24 de junio de 2010 10:14 AM
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Entidades y sindicalistas dicen que reforma laboral agraria es "inservible y conflictiva"

Federación Agraria y Uatre opinan que "no tiene sentido". Sospechan que está copiada de un proyecto previo

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, presentaron ayer en la Casa Rosada un proyecto de ley para reformar el régimen de trabajo de los peones rurales. Sin embargo, una iniciativa que pretendería contentar a miles de trabajadores de un sector ‘enemigo’ del Gobierno fue tildada de “copiada“, “sin sentido” y que “no sirve” según dos referentes gremiales del sector que consultó Perfil.com tras el anuncio.

El Anteproyecto de Reforma del régimen de trabajo agrario, que hoy fue enviado a la Cámara de Diputados, pretende otorgar un estatuto de empleado común a los peones y modificar la Ley 22.248, que no sufre modificaciones desde la última dictadura militar. Por ejemplo, el proyecto oficial plantea un tope de 8 horas diarias de trabajo ("Fin de la jornada de sol a sol", estipula) y de 44 horas semanales. Mientras que el salario mínimo, vital y móvil que rige para el resto de los sectores marcará el piso de los ingresos mínimos en el sector.

La iniciativa del Gobierno establece además un régimen jubilatorio especial a partir de los 57 años para hombres y mujeres, con 25 años de aportes. A su vez, el anteproyecto clasifica en tres las modalidades contractuales: permanente de prestación continua, temporario y el permanente discontinuo.

El titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Gerónimo "Momo" Venegas, estimó a este medio que se trata de un “anuncio político más que otra cosa” ya que, en sus palabras, una gran parte de la iniciativa “no tiene sentido“.

El aliado gremial de Eduardo Duhalde aseguró que "hace 10 años que ya no hay los (turnos) de ‘sol a sol’. Lo de las 8 horas ya está estipulado en todos los convenios actuales”, recordó entre risas por telefóno. No obstante, especificó que en el sector muchos peones trabajan “a por tanto” y no por horas, y en época de cosechas "si tienen que trabajar 10 horas, hacen 10 horas”.

Venegas incluso advirtió que la propuesta que anunció Cristina es la copia de un proyecto de su gremio que, según dijo, “se debatió y aprobó” en las paritarias del sector durante tres años. ” Seguro que sacaron algo de ése“, afirmó.

Huelgas sí
. Según anticipó Tomada, con esta reforma se incorpora el derecho de huelga y la negociación colectiva como en el resto de las actividades. El líder gremial de empleados del campo se sorprendió por ese anuncio. “Tenemos todos los derechos y hacemos paro cada vez que necesitamos desde hace muchos años”, recordó, lo que pone en duda la utilidad de ese inciso del proyecto.

Asimismo, Tomada especificó que la medida apunta a la "eliminación de la precariedad y desprotección" de los trabajadores rurales y apuntó al trabajo en negro. Venegas, un líder sindical agrario que rompió con el kirchnerismo tras la ‘guerra con el campo’, le respondió: “Si no ponen inspectores y camionetas, no se puede bajar el empleo irregular”.

En cuanto al salario mínimo, el titular de titular de las “62 Organizaciones peronistas” también desvirtuó la propuesta del Gobierno. “Hoy un trabajador del campo cobraba 1.700 pesos de sueldo básico (N. de R.: el nacional es de $1.500) y con el aumento del 30% ahora percibirá $2.250 con casa y comida, que en la ciudad equivaldria a unos 4.000 pesos al mes”, explicó.

Brindis al sol. Por su lado, el secretario gremial de Federación Agraria, Omar Barchetta, cuestionó el concepto de esta reforma laboral. “Creemos que se necesita un régimen especial y no uno común como otros gremios. No se puede ver como una industria común, no sirve, e incluso va a traer más problemas“, se quejó.

En particular, Barchetta también opinó que “el régimen no puede funcionar con las 8 horas. Y dio el ejemplo de la recolección de frutillas: “ese trabajo se hace de corrido y lo más probable es que sea de ‘sol a sol’. Si marcan a las 8 horas y después los patrones tienen que pagar el resto como horas extra, al productor no le cierran los números”, agregó.El delegado sindical de la entidad que comanda Eduardo Buzzi indicó que “es la propia producción la que marca el ritmo de trabajo” y no una reforma que, al parecer, en lugar de alegrar a los peones, podría irritarlos aún más

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