22 de junio de 2010 07:47 AM
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Una experiencia para imitar en el campo argentino

La característica del sector apícola es la de poseer productores que en su mayoría son microempresarios que manejan menos de 500 colmenas. La apicultura argentina ha alcanzado una alta competitividad y es reconocida a nivel mundial por su tecnología de producción y procesamiento, el prestigio de sus investigadores, técnicos y, fundamentalmente, por el nivel de los apicultores argentinos que han llevado al sector a ser el más competitivo del mundo.

Dicha situación no sólo se evidencia en el liderazgo del mercado mundial de miel sino sobre todas las cosas en la forma como la Argentina enfrentó dos problemas que en su momento fueron muy críticos, como la denuncia antidumping de USA y la crisis de los nitrofuranos; ante estas crisis el Estado Argentino trabajó en conjunto con las empresas y apicultores y no sólo logró superarlas sino que permitió desenganchar la oferta argentina de la China y mejoró sensiblemente los precios obtenidos en el mercado mundial.

La apicultura es reconocida como una excelente alternativa para pequeños emprendedores, pero transformarla en herramienta de desarrollo sustentable requiere no sólo de la tecnología de producción validada para las condiciones de cada región; sino fundamentalmente del desarrollo de tecnologías blandas orientadas a una adecuada capacitación, gestión de calidad y organización.

A nivel institucional, El INTA – PROAPI, desde sus comienzos en 1995, viene trabajando no sólo para el desarrollo del sendero tecnológico plasmado en el Protocolo INTA Nº11, sino también en el apoyo a la conformación de organizaciones de productores, red de técnicos, integración institucional, etcétera. El Profeder, a través de sus diferentes programas o herramientas (Profam, Cambio Rural, ProHuerta, Minifundio) ha sido y sigue siendo un aliado importante del sector para cubrir la demanda de organización y tecnología de los productores.

En el caso de la organización de Cosar Cooperativa Ltda., es un hecho concreto de cómo una cantidad importante de apicultores, partiendo de organizaciones de base como son los grupos del Programa Cambio Rural, supieron internalizar el sentido de “adopción de tecnologías”, “organización”, “gestión de la calidad”, “valor agregado en origen”, para generar sustentabilidad en cada una de las pequeñas empresas.

La evolución de grupos de doce productores promedios donde ya desde este ámbito se deben consensuar objetivos comunes de trabajo respondiendo a problemáticas comunes de cada integrante, a una organización de más de 10 grupos donde además deben integrar los objetivos individuales y grupales con otros tantos grupos para conformar algo superador, como es el agregado de valor en origen, es un esfuerzo que no hubiese sido posible sin liderazgos y trabajo en verdaderos equipos con un fuerte apoyo profesional e institucional.

La figura del organismo gestor de la calidad en la organización es fundamental para el trabajo en gestión de la calidad y la parte comercial en los pequeños productores. El organismo gestor es una organización conformada por los representantes de cada uno de los grupos, el equipo técnico, las instituciones que apoyan de diferentes formas (comercial, técnica, legal) a estas figuras asociativas y es donde se discuten las políticas de calidad y comercial de la empresa cooperativa.

Toda la producción de la cooperativa, producida bajo protocolo INTA Nº 11 está certificada con el sello de “Alimentos Argentinos” que otorga el Ministerio de Agricultura de la Nación; además hace dos años obtuvo la certificación de Mercado Justo a través del sello alemán FLO (Fairtrade latbelling organizations internacional), organizaciones internacionales de sello de garantía de mercado justo. Esta modalidad de trabajo a través de mercado justo consiste en lograr condiciones de comercialización más favorables para los pequeños y medianos productores, amparados bajo alguna figura asociativa en búsqueda del crecimiento sostenible.

El protocolo de calidad está basado en la producción de miel libres de antibióticos y la aplicación de las BPM, que actualmente genera ventajas competitivas a la hora de promocionar el producto a diferentes mercados europeos.

Uno de los resultados, no para nada menor, es haber logrado una organización sólida desde sus bases, es decir, con productores comprometidos por su organización tanto o más como con su empresa. Muchas veces, y pasa en nuestras regiones, las organizaciones parecen huérfanas, no son de nadie, la tratamos de “usar” cuando nos conviene, y si no la criticamos, seguramente estas formas organizativas que fueron creadas para solucionar problemas de las pequeñas empresas que en forma individual no lo podían solucionar, van por el camino de la desaparición.

Una de las características que contribuyó a la conformación de la presente organización, que en la actualidad sigue vigente, es la red de asesores técnicos territoriales, comprometidos con sus productores y su región, capacitados en forma permanente por profesionales de INTA – Proapi y universidades. Además, es de destacar el apoyo institucional tanto de la provincia como de las demás instituciones regionales para solidificar el proyecto Cosar.

Además, al estar organizados bajo esta forma asociativa, por estar vinculados al mercado, aparecen oportunidades de negocios y de generar valor agregado a nuestros producto muy interesantes a través de la vinculación con otras empresas. Por ejemplo, se está trabajando en el desarrollo de la producción de miel en panal, con un packaging innovador junto a la empresa Valor Natural, y así como ésta aparecen varias que se analizan y siempre se busca generar alternativas para mejorar el negocio de cada una de las pequeñas y medianas empresas socias de Cosar Coop. Ltda.

Como conclusión de la experiencia mencionada, en donde un grupo de pequeñas empresas comprometidas con el desarrollo de su territorio, es demostrar al resto de las pequeños productores del país, que “se puede” permanecer en una economía en la que la escala y el capital parecen ser el eje del crecimiento y la supervivencia como empresas. 

Javier Caporgno  Ingeniero agrónomo INTA – Proapi. AER Ceres – provincia de Santa Fe

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