19 de junio de 2010 03:05 AM
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El mundo sigue ofreciendo las mejores oportunidades

Si había necesidad de reafirmar la idea de que las proyecciones de mediano plazo son positivas para el sector, el informe sobre Perspectivas Agrícolas que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundido esta semana, lo vino a ratificar.

Como se informa en estas páginas, el trabajo FAO-OCDE estima que para el período 2010/2019 habrá una mejora sustancial de los valores de los principales productos agrícolas respecto del período 1997/2006  debido a que la economía mundial seguirá creciendo, pese a la crisis financiera. El motor de esa locomotora son los países en desarrollo, cuya población tiene mayores ingresos y diversifica su dieta. Según la FAO-OCDE, América latina es será la región del mundo con mayor crecimiento de la producción. Sitúa a Brasil como el país mejores perspectivas de aumento (40 por ciento). En esa tendencia también sitúa a los biocombustibles que tendrán una mayor demanda por la suba de costos de la energía proveniente de los combustibles fósiles. Como contracara, el informe de la FAO-OECD advierte sobre los riesgos de que los precios de los alimentos aumenten para la población y que se afecte a aquellos países de menores recursos. En otras palabras, aunque el escenario se presenta como positivo también se mantienen las tensiones que han caracterizado a la relación entre el Gobierno y la agroindustria. La cuestión es cómo resolver esa tensión. El kirchnerismo cree que hay que crear mecanismos para "desacoplar" los precios internacionales de los locales para asegurar el abastecimiento del mercado interno. Hasta el momento, las herramientas utilizadas -retenciones, compensaciones o restricciones a las exportaciones- sólo funcionaron como un desincentivo a la inversión y a los incrementos de la producción. Además, fueron útiles para proteger a determinados eslabones de la cadena, en detrimento de la producción. Según un trabajo realizado por el analista del mercado de granos Javier Buján desde septiembre de 2002 hasta el presente, el trigo tuvo una suba del 13 por ciento, en pesos. El pan, ocho años atrás, valía menos de la mitad que en la actualidad. "Si realmente la industria sufrió aumento de costos, estos no han sido producto de la materia prima", afirma Buján. Otra forma de analizar esa contradicción es lo que el Estado recauda por retenciones y lo que le paga a la industria molinera por compensaciones. Según el trabajo, por la exportación de cuatro millones de toneladas, se obtendrán 825 millones de pesos. Esta cifra "es el 61% de lo que se lleva pagado en lo que va del año en concepto de compensaciones a la industria (desde enero de 2010 al 1° de junio pasado)". Así, las retenciones estarán subsidiando el ciento por ciento de las compensaciones. Buján se pregunta si no habría que llevar las retenciones a cero para provocar un efecto multiplicador no sólo para la producción, sino para toda la cadena. El reclamo para llevar a cero las retenciones al trigo no tuvo el consenso necesario en la Comisión de Enlace, que se reunió anteayer en la Federación Agraria. Esta entidad y Coninagro llevaron la propuesta de solicitar una audiencia a la presidenta Cristina Kirchner para proponerle la eliminación de las retenciones al trigo. Sin embargo, las divergencias entre las entidades sobre qué hacer con la Oficina de Control Comercial Agropecuario (Oncca) se llevaron la mayor parte del tiempo de la reunión y no hubo consenso. Son muchos los dirigentes que creen que empiezan a registrarse "gestos de acercamiento" entre el Gobierno y el campo. El miércoles pasado la presidenta Cristina Kirchner participó en Carhué de un acto en el que el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, presentó el esquema de fondos rotatorios que la cartera implementará con las regiones en estado de emergencia por sequía. El sudoeste de la provincia de Buenos Aires recibirá 32 millones pesos para la siembra de trigo (compra de semillas y combustible) que los productores de la región devolverán en mercadería con el acuerdo de los municipios locales y con la participación de las entidades rurales y de la industria. También hay fondos por 30 millones de pesos para la ganadería (implantación de pasturas). La iniciativa difiere claramente de lo que hizo el voluntarioso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, cuando confeccionó listas de productores a los que debía entregársele maíz en un acuerdo de dudosa consistencia que alcanzó con los exportadores. Esto no lo dicen en el Ministerio de Agricultura, pero se demuestra que cuando el diálogo y los canales institucionales se ponen en movimiento es posible alcanzar algunos objetivos.

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