16 de junio de 2010 12:27 PM
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Alternativas para la siembra de trigo

Técnicos de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) recomendaron analizar «muy bien» la cantidad de agua disponible en la siembra del trigo, para alcanzar altos rindes en la campaña 2010-2011.

De acuerdo con los análisis la campaña enfrentará dificultades. En 2010 hay más humedad inicial para sembrar trigo que en 2009, pero los pronósticos para la primavera no son muy alentadores y pueden generarse situaciones de deficiencia durante estados reproductivos.

«Por eso es necesario analizar muy bien la cantidad de agua disponible en el perfil y no sembrar si no se cuenta entre uno y 1,20 metro de humedad almacenada. También hay que verificar cómo se distribuye en el suelo.

«Cuando en un potrero se observa agua en el sector superficial y más profundo del suelo, pero el medio permanece seco, debe evaluarse muy bien qué hacer, porque si no se presentan lluvias abundantes entre los meses de agosto a octubre, no se va a llegar a un resultado productivo favorable», indicó Jorge González Montaner.

El coordinador de la Comisión de Agricultura de la región Mar y Sierras del Movimiento CREA señaló también que la humedad disponible también condiciona la elección del ciclo más adecuado para cada situación.

«Cuando el suelo tiene continuidad y cantidad de agua en el perfil, lo más conveniente es sembrar temprano variedades de ciclo largo, para que utilicen en la mayor medida posible el agua en profundidad», dijo.

En cambio recomendó que «si no hay continuidad de agua en el perfil, tal como sucede en muchos casos en la región sudoeste bonaerense, no sembrar o, eventualmente, si se produce una recarga en las próximas semanas, se puede optar por un ciclo corto».

Otro aspecto por considerar es el de la densidad (cantidad de semilla), que debe estar en estrecha correlación con la cantidad de agua disponible. «Si tenemos buena disponibilidad y distribución de agua en el suelo, no existe inconveniente en trabajar con densidades medias hasta altas», explica.

No obstante, el experto aclaró que «si el agua no está presente en cantidad o continuidad suficientes, es necesario reducir las densidades para evitar que el cultivo tenga excesos de consumo en las etapas iniciales y falte después durante el período crítico de definición de rendimiento».

En la última campaña, los problemas de calidad del trigo se transformaron en un dolor de cabeza para muchos productores al momento de intentar comercializar su producción.

«El bajo peso hectolítrico, sobre todo, fue una variable importante en 2009, porque en los ambientes donde llovió mucho resultó muy afectado», indicó el técnico. En un plano más general, González Montaner señaló que «la realidad es que si uno considera la productividad, cada vez que se eligen grupos de trigo de alta calidad se termina resignando rinde». Y culminó: «Las variedades de grupo tres siguen siendo las de mejor potencial y las del grupo uno tienen, en condiciones equivalentes, una caída de rinde de entre el 10 por ciento y el 20 por ciento con respecto a las del grupo tres».

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