoy es el mayor mercado de exportación de Argentina”, se explicitó.

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