25 de junio de 2010 06:18 AM
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Las retenciones, más pesadas

El economista Julio Nogués reflotó la propuesta a favor de un esquema para reducir y sustituir de manera gradual los derechos de exportación.

La vuelta al Congreso de la facultad para autorizar alícuotas y fijar los derechos de exportación es una meta a la que aspira el agro luego de la amarga experiencia de la escalada de gravámenes en 2007 y 2008, cuando ya se habían realizado las siembras o en plena cosecha (resolución 125 en marzo del año antepasado).Con la media sanción en la Cámara de Diputados de un proyecto que limita las facultades delegadas al Ejecutivo (superpoderes) para reasignar partidas del Presupuesto también está embarcada la modificación del articulado del Código Aduanero, que deja las manos libres al Gobierno de turno sobre las retenciones.Hoy los productores claman por salir de la “cristalización” de alícuotas, especialmente las que han quedado en niveles superiores (girasol, soja, entre otros) no sólo por una cuestión de principios sino porque los números y el resultado económico comienza a nublar el futuro inmediato de las inversiones.Lecciones de la historia. Esta semana estuvo en Córdoba para disertar –invitado por el Instituto de Economía y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas (UNC)– el economista Julio Nogués, consultor y catedrático de la Universidad Torcuato Di Tella.Luego de investigar los avatares de la economía doméstica por largos períodos –desde 1875 para acá– su tesis dominante sostiene que las políticas cambiarias y el excesivo proteccionismo (aranceles por encima de la media mundial) fueron las causales de las crisis cíclicas e impidieron sostener un crecimiento armónico entre el agro y la industria.Los fundamentos están en un libro que Nogués (subsecretario de Política Económica y Comercial en tiempos de De la Rúa) tiene en avanzado borrador y que piensa titular “Agro e industria: decadencia entre dos centenarios”.Junto con Alberto Porto, Nogués coordinó un trabajo para el Foro de la Cadena Agroindustrial que profundiza sobre los impactos sociales, económicos y fiscales de modificar el actual esquema de las retenciones agropecuarias. El rebote en los escritorios oficiales fue nulo: su presentación ocurrió en noviembre de 2007, en plena burbuja de precios de las commodities y cuando la administración kirchnerista comenzaba a apurar la escalada de los derechos de exportación. A fines de ese año, las retenciones sobre la soja pasaron a 27,5 por ciento para luego ascender al 35 en el primer trimestre de 2008, en la previa de la 125.¿Crisis a la vista? Mirando el escenario de hoy, el economista convalidó la preocupación de los productores, que avizoran hacia el futuro –para ésta y la siguiente campaña agrícola– una nueva crisis de rentabilidad si no se producen correcciones. Y opinó que la gran mayoría de los gobiernos que usaron las retenciones en los picos de devaluación, ya hubieran corregido las alícuotas, por dos razones: primero, porque los precios internacionales cayeron con respecto al pico de 2007. Y segundo, porque hubo una apreciación cambiaria importante que inclusive afecta la recaudación en concepto de retenciones. “Los derechos de exportación se han cristalizado de manera peligrosa porque los insumos siguen creciendo, los derechos y los precios están estabilizados y si hay una crisis europea un poco más duradera de lo que algunos piensan, entonces va a haber más caída de precios internacionales”, diagnosticó.Si este año hubo resultados económicos negativos en campos arrendados, la situación será peor en 2011. ¿Prepara el Gobierno en la antesala de la campaña electoral alguna reacción, anticipándose a la presión de los legisladores del arco opositor en el Congreso? Por ahora, los anuncios de oxígeno crediticio no calman las aguas.

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