19 de febrero de 2018 10:00 AM
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¿Sabe usted en qué consiste la salpingitis bovina?

CONtexto ganadero consultó a un experto para conocer de qué se trata esta enfermedad de difícil diagnóstico que se produce en el aparato reproductor de las reses y muchas veces produce infertilidad, obligando al productor a descartar a los animales afectados
César Augusto Gómez Velásquez, médico veterinario y magíster en Ciencias Veterinarias, explicó que las salpinges están descritas en el aparato reproductor de las mujeres y se conocen comúnmente como trompas de Falopio.
En el caso de los animales, se llama oviductos a las estructuras anatómicas encargadas de comunicar al útero con el ovario, pues son las encargadas de transportar el huevo o el ovocito.
Tanto en los bovinos como en los equinos, caprinos, ovinos o caninos, los cuernos uterinos están muy desarrollados que terminan el oviducto, que finalmente enlazan con el ovario, tal y como aclaró Gómez Velásquez.
“El oviducto también se llama como salpinge y su importancia es que ahí se lleva a cabo la fecundación del ovocito. Este se puede dividir en 3 partes anatómicas: la unión que se llama istmo del oviducto, otra que se llama ámpula o ampolla oviductual y el infundíbulo o fimbria”, puntualizó.
El experto continuó diciendo que el infundíbulo tiene la función de capturar los ovocitos que libera el ovario y dirigirlos al interior del oviducto, que tiene un epitelio ciliado que los transportan al ámpula, donde ocurre la fecundación.
Por su parte, el istmo, cubierto de una mucosa muscular, controla la llegada de los espermatozoides para que no entren todos al oviducto, sino en grupos pequeños. Esto facilitará la fecundación en la ámpula.
Una vez se ocurre esto, el oviducto cumple la función de alimentar al óvulo fecundado o cigoto, mientras que llega al útero y se implanta. En las vacas, el ovocito tarda 5 días del ámpula al cuerno uterino que llega en forma de embrión, mórula o blastocito.
El oviducto es tan delgado que es sostenido por un ligamento que se llama mesosálpinx, que hace parte del ligamento ancho del útero. Cuando se inflama, el diagnóstico resulta difícil porque no se detecta fácilmente por palpación rectal.
La inflamación del oviducto se llama salpingitis y puede contribuir a aumentar los problemas de infertilidad de una vaca”, indicó Gómez Velásquez.
Si la vaca tiene un solo oviducto afectado, se llama salpingitis unilateral, donde la fertilidad se reduce al 40 o 50%. Si los dos están involucrados, se conoce como bilateral, donde la reproducción de la hembra está totalmente comprometida.
El médico veterinario señaló que muchos casos no han sido estudiados porque su diagnóstico es difícil, como ya explicó, o porque las reses son enviadas inmediatamente al descarte, ante la imposibilidad de quedar preñadas.
Para evitar esta situación, recomendó vigilar la salud uterina con palpaciones mensuales y de seguir buenas prácticas higiénicas para evitar que virus o bacterias entren al hato, pues la salpingitis puede ser causada por los mismos patógenos que producen metritis y endometritis.
Cuando los servicios son repetidos con celo regular, uno empieza a sospechar, entonces hay que descartar posibles causas, como patologías virales o bacterianas, y posiblemente llegue a concluir que sea una salpingitis, por lo cual se debe usar un medio de contraste por laparoscopia u otro método de diagnóstico”, concluyó.
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