16 de junio de 2010 07:52 AM
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Diseñan un sensor que permite detectar bacterias

Es más rápido, sencillo y barato que lo que se utiliza actualmente

El dispositivo necesita sólo un par de gotas. En apenas quince minutos, puede detectar si la muestra contiene componentes de bacterias que si ingresaran en el organismo por el torrente sanguíneo causarían peligrosas reacciones inflamatorias. Se trata de un sensor más rápido, barato y sencillo que los métodos actualmente empleados en el mundo para este fin y fue diseñado tras ocho años de estudio por investigadores argentinos. El mecanismo ya sorteó con éxito las pruebas de la etapa experimental, pero para que pueda utilizarse rutinariamente, tendrá que superar aún más exámenes. El equipo científico centró su mirada en detectar de modo más simple y veloz las endotoxinas o pirógenos, que "representan uno de los más peligrosos contaminantes de origen microbiológico en soluciones acuosas que entran en contacto con la sangre, como las infusiones parenterales o las soluciones de hemodiálisis", explican los doctores Fernando Battaglini, Jorge Yánez Heras y Diego Pallarola, del Instituto de Química Inorgánica, Analítica y Química Física (Inquimae) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, en la revista Biosensors and Bioelectronics . Las endotoxinas o pirógenos integran el grupo de las bacterias Gram-negativas, y por sí solas inquietan. "Cuando ingresan en el torrente sanguíneo, producen una grave reacción inflamatoria que genera alta fiebre y posibles daños al organismo. Por ello resulta muy importante detectar su presencia en los productos que tienen contacto con la sangre, como las drogas inyectables o el agua utilizada en hemodiálisis", explica Battaglini. De hecho, en el mundo se realizan a diario estos controles con métodos complejos. Uno de los sistemas consiste en inyectar a un conejo una muestra del producto por evaluar y luego medir si aumenta la temperatura corporal del animal. Otro, el más habitual, requiere extraer un componente -la linfa- de un particular cangrejo que habita únicamente en las costas de Japón y del este de los Estados Unidos. "Estos métodos son de delicada aplicación y bastante caros", compara Battaglini, a quien siempre lo obsesionó reemplazar los tests que involucran el uso de animales por análisis químicos. "La prueba actual demora una hora; en cambio, este ensayo requiere sólo quince minutos. Al sensor se le aplica una señal eléctrica y su respuesta se analiza por métodos estadísticos. No sólo es capaz de detectar pirógenos, sino también otros contaminantes provenientes de las bacterias Gram-negativas, como su ADN, los que hoy día la comunidad médica sospecha que cuando se introducen en el organismo también podrían producir fiebre", relata Battaglini, desde su laboratorio en Ciudad Universitaria. Rapidez, ya que requiere sólo un cuarto del tiempo que hoy insume el método convencional, simpleza, pues no necesita agregar reactivos ni usar animales, y mayor diversidad a la hora de detectar contaminantes son algunas de las ventajas de este sensor que se halla en etapa experimental. "El dispositivo funciona para la bacteria Salmonella minnesota y hay que probarlo con otras bacterias", apunta el científico. Por último, el especialista subraya otra posibilidad para el futuro: "El dispositivo se puede miniaturizar y automatizar completamente. Esto es importante para que pueda ser incorporado en equipos de aplicación médica o en la línea de producción de medicamentos. De este modo, sería posible medir directamente si la concentración de endotoxinas se halla dentro de los límites permitidos por las autoridades sanitarias". CUALES SON LAS APLICACIONES Este sensor puede asegurar, de modo más veloz y simple que el actual, la ausencia de peligrosos contaminantes en el agua usada para diálisis en enfermos de riñón. "En la Argentina hay 25.600 pacientes en hemodiálisis, y unos 1000 en diálisis peritoneal, según datos del Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina", precisa Battaglini.  Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas, UBA

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