22 de junio de 2010 09:30 AM
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Cebadilla criolla como complemento de la soja

La caída de la rotación de los cultivos de maíz y de la oleaginosa que incide en la generación de materia orgánica determinó un nuevo rol para que esa maleza agrícola pueda transformarse en cobertura

El ingeniero agrónomo Tomás Rigoberto Layus considera que "el cultivo de soja tiene un nuevo aliado en la cebadilla criolla", una forrajera que en algunos ambientes es maleza.

Luego de analizar que la ausencia de maíz en las rotaciones de los cultivos "repercute negativamente sobre el suelo" porque la cobertura vegetal maicera incorpora carbono al suelo, el especialista confirmó que hay que buscar alternativas. Por otra parte, detectó que respecto del cultivo de soja, "observamos la modalidad de sembrar ciclos más cortos".

Entonces "el tiempo de no ocupación del suelo productivo es de aproximadamente siete meses al año, el cual se presenta sin cobertura y con baja a nula actividad biológica". "Una alternativa para remediar este perjuicio es la siembra de los abonos verdes de gramíneas", concluyó.

Las opciones de siembra son variadas como cereales de invierno o bien forrajeras invernales anuales que antecedan a la soja y le dejen cobertura. "En este caso se analiza la especie cebadilla criolla, Bromus unioloides, Bromus catharticus, ya que est perfectamente adaptada a los ambientes de la pampa húmeda por ser originaria de la región", indicó.

La cebadilla presenta un ciclo otoño inverno primaveral y es resistente al frío. Se trata de una especie que requiere buenos suelos para su crecimiento, es altamente demandante de nitrógeno y no tolera suelos mal drenados, pero tiene una gran habilidad reproductiva con una amplio período de floración. Es sensible a los graminicidas y al herbicida glifosato. El sistema que propone Layus tiene como objetivo sembrar cebadilla criolla en el lote y naturalizarla.

Procedimiento como cultivo
"Se siembra cebadilla como si fuera una pastura, se lleva el cultivo hasta semillar a fines de octubre o principios de noviembre, a partir de de allí, se lo seca con glifosato, la planta muere lentamente y las semillas caen al suelo", añade el experto.

También recomendó fertilizar con fósforo a la siembra y si es posible después con nitrógeno y aplicar metsulfurón para el control de malezas de hoja ancha. Una vez aplicado el glifosato, se siembra la soja con todo el "paquete tecnológico a usanza" y el cultivo desarrolla y completa su ciclo reproductivo sin problemas.

El rastrojo de cebadilla se recicla dentro del cultivo de soja aportando nutrientes, el suelo queda con muy buena cobertura y las raíces muertas aportan una mejora de la estructura superficial. Mientras que el ambiente húmedo del cultivo de soja hace que las semillas germinen, de manera que al cosecharla, la nuva cebadilla ya nació.

"Por lo tanto sus raíces están en condiciones de captar los nutrientes aportados por el rastrojo de soja", entre ellos el nitrógeno mineral el cual es asumido muy rápido por la cebadilla.

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