25 de junio de 2010 07:58 AM
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El fosfuro de aluminio activó la alarma

Mejorar los controles sobre la venta y la aplicación son claves para evitar más muertes por el uso del insecticida

Desde hace 27 años, la normativa nacional es precisa y no deja lugar a otras interpretaciones. La resolución 3/83, del por entonces Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa), prohíbe el tratamiento de los granos con plaguicidas fumigantes durante la carga y el tránsito en camiones hasta su destino. Por eso es preocupante que en lo que va del año hayan muerto tres transportistas de granos por la inhalación de fosfuro de aluminio, un pesticida de alta toxicidad y que sólo está autorizada su utilización en lugares herméticos y bajo ciertas normas de seguridad. El mes pasado, la manipulación indebida de una pastilla (fue colocada en una botella de agua) generó un incendio en un campo en Ordóñez (departamento Unión) que consumió 100 hectáreas de rastrojo de maíz y varias toneladas del cereal que estaba guardado en silos-bolsa.Los desenlaces fatales han puesto en alerta a todos los eslabones que intervienen en la logística del transporte agrícola y el foco sobre el modo en que se efectúan los tratamientos sanitarios para eliminar plagas en postcosecha. Al mismo tiempo que abren interrogantes sobre la fiscalización que existen sobre estas prácticas.Uso restringido. Su efectividad y bajo costo ha convertido al fosfuro de aluminio en un producto muy utilizado en el control de insectos en la producción de granos y en la industria alimentaria. En contacto con la humedad ambiente, las pastillas del insecticida se activan y despiden un gas, denominado fosfina, que tiene como efecto matar a todo organismo que respire: desde el gorgojo hasta el extremo de los seres humanos. Funciona igual que el cianuro, sostienen los especialistas.Si bien se trata de un producto de alta toxicidad, a diferencias de otros insecticidas ofrece la ventaja de no dejar residuo en el producto ni afectar los posteriores procesos de industrialización."Mientras se mantenga cerrado en forma hermética los recintos donde fue aplicado, como pueden ser una celda, un silo o una bóvedas de barco, su acción perdura en el tiempo. Cuando se ventilan estos lugares, durante un período de 96 horas, no deja ningún tipo de residuos", explicó a La Voz del Campo Ricardo Weiss, coordinador del área de agroquímicos de la Federación Argentina de la Ingeniería Agronómica (Fadia), entidad que agrupa a todos los colegios profesionales de ingenieros agrónomos del país.Mal utilizado. Los lugares ideales para este tipo de tratamiento contra las plagas son los silos."Lo normal es que un acopio, además de tener certificada la compra del productor por un ingeniero agrónomo, no se utilicen pastillas de fosfuro. Por lo general se fumiga el cereal en los silos. Si por cualquier circunstancia hay una emergencia con algún grano, se introducen las pastillas por las boquillas y no se toca durante una semana. Hay todo un procedimiento para efectuar estos tratamientos", remarcó Juan Carlos Giraudo, gerente de la Sociedad de Acopiadores de Granos de la provincia.En los últimos años, el crecimiento del comercio de granos en forma directa entre productores y compradores (la industria y exportadores), y que instauró como práctica los fletes largos entre el campo y el puerto, potenció el mal uso del producto químico. Para ahorrar tiempo y el costo que significa tener parada la mercadería para el tratamiento, su utilización ha derivado en un peligro letal cuando el control se realiza con el camión en movimiento."Se puede utilizar el camión para hacer el tratamiento, pero debe hacer las veces de un silo estático. Debe estar detenido, cubierto en su totalidad con una lona y disponer de un período de ventilación de 96 horas posteriores al control", precisó Weiss.Mecanismos de control. De la misma manera en que la resolución del Senasa es clara respecto al uso de productos como el fosfuro de aluminio, la ley provincial de agroquímicos es contundente. Todos los productos químicos y biológicos de uso agropecuario deben usarse bajo receta extendida por un ingeniero agrónomo debidamente registrado. Esto obedece a que no hay agroquímicos inocuos, sino formar inocuas de utilizarlos.Pero además, la legislación cordobesa va un paso más allá. En el caso los productos de las clases más tóxicas (uno A y uno B banda roja) -entre las que se encuentra el fosfuro de aluminio-, la venta debe efectuarse bajo receta archivada firmada por un ingeniero agrónomo.Desde el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Córdoba advierten que no se trata de un producto que se pueda vender por las dudas y que su venta se tiene que hacer pocas horas antes de su aplicación.”No es un agroquímico más que se pueda comprar en precampaña, como ocurre con otros, debido a que nadie puede asegurar cuándo lo va a utilizar. Si el productor o el acopio deciden hacer el tratamiento, deben solicitar al ingeniero agrónomo la receta, que es un formulario extendido por el Colegio, a través de la cual se hará responsable del tratamiento”, comentó Weiss.Poder de policía. El Ministerio de Agricultura de la Provincia, en sus facultades de ejercer el poder de policía sobre la ley de agroquímicos, es el encargado de fiscalizar que la venta del fosfuro de aluminio se realice bajo el procedimiento de receta archivada. Este documento debe ser guardado por el expendedor durante dos años.Si un distribuidor de agroquímicos, por ejemplo, adquirió 20 kilos del producto y tiene en el depósito 10, deberá certificar con las recetas archivadas a quién vendió los restantes 10 kilos. Un procedimiento similar es el implementado para la venta de los psicofármacos en las farmacias.Este control permite identificar los compradores del producto, ante inconvenientes generados por su utilización. Además, hay un profesional (ingeniero agrónomo) responsable del tratamiento.La lupa sobre este tipo de fiscalizaciones es a los fines de evitar la venta y el acopio del químico en lugares inadecuados y que no están habilitados para tal fin.Pasos a seguir. En la última reunión de la Mesa Provincial de Transporte de Carga de Granos, autoridades de la provincia, transportistas de cargas y acopiadores analizaron la posibilidad de implementar un certificado a través del cual se asegure el tránsito del vehículo de cargas libre del pesticida.Según se informó desde la cartera agropecuaria, el área legal del Ministerio ya se encuentra trabajando para determinar la mejor forma de implementar el mecanismo. Agricultura iniciará también en los próximos días una campaña de difusión y concientización sobre el uso del producto, de la normativa nacional y provincial, y las medidas de seguridad que deben respetar las personas que manejan agroquímicos y transportan cargas.

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